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Biografía

Paloma Bloyd Dubra, es una actriz y modelo española nacida el 6 de marzo de 1988 en Chicago (Estados Unidos). Es hija de madre asturiana y padre americano.

Estuvo viviendo en España hasta los 9 años de edad, y luego se trasladó de nuevo a los Estados Unidos con su familia. Se educó allí, cursando el título de bachiller en Florida y el de psicología en Chicago. Fue en este periodo cuando se dio cuenta que su verdadera vocación era la interpretación. Al cumplir los 18 años decidió volver a España con su madre. En Gijón termina sus estudios de interpretación en la ESAD (Escuela Superior de Arte Dramático del Principado de Asturias), y es entonces cuando se presenta al casting para “Supermodelo 2007”, siendo elegida para el concurso, y quedando semifinalista. Tras su paso por este concurso, prestó su imagen para algunas marcas de moda como para la firma Oso Blanco y la diseñadora Maribel Salvy. En marzo de 2008 fue portada de la revista FHM.

Tiene una importante trayectoria profesional en el mundo del cine, teatro y televisión.

En televisión fue presentadora de un programa musical conocido como “Chocolate Mix” para la cadena local Telemundo (Canal 43). En 2009 apareció de forma episódica en la serie “Cuestión de sexo” de Cuatro. Entre 2009-2010 apareció en varios capítulos de la serie “Doctor Mateo” emitida por Antena 3, en la que interpretó el papel de “Sonia”. En 2010 apareció en “La hora de José Mota” de TVE1. También ha estado presente en la séptima y última temporada de “El Internado” (2010) donde dio vida a una alumna llamada ‘Sara’. Entre sus últimas apariciones televisivas se encuentran “Águila Roja” (2011- 2012, TVE1), “Ángel o demonio” (2011, Telecinco), “El Barco” (2011, Antena 3) y “Borgia” (2012, Canal+ Francia).

Además ha aparecido en varias tv-movies como: “Inocentes” (2009) de Daniel Calpasoro, “No soy como tú” (2010, Antena 3) de Rómulo Aguillaume y la mini-serie “Sofía” (2011, Antena 3) de Antonio Hernández

En cine ha participado en varias películas como: “No habrá paz para los malvados” dirigida por Enrique Urbizu y “The cold light of day” dirigida por Mabrouk El Mechri. Se ha dejado ver en el mediometraje “Mythosis” dirigido por Álvaro Díaz-Palacios y en los cortometrajes “Marisa” (2009) dirigido por Nacho Vigalondo, “No existe el adiós” (2010) dirigido por Pablo Bullejos, “Atracones” (2011) dirigido por Bernabé Rico, “La primera noche” (2012) dirigido por Eduardo Moyano y “”I feel lost” (2012) dirigido por Juan Manuel Aragón.

En cuanto a obras de teatro participó entre 2001 y 2004 en “The Source Community Center”, unas representaciones de obras teatrales que promovían la sexualidad responsable y concienciaban a los jóvenes sobre las enfermedades venéreas y el SIDA. Entre los años 2004 y 2005 participó en la obra de teatro “Who’s afraid of Virginia Wolf?” de Edgard Albee y dirigida por Ed Fogell en donde interpretó el personaje de “Martha”. Entre 2008 y 2010 participó junto a María Barranco, Miriam Díaz-Aroca, Fernando Acaso y Fermí Herrero en “Adulterios” escrita por Woody Allen y dirigida por Verónica Forqué, en la que interpretó el personaje de ‘Juliet’.

Su personaje en la serie

Dulce, una de las náufragas que aparecerá en una lancha de salvamento tras hundiese en el mar el trasatlántico en el que viajaba y que será rescatada por los tripulantes del Estrella Polar.

De aspecto angelical y delicado, Dulce ha estado gravemente enferma durante su estancia en la barca. De hecho, su estado casi provoca que no les dejaran subir a bordo, ya que temieron que estuviese afectada por alguna infección que pudiese contagiarles a todos.

Su sonrisa encantadora enseguida encandilará a Piti, con el que mostrará mucha afinidad nada más conocerle y con quien intentará confesarse. Sin embargo, la enorme amabilidad de Dulce no es otra cosa que un caramelo envenenado del que Piti sufrirá las consecuencias.

Segunda temporada

Dulce fue una de las náufragas que sobrevivió al hundimiento del trasatlántico Queen América. Apareció en una balsa a la deriva junto con otros tres náufragos: Leonor, Víctor y Tom.

Cuando fueron avistados por el Estrella Polar, todos presentaban varias heridas y pústulas en la cara y por el cuerpo. Dulce, además, tenía la fiebre muy alta y necesitaba atención médica urgente. Estos fueron los motivos que alegó Julia Wilson al capitán para que no subiese a bordo a los náufragos, ya que si sufrían alguna enfermedad les podrían contagiar a todos y sus vidas podrían correr un grave peligro.

El capitán ordenó que les lanzasen un cabo para que la corriente no les arrastrase y tras hablar con ellos por el walkie-talkie, tomó la decisión de llevarles antibióticos, agua y alimentos y esperar doce horas hasta que la fiebre de Dulce remitiese. Si esto último se producía les subiría a todos a bordo. Algunos alumnos/as, entre ellos Palomares, Ramiro y Estela, se revelaron contra la decisión tomada por el capitán. Palomares fue incluso mucho más allá ya que se subió a la balsa con los náufragos y permitió la entrada de Leonor en el Estrella Polar.

La presencia de Leonor dentro del barco hizo creer a algunos tripulantes que había traído consigo una enfermedad infecto-contagiosa y que se había propagado rápidamente al empezar algunos alumnos/as con mareos y problemas digestivos. Durante el inicio del brote, Palomares le informó al capitán de que él y los náufragos estaban bien y que Dulce se había recuperado gracias a los antibióticos. Fue Julia Wilson la que descartó que Leonor padeciese alguna enfermedad tras examinarla y hacerla varias pruebas y descubrió que los alumnos/as estaban sufriendo los efectos de un brote de salmonelosis. Tras esto, el capitán ordenó que les subiesen a bordo del Estrella Polar.

Poco después, todos se presentaron y Leonor les contó detalladamente lo que realmente les había sucedido. El capitán les dio la bienvenida diciéndoles que el  barco sería su nuevo hogar y sus tripulantes su familia.

Piti le enseñó el camarote a Dulce y le señaló que desde una de las camas podría ver el mar cuando se despertara. Dulce, que parecía muy asustada, le dijo a Piti que no la dejase sola. Piti la consoló diciéndola que el fin del mundo era algo que se superaba. Aún así, Dulce le dijo que no tenía a nadie, le pidió que la abrazase y se quedase a dormir con ella. Cuando Tom entró en el camarote les sorprendió a los dos juntos y Dulce se asustó.

En el comedor, Tom le preguntó a Dulce si le pasaba algo. Dulce optó por alegar que no tenía hambre y que se iba al camarote, pero Tom la retuvo sujetándola de la mano y la dijo que cenara, que sonriera y que se integrara con todos.

Cuando fue al camarote, Dulce vio a Piti en la cama y le dio las gracias por haber venido a dormir con ella. Piti, que no quería volver a fastidiar su relación con Vilma, empezó a pensar en templanza y en cosas feas para desviar la atención de sus impulsos amorosos. Aún así, Dulce quería hablar con Piti en secreto, tal vez para contarle la verdad de lo que les había pasado y por qué estaban allí. Cuando Dulce se metió en la cama, Piti se levantó rápidamente y se fue hacia el baño. Cuando regresó de nuevo, Piti se encontró a Víctor y a Tom dentro del camarote. Este último le dijo que Dulce estaba dormida y agotada cuando en realidad la joven estaba despierta y sollozando.

A la mañana siguiente Dulce se levantó muy asustada pero, para tranquilidad de la joven, Tom y Víctor (a los cuáles parecía temer) no estaban en el camarote. Decidió coger su reproductor de música y se dirigió por el pasillo con la toalla y el cepillo de dientes en la mano. Dulce no escuchó el mensaje de Julián De la Cuadra, que alertó a los alumnos para que no abandonasen sus camarotes debido a la presencia de mosquitos cuyas picaduras eran venenosas y podrían ser mortales.

Mientras se encontraba en mitad del pasillo, vio que por una rejilla salían muchos mosquitos que empezaron a perseguirla. Dulce echó a correr y, cuando llegó al final del pasillo, se metió en uno de los camarotes. Cerró la puerta pero, al darse la vuelta, vio a Tom y a Víctor. Víctor se acercó a ella y le dijo que se tranquilizase y les contase la verdad. Dulce le respondió que no le había dicho nada a nadie. Tom insistió después y le preguntó si había dicho a alguien para qué habían venido. Dulce se ratificó de nuevo en su respuesta. Después Víctor le dijo que, a pesar de que confiaban en ella, había puesto en peligro su misión y que no lo podían consentir porque si no deberían quedarse para siempre en el barco. Dulce les dijo que tenía miedo y que no quería volver a tenerlo. Les pidió que si podía quedarse con el resto de tripulantes dentro del barco pero Tom, sin mediar palabra, la agarró y empujó hasta el pasillo. Dulce, que se encontraba rodeada de una plaga de mosquitos, intentó volver a abrir la puerta del camarote pero Tom y Víctor se lo impidieron. La joven buscó, sin éxito, otro camarote para protegerse pero acabó en el suelo y con varias picaduras en su cuerpo. Ulises, que pasaba por allí protegido con una manta, la recogió y la condujo hacia el camarote donde se encontraban Ramiro, Estela y Palomares. La joven murió a los pocos minutos como consecuencia de haber recibido múltiples picaduras venenosas.