Zona El Barco

Zona El Barco con los actores (Haciendo el ZEBra, parte 1)


¿Qué pasaría si un accidente borrase la tierra del mapa? Que, evidentemente, los mapas serían inservibles; o que en el mejor de los casos, Dios (o sea, John Malkovich) pulsaría CTRL + Z.

¿Qué pasaría si un accidente borrase a los geeks (frikis) del mapa? Que, seguramente, no tendríamos crónicas como esta y nadie escribiría cebra con z.

Diario de a bordo.

Faltan a penas dos meses para que zarpe el Estrella Polar, sin embargo, nosotros llevamos una larga temporada en alta mar inspeccionando las rutas.
La tripulación comienza a estar ansiosa. Las noticias nos llegan como los bancos de peces, en masa y sin aviso. El capitán, Antow, pone todo de su parte para que sigamos funcionando a toda máquina. Y yo aprovecho los últimos rayos de sol haciendo papiroflexia en cubierta.

La semana pasada, recibí junto a tres tripulantes más, un permiso especial del capitán para asistir a una fiesta que se celebraba en un navío que detectamos con el radar. Tenía por nombre: 3MSC.
Casualmente, a bordo se encontraba uno de los jefes de máquinas del Estrella Polar y, junto a él, viajaban varios tripulantes del mismo.

La primera en recibirnos fue Salomé (Neus Sánz), a quien hice saber de su tremendo parecido con una prima lejana mía, Rita Peláez, agente de policía de la comisaría de San Antonio. Y yo, que soy muy fan de mi prima lejana, no pude hacer otra cosa que jurarle amor eterno a Salomé y desearle las mejores de las suertes en su inminente aventura.
Salomé, más salada que todos los mares, echó un vistazo a nuestra pequeña embarcación y sonrió agradecida por la compañía, así que le hice entrega de una réplica en miniatura.

Después de esa calurosa bienvenida, seguimos adentrándonos entre el gentío hasta chocarnos de frente contra tres guapísimos alumnos del buque-escuela: Piti (Javier Hernández), Ramiro (David Seijo) y Palomares (Bernabé Fernández).

Mientras me limpiaba la baba disimuladamente, Palomares preguntó cual de nosotras era el capitán Antow. Me vi en la obligación de explicarle que el capitán es un ser misterioso del que se desconoce su verdadera identidad pero que, cariñosamente, le llamamos Charly… y que nosotras (y el resto de la tripulación) somos sus ángeles. Lo que no le conté es que, en vez de armas mortales y aparatos de tecnología punta, movemos el mundo con una simple conexión a internet y un ordenador personal.

Los tres estaban muy contentos por pertenecer a ese grupo de alumnos privilegiados que embarcará en el Estrella Polar , y tenían unas ganas locas de echarse a la mar, así que les deseamos, de corazón, que el barco no zozobrara lo más mínimo. Charlamos unos minutos sobre delfines y la pesca ilegal con red, y les regalamos otra de nuestras miniaturas para que les diera suerte durante el viaje. Ramiro quiso agradecer a Charly y sus ZEBras el apoyo prestado… (y hasta aquí puedo escribir sobre ese asunto, pero estad atentos.)

Mientras seguíamos disfrutando de la fiesta, nos encontramos con Burbuja (Iván Massagué), que se acercó feliz a saludarnos con una sonrisa de oreja a oreja, y el ojo puesto en el barquito de papel. Nos costó sero coma (Charly, va por ti) darnos cuenta de que es más ZEBra que nosotras, así que las cuatro coincidimos en que estaríamos dispuestas a cederle nuestro chaleco salvavidas en caso de necesidad. Burbuja también quiso tener un detalle ZEBríl… (y, otra vez, hasta aquí puede escribir… Muawhahaha.)

Nos disponíamos a volver a nuestra zona (el barco), cuando Piti y Palomares vinieron corriendo a despedirnos. Si cuando llegamos éramos grumetes, salimos de ahí sintiéndonos verdaderas almirantes.

Debo informar de esta experiencia al resto de la tripulación. Mañana, seguiremos haciendo el ZEBra.