Zona El Barco

Juanjo Artero: “No sé qué habría pasado si Mercero no me hubiese visto en aquella piscina”


Juanjo Artero (Madrid, 1965) es una de las caras más reconocibles de la pequeña pantalla. La fama le llegó con ‘Verano Azul’; luego, le siguió ‘El Comisario’ y, ahora, ‘El Barco’. Se confiesa un apasionado de la televisión y el cine, pero reconoce el encanto y la magia del teatro. Hoy llega al Teatro de la Laboral con ‘Karaoke’, junto a Elisa Mantilla, Ángel Pardo y Pepa Rus. Una obra que mezcla los pequeños dramas de cada uno de los personajes con una dosis de humor, comprensión y música, en un original maridaje.

-Está inmerso en la grabación de la serie ‘El Barco’, una historia bastante apoteósica, y lo combina con ‘Karaoke’, una obra más ligada a pasiones terrenales. ¿Con qué se queda?

-Con las dos cosas. ‘Karaoke’ es una obra que aborda problemas más terrenales que la serie. Los personajes son diferentes al resto de la sociedad, se refugian en el karaoke para huir de sus problemas personales. Mientras que en ‘El Barco’, a parte de la catástrofe, también es interesante ver cómo reaccionan los protagonistas, los conflictos que tienen en ese mundo. Además, en la serie, mi personaje tiene que estar siempre muy concentrado, algo que, de alguna forma, lo hace más complicado en comparación con la comedia.

-La obra aborda el desamor, la discapacidad, los problemas laborales, la soledad… ¿Cuál es el hilo conductor de todo ello?

-El desahogo de sus penas. Allí se relacionan, se conocen entre ellos. La amistad que crean es como una tabla de salvación. Se ve la soledad de la persona que no va acompañada al karaoke… y al final todos sus problemas desaparecen cuando los cuentan.

-Está claro dónde se desarrolla la acción, pero ¿cantan durante la función?
-Sí cantamos, pero no es un musical al uso. Cada uno tiene su propia canción y la interpreta para todos, la gracia reside en que la canta mal.

-Teatro y televisión a la vez, ¿cómo lo compagina?

-Las actuaciones en el teatro son normalmente en fin de semana y lo solemos saber con antelación, así que me adaptan el horario. Aunque hay días que hago doblete, salgo del teatro y me voy a rodar.

-¿Y con su vida personal?

-Es lo que más se resiente. Siempre intento estar el máximo tiempo posible con ellos o que me acompañen alguna vez. De todas formas, la familia siempre paga un poco todo esto.

-Con ‘El Barco’ ha ganado muchos fans entre los jóvenes, pero también los tiene entre los que vieron ‘El Comisario’ y ‘Verano Azul’. ¿Qué le dicen en la calle?

-La televisión es así. Si la dejas, pierdes popularidad. Con esta última serie me reconocen los más jóvenes, vuelvo otra vez a ese público. Las niñas están encantadas, es muy gracioso. Es una señal de que la serie funciona.

-¿Y con qué palo se quedaría si tuviese que elegir?

-Como experiencia me gusta mucho la televisión y el cine, pero las vivencias del teatro son estupendas. Si un día estás enfermo, tienes que actuar igualmente y, cuando terminas, mejoras. Es como una medicina.

-¿Cuándo estaba en ‘Verano Azul’ ya pensaba en ser actor?

-De aquella tenía 14 ó 15 años, pero ya tenía claro que quería ser actor desde mucho antes. No sé qué hubiese pasado si Antonio Mercero no me hubiese visto en aquella piscina.

Fuente