Zona El Barco

Juanjo Artero: “Meterte en el papel de un personaje te hace ser más comprensivo”


El público español le conoció de niño montando en bicicleta. Se llamaba Javi y formaba parte de una pandilla inmortal que pasaba un “Verano azul” en Nerja (Málaga). Durante años se le perdió la pista, hasta que volvió a hacerse con una cara famosa, televisivamente hablando, con una pistola en una cartuchera de poli y atendiendo por el apodo de Charly en “El comisario”. Ahora lo mismo hace del capitán Ricardo Montero en “El barco” que se sube a las tablas de los escenarios españoles con “Historias de un karaoke”. En esta última versión es como llega a Gijón, el próximo 16 de julio. A Juanjo Artero, “Javi”, “Charly” o capitán Montero, según cuadre, se le verá en el teatro de la Laboral.

-¿Cómo definiría a su personaje, Roberto, en la obra de teatro «Historias de karaoke»?

-Roberto es un personaje que tiene un gran problema: está separado y el juez no le deja ver a sus hijas porque es un maniático obsesivo compulsivo; un hombre que tiene miedo a todo. Esta tara hace que todo el mundo se ría de él, aunque en realidad es muy buena persona. Sus manías crean mucho humor, por lo que da mucho juego en la obra.

-¿Diría que Juanjo Artero tiene algo en común con ese maniático personaje?

-Nada en absoluto. De niño tenía las típicas manías, como la de pisar antes con el pie derecho cuando cruzaba la calle, o así, pero nada que ver con Roberto. Lo suyo está llevado al extremo.

-¿Usted también ahoga sus penas en un karaoke o sería de los que prefiere hacerlo de otras formas?

-La verdad es que nunca he ahogado mis penas en un karaoke. Allí sólo voy para pasar un rato divertido con mis amigos después de cenar, aunque reconozco que tampoco suelo ir demasiado por estos locales.

-En su anterior obra con Lola Herrera se le vio bailar en el escenario y ahora, en esta, le toca cantar. ¿Es que tiene dotes naturales para la canción o necesitó de preparación?

-Para bailar sí que tuve que ensayar, pero para esta obra no tuve que prepararme porque lo que se representa es un karaoke, por lo que es lógico que el personaje cante mal. Es lo propio de la situación. Además, así resulta más divertido para el público.

-¿Se aprende algo siendo actor de los personajes que le toca interpretar?

-Sí, aunque sobre todo no se trata tanto de aprender, sino que meterte en el papel de un personaje te ayuda a ser más comprensivo con los problemas de los demás, te hace ver las cosas desde otro punto de vista. A mí me sirve para pararme a pensar sobre las cosas y también para crecer.

-La televisión ha cambiado mucho en los últimos tiempos, ¿cree que una serie como “Verano azul” tendría cabida hoy en día en la parrilla?

-Sí, por supuesto. De hecho han funcionado bien series como ésa. Lo que pasa es que «Verano azul» tuvo su tiempo. Los temas que se trataban eran los de otra época, como la legalidad del divorcio, por ejemplo. La de entonces era una sociedad distinta a la de hoy en día, pero estoy seguro de que si se hiciese una serie similar con temas actuales y bien rodada, hoy también tendría éxito.

-¿Qué queda de aquel niño que interpretaba a Javi en “Verano azul”?

-Pues la verdad que queda poco. Sigo siendo una persona que tiene mucha ilusión por su trabajo. Pero tengo menos inocencia, aunque todavía me quede algo.

-Como actor ha pasado por la televisión, el cine y el teatro, ¿qué le aporta este último respecto a los primeros?

-Del mundo del teatro destacaría sobre todo el contacto tan cercano que mantenemos los actores con el público. Cuando te subes a un escenario a actuar comprendes la emoción que experimentan los cantantes cuando dan un concierto para su público, porque en tu caso también buscas transmitir lo máximo posible a quienes te están viendo. Sientes a los espectadores y su evolución a lo largo de la obra. Ese vértigo que da el público es maravilloso. Pero, en general, me gusta todo del mundo de la interpretación. Yo creo que no depende tanto del medio para el que trabajes sino del proyecto del que se trate, que te ofrezcan. Por poner un ejemplo, me satisface mucho hacer una secuencia muy difícil para televisión o para cine y que los cámaras la cojan a la primera y les guste.

-¿Qué proyectos tiene para su futuro profesional?

-De momento seguiré en la serie de televisión “El barco”, que emite Antena 3 y que está teniendo mucho éxito, y con esta obra de teatro, “Historias de karaoke”. Además, estoy muy contento porque el próximo mes de septiembre se estrena mi nueva película, que lleva por título “No habrá paz para los malvados”, y que está dirigida por Enrique Urbizu. La presentaremos en el Festival de Donosti. Es una película que está muy bien hecha y que esperemos que guste a la crítica y al público. Para mí es un peliculón y animo a todo el mundo a ir a verla.

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