Zona El Barco

Luis Fernández y Mario Casas, Rude Boys


Mario Casas y Luis Fernández son dos chicos de película unidos por “Tres metros sobre el cielo”, la que será, presumiblemente, una de las cintas del año. Mario y Luis, Luis y Mario, cara a cara.

Existen los “chicos” y los “chicos de las pelis”. Los “chicos de las pelis” juegan al futbol, se dan palmaditas en la espalda y siempre, bajo pena de exclusión, se mantienen fieles a sus amigos. Los “chicos de las pelis” siempre se organizan en pandillas que cuentan con un líder. Hay millones de ejemplos de cine habitado por este tipo de chicos; desde “Grease” hasta “Ella es el chico”.

Los “chicos de las pelis” van de duros durante toda la historia hasta que al final descubrimos que eran fuertes sólo en apariencia y que ellos también tienen sentimientos a pesar de todo. Los “chicos” reales se fijan en los “chicos de las pelis” a la hora de actuar, así que, al final, unos y otros vienen a ser lo mismo. Mario Casas y Luis Fernández son dos chicos reales pero también son dos de esos chicos de las pelis. Mario, debutó en la serie de La Sexta “SMS” y se ha convertido, en apenas tres años, en un actor imprescindible para cualquier cinta de éxito en nuestro país. Su cara es sinónimo de rentabilidad ya sea promocionando películas o anunciando zapatos. El segundo, Luis, se dedicaba a hacer música hasta que El Culebra de la serie de Antena 3 “Los Protegidos” llamó a su puerta.

Ahora ambos coinciden en la que será, presumiblemente, una de las películas más taquilleras del año, “Tres metros sobre el cielo”, de Fernando Gónzalez Molina, una historia de amor a quemarropa en la que ejercen de rivales. Para Mario, “la peli va a sorprender mucho y la gente va a salir del cine teniendo la sensación de haber vivido algo muy intenso. Es la típica historia en la que las parejas se abrazan”. Una película para abrazarse, ahora que el frío aprieta, sería un buen eslogan para promocionar una historia que compite sin complejos con otros productos similares made in Hollywood, adaptando un célebre best-seller de Federico Moccia sobre el primer amor. Volviendo a Mario y Luis, la rivalidad que se profesan en pantalla se ha quedado, a primera vista, en la sala de proyecciones. Puntuales a la cita, esperan sentados en un sofá y preguntan si se puede fumar. La respuesta es afirmativa, así que el primer recuerdo de la grabadora es el de la rueda de un mechero girando hasta generar una chispa.

¿Cómo os conocisteis?
Luis. Fue una noche loca… (risas). No, en los ensayos de la película.

¿Cuál fue la primera impresión que tuvisteis del otro?
Luis. Buena, muy buena. El primer día ya nos reímos un montón.
Mario. Yo lo conocía de “Los Protegidos”. Creo que Luis es uno de esos actores que acaba de empezar pero que siempre resulta muy natural. Nosotros conectamos muy bien y eso lo hizo todo muy fácil a la hora de currar y luego… enseguida a hostias.
Luis. Sí, sí, a hostias. Fue un flechazo entre dos hombres (risas).

Son dos actores muy masculinos, de esos descendientes de la rama de Bardem, aunque cada uno en su estilo. Luis lleva tatuajes por todo el cuerpo. Mario también, pero apenas se perciben. Ambos conocen perfectamente cuales son las normas en el “mundo de los nenes”, cómo sentarse y qué tono usar en una conversación. Chino, el chico al que interpreta Luis, es un macarra que se comporta como el macho alfa de la pandilla y se disputa el puesto con H, el personaje de Mario Casas. La rivalidad debe ser algo inherente a la condición masculina, ya sea entre los “chicos” o los “chicos de las pelis”, porque Mario y Luis se pican de manera sana, haciendo uso de la jerga deportiva, siempre que pueden.

¿Habéis leído el libro de Federico Moccia?
Luis. Sí, y creo que todos los personajes están ahí.

O sea, que en esta ocasión es verdad eso de que es mejor pasar del libro y ver la peli.
Mario. Sí, porque los personajes están trabajados y bien desarollados, aunque el libro sea más extenso y siempre tenga la ventaja de imaginar tu propia historia.

¿Cuál ha sido la escena más difícil de la película?
Luis. Para mí, la de las “dominadas”, un ejercicio para ganar espalda).
Mario. Según el guión y Fer (el director de la película) teníamos que hacer… ¿cuántas?
Luis. 50. Y al final tuvimos que hacer 500 contando las repeticiones de planos y eso. En los planos generales no valía ningún truco.
Mario. Al final no podíamos más. Fue una noche dura.
Luis. Yo al día siguiente no podía caminar.

¿Fue más dura esa secuencia que la de las motos?
Mario. Ahí lo hacemos todo, no nos pusieron especialista. Cuando levantamos rueda somos nosotros.
Luis. Los invertidos… todo, todo.

¿No era peligroso?
Luis. Sí, pero por suerte no pasó nada.
Mario. Nos la jugamos bastante porque íbamos sin casco.
Luis. De hecho, íbamos en pantalón corto y camiseta de tirantes.
Mario. Hicimos mucho el cabra.
Luis.Y hay momentos en los que vamos muy rápido.

¿Soléis coger la moto?
Luis. Yo no suelo, pero he montado mucho, así que no fue difícil.
Mario. Aún así nos enseñaron porque eran dos motos de 600.
Luis. Sí, dos trastos que flipas.

A los dos os gusta el fútbol, ¿os picáis con eso?
Luis. No, porque yo soy del Atlético y Mario es del Barça.
Mario. Si fuera del Madrid sí, ¿no? (risas). Yo soy primero del Barça y luego del Depor.
Luis. No habría pique, se reiría de mí porque los del Atlético siempre pierden.

Si quisiérais ganar al otro en algún deporte, ¿cuál elegiríais?
Luis. Tenis.
Mario. ¿En tenis? Yo te fundo en el tenis (y le da un golpecito en el
hombro). Yo creo que habría competitividad en todo.
Luis. Sí, intentaríamos ganar siempre; vamos, yo siempre he sido así en mi vida. Si luego pierdo, pues pierdo, me río y me voy de cañas o lo que sea pero yo no puedo perder, tengo que ganar.

Y a dos chicos duros como vosotros, ¿os gustan las historias de amor como la de la película?
Luis. Sí, claro. Hombre, la película es una historia de amor que además tiene muchas más cosas.
Mario. Además de amor hay pelea, violencia, acción, carreras de motos, amistad… Yo creo que cualquier persona de entre 12 y 80 años se va a ver reflejada en algo que a todo el mundo le ha pasado en algún momento de su vida. No creo que se quede en una película ‘teen’.
Luis. Y no es solamente una historia de amor.
Mario. Hay una relación de amistad entre mi personaje y Álvaro Cervántes que va a gustar mucho.

Si tuvierais que jugar un partido interpretativo contra el otro, ¿a qué actores incluiríais en vuestro equipo?
Luis. Yo a Mario, a Víctor Sevilla.

A Marío no vale, el tiene que jugar contra ti.
Luis. Ah, vale.
Mario. Pues a los mejores: a Bardem, a Luis Tosar, a Gael García Bernal…

También podéis incluir chicas.
Luis. ¿Chicas? A todas.
Mario. O a revelaciones: a Sevilla, Cervantes y a gente que está empezando. Aunque por ahora me quedaría con Luis Tosar, que me da más seguridad.

Ninguno de los dos tenéis problemas para trabajar en tele y en cine.
Mario. Yo creo que cada vez hay menos prejuicios. Desde que sé que Oscar Jaenada, que es el actor español que más me gusta, va a empezar “Piratas” en Telecinco me siento muy aliviado. Cada vez hay más televisión y menos cine y yo tengo que agradecer a la tele porque salí de “SMS” y después he tenido la suerte de hacer cine. Me considero más actor de televisión, quizás.

Otra cosa que tenéis en común es que ambos os habéis formado trabajando, sin pasar por una escuela.
Luis. Bueno yo llevo sólo un año trabajando en esto, tampoco puedo decir mucho. Intento coger un poco de todos los actores pero me dio mucha seguridad trabajar con Mario.
Mario. Creo que Luis está empezando y tiene una manera de trabajar más intuitiva, más natural, pero cuando yo tenía secuencias chungas de estar muy concentrado, sabe en todo momento dónde está y como apoyar al compañero. Yo sólo he estado un año en una escuela y trabajo más desde la intuición pero hay actores jóvenes que usan el método.

¿Cómo os definiríais el uno al otro?
Luis. Yo a Mario como un gran actor, un gran compañero y un tío con el que me lo paso de puta madre. (A Mario). Ahora, súbelo (risas).
Mario. Como una gran persona. Respeta a todo el mundo y tiene muchas ganas de currar. Y nos llevamos muy bien. Que dos jóvenes actores, con lo complicado que está todo y lo que hay que luchar, se lleven tan bien, es difícil.

¿Hay rivalidad entre los actores?
Luis. Como en todos, supongo. Pero hay que saber llevar la rivalidad con seriedad, como una persona normal. Aún así se nota, sobre todo, que hay gente que te trata de una manera rara. Es algo que está a la orden del día, como en todos los trabajos.
Mario. Igual aquí es más intenso porque estás trabajando de tú a tú y con los sentimientos. Tienes que tener pies de plomo y llevar mucho cuidado. Yo creo que hay bastante rivalidad pero por eso nos llevamos bien nosotros, porque pasamos bastante y cada uno hace lo que quiere.

¿Qué cosas habéis dejado de hacer por el hecho de ser famosos?
Luis.Yo, muy pocas. Sigo siendo…
Mario. Hombre, hay alguna.
Luis. A un centro comercial un sábado a las seis de la tarde no me voy.

¿Alguna cosa que echéis especialmente en falta?
Mario.Yo, que no me reconozcan. Salir por ahí y saber que no te va a molestar nadie. Si sales por la noche a sitios donde hay mucha gente y han bebido, sabes que o vas con cuidado y haces oídos sordos o siempre tienes alguna historia. En Halloween mi hermano pequeño nos disfrazó y nos maquilló de zombies. Aquel día me acercaba a las niñas y el rechazo era brutal, en plan, “quita de aquí, bicho”. Pensé: tengo que ir así todos los días un rato. Yo echo de menos bastantes cosas.

¿Os ha permitido la fama conocer a algún héroe?
Luis. Tengo pocos héroes.
Mario.Yo tampoco tengo muchos.
Luis. A Spiderman todavía no me lo he encontrado (risas).
Mario. Yo no soy una persona de admirar pero si me encontrara a Rafa Nadal, me gustaría darle la mano y tener una conversación con él. Me parece una persona que está haciendo mucho por el deporte español.

Entrevista realizada por José Ganga para Vanidad.es

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