Zona El Barco

Irene Montalà “Julia Wilson es muy distinta a mí, por eso me divierte”


Desde su casual debut en la interpretación, en aquel lejano serial “Poble nou” de la televisión catalana, Irene Montalà (Barcelona, 1976) se ha forjado una carrera de fondo, sosegada y convincente. “Tuve suerte, pero luego me lo he currado mucho”.

Disciplinada y poco ambiciosa, afirma, la actriz tiene en su haber catorce filmes (Las mujeres del anarquista, Una casa de locos, Fausto 5.0…), teatro (con Mario Gas) y una generosa dosis televisiva, que la tiene felizmente ocupada –e instalada en Madrid– desde hace años. “Lo importante no es el medio, sino si me apetece el personaje”.

Ha sido fotógrafa rebelde en “Cuéntame”, investigadora en “RIS Científica”, intrigante en “Herederos”, profesora con secretos en “El internado” y ahora navega entre el amor y el misterio en la exitosa segunda temporada de “El barco” (Antena 3). Es la científica Julia Wilson, “una mujer cerebral y algo patosa para lo afectivo. Muy distinta a mí, por eso me divierte”. Pese a los días de rodaje en alta mar, “a base de biodramina”, la convivencia con Mario Casas, Blanca Suárez y el resto del reparto ha sido “un placer, sin rivalidad alguna”.

En breve, la actriz comienza a rodar en Barcelona su nuevo trabajo para el cine, “Alpha”, de Joan Cutrina. Aunque la crisis no permite “ser caprichoso con los papeles”, piensa “mantener la capacidad de maniobra y hacer aquello en lo que creo”. Por ello se alejó de los personajes eróticos, porque “quiero trabajar siempre, no sucumbir a la presión del físico, y ser coherente con mi vida y mi edad”. Se mantiene en forma, eso sí, con un entrenador personal; “antes hacía boxeo, me relajaba”. Para desconectar, nada como su casa, su pareja y sus perras. Y el bricolaje, “alicaté mi lavabo y quedó la mar de bien”. La maternidad, a distancia. “Quiero vivirla, pero más adelante”. Nada mitómana, sí le encantaría rodar con Medem, Amenábar y, por supuesto, Woody Allen.

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