Hasta el final del mundo » 01. Capítulo 1

Capítulo 1

Julia se encuentra en su camarote, pensando en cómo se lo va a decir a Ricardo, cuando, de pronto, entra él en el camarote.

-Cariño, tengo que decirte algo- dice Julia.

-Yo también- le responde el capitán.

-Bueno, pues tú primero- le dice la chica.

-No, no, mejor tú- le pide Ricardo.

-Vale. A ver… Es que no sé cómo decirte esto- dice Julia.

-Pero, ¿qué pasa? ¿Ha pasado algo?

-Qué va, no. Es algo bueno. Pero, no sé. Tengo miedo de tu respuesta.

-¿Por qué, cariño? ¿No confías en mí?

-Plenamente. Pero es que no sé qué me vas a decir.

-Julia, yo nunca te voy a decir que no a nada de lo que me digas. Te quiero más que a mi vida y lo único que quiero es que seas feliz.

Ambos se funden en un apasionado beso. Las manos del capitán rodean el cuerpo de Julia.

-Te quiero- dice ella cuando se separan.

-Yo más- responde él.

-Bueno, ¿qué es lo que querías decirme?

-Ah, sí. Es que…quiero tener un hijo contigo.

El capitán se queda anonadado. Es como si ella le hubiera leído la mente. Él le iba a decir lo mismo. Nada le haría más feliz que tener un hijo con la mujer de la que está enamorado desde hace tres años, desde que la vio por primera vez en el puerto de Valencia, antes de embarcarse en la mayor aventura de su vida. Está seguro de que nunca había sentido algo así por nadie, ni siquiera por Marisa, aunque hubiera estado con ella durante veinte años.

-¿Y bien?¿Qué te parece, Ricardo?

-Me encanta la idea, cariño. Yo te iba a decir lo mismo.

-¿De verdad?

-Sí. Me haría muy feliz que tuviéramos un hijo- dice Ricardo-Me tengo que ir al puente de mando, con Julián. Esta noche nos vemos.

Se dan un nuevo beso y se despiden con una sonrisa. Él la mira. Es la mujer más guapa que ha visto nunca, y le quiere a él, sólo a él. Su sonrisa es perfecta, limpia y clara, y cada vez que la ve le quita el aliento.

Ella mira a Ricardo. Es perfecto: tiene unos ojos azules preciosos, la sonrisa más bonita del mundo, y además es muy atractivo. Cada vez que lo mira es como si el mundo a su alrededor se parara y sólo existieran ellos dos.

Él se aleja por el pasillo y ella cierra la puerta del camarote. Sus sonrisas no desaparecen de sus rostros hasta dos minutos después.

Julia va en busca de su mejor amiga, Salomé. Por fin la encuentra en la cocina, haciendo la comida.

-Salo, ¿te pillo en mal momento?

-No, Julia, qué va. Pasa, pasa.

-¿Ya se lo has dicho?- pregunta Salomé.

-Eh, sí.

-¿Y? ¿Qué te ha dicho?

-¡Que sí!- dice Julia, muy emocionada.

-¿Ves? Te dije que sí que querría. Está muy enamorado de ti.

Es Salomé la que le aconsejó que le dijera a su marido lo del hijo, y Julia le hizo caso. Ahora, gracias a su amiga, la doctora va a tener un hijo con el hombre de su vida.

-Bueno, ¿y cómo vas a hacer?

-Voy a prepararle una cenita romántica en el camarote con velas y eso.

-¿Qué quieres que os prepare?

-No, no, Salo. Si cocinas tú no vale. Tengo que hacerlo yo. ¿Qué le preparo?- pregunta Julia.

-Mmmmm…Ya sé. Lubina a la espalda y de postre un flan de queso. ¿Te parece bien?

-Perfecto. Gracias por ayudarme, Salo.

-Julia, me tienes para lo que necesites, en serio. Ya lo sabes.

Las dos amigas se abrazan.

-Bueno, vamos a empezar a preparar la cena.

-Vale.

En ese momento, en el walkie de Julia se oye la voz de Estela:

-Julia, te necesitamos en la enfermería. A Ramiro le está dando un ataque de ansiedad porque estaba nadando en el mar, le ha picado algo y se ha puesto muy nervioso. ¡Por favor, ven rápido!.

-Voy para allá.

Julia llega a la enfermería en un minuto. Coge el desfibrilizador e intenta impedir el paro cardíaco. Tras tres intentos frustrados, el pulso del alumno se estabiliza.

~oOo~

En el puente de mando, Ricardo le cuenta a De la Cuadra lo que Julia y él han hablado.

-¿De verdad te ha dicho que quiere tener un hijo?

-Sí, Julián.

-¿Pero tú quieres?

-Por supuesto que quiero.

-¿Y a qué esperas?

-¿De qué?

-Que te ha costado mucho llegar hasta aquí. Ahora lo que tienes que hacer es prepararle a tu mujer una cena romántica en vuestro camarote. Unas velitas, rosas y cosas de esas.

-¿Tú crees?

-Que sí, copón. Eso a las mujeres les encanta.

-Bueno, vale, pero tú me ayudas. Necesito que me consigas velas e incienso.

-¿Y qué le vas a preparar de cena?

-No sé. Luego hablaré con Salomé y que me enseñe a preparar algo.

~oOo~

Cae la noche. Son las siete.

En toda la tarde Ramiro no ha tenido más ataques, por eso Julia se va a su camarote a arreglarse para esa maravillosa noche que está por llegar.

Después de ducharse se pone un bonito conjunto de lencería de color negro con algunos toques de color rosa. Además se pone el vestido que más le gusta a Ricardo. Es de color azul turquesa y le viene por encima de las rodillas. Coge unas sandalias del armario y se calza. A continuación se va al cuarto de baño a maquillarse: se pinta la raya de los ojos de color negro, se pone un poco de rímmel y una sombra que le hace juego con el vestido. Después se peina, se seca el pelo y se hace ondas con la plancha.

Ricardo se ha cambiado en el camarote de Julián y Salomé. Viste una camisa blanca de manga corta y el traje que usó en su boda con Julia.

Después de vestirse, peinarse y arreglarse para la ocasión, se dirige a su camarote. Tiene muchas ganas de cenar con su mujer, pues, desde que murió Ulises, Ainhoa volvió al camarote porque no tenía donde dormir, y no han tenido casi intimidad. Todavía no se han recuperado del shock que les produjo la muerte de Ulises, y Ainhoa va por el barco como un alma en pena, triste todo el rato. Hace más de año y medio que no la ha visto sonreír y Ricardo está muy preocupado por su hija. Lo que le pone muy triste también es ver a su mejor amigo, De la Cuadra, deprimido, sin ganas de hacer nada, que es como está desde que pasó lo que pasó. Todo esto es lo que piensa mientras avanza por los pasillos del barco.

Cuando llega a su camarote llama a la puerta. Está nervioso y le sudan las manos, pero trata de calmarse.

Después de un minuto, Julia le abre la puerta. Él se queda embelesado. Está más guapa que nunca. Ese maquillaje le sienta genial, y el vestido resalta sus curvas y su tono de piel.

-¡Cariño, estás guapísima!

-Gracias, Ricardo. Tú también estás perfecto- dice ella, sonriendo- Pasa, pasa. ¿Qué llevas ahí?- pregunta, señalando la mousse de chocolate y nueces que ha hecho él y que lleva en un recipiente envuelto en papel albal.

-Te he preparado una cosa de postre- dice él, mientras se acerca a ella para darle un beso.

-Yo también había preparado algo de postre- le dice ella, correspondiéndole en el beso y abriendo la puerta para que él pueda pasar.

Ricardo deja el postre sobre la mesa y mira a su alrededor.

-¿Te gusta, cariño?- pregunta Julia.

-Me encanta. Pero lo mejor es que tú estás a mi lado y que esta noche tan especial la voy a compartir contigo.

La doctora se dirige hacia un reproductor de música y pone la banda sonora de “Las normas de la casa de la sidra”, mientras Ricardo la abraza por detrás. Ella se gira y le da un beso. Después le acaricia la cara y le susurra al oído.

-Me encantas.

-Tú a mi también- le corresponde él, mientras le coloca un mechón de pelo detrás de la oreja.

-¿Cenamos?- pregunta la doctora

-Claro.

Ricardo separa una de las sillas de la mesa para dejar sitio a su chica, y él se sienta enfrente de ella. La observa. Es realmente bella: su cabello castaño claro, largo y ondulado hace juego con sus grandes ojos marrones, su nariz chata y unos labios perfectos que dejan ver una sonrisa muy sexy.

-¡Esto está buenísimo!-dice Ricardo, degustando la lubina que ha preparado su mujer.

-Gracias. Salomé me ha ayudado a hacerlo.

-Pues te ha quedado perfecto.

Cuando los dos han acabado de cenar, el capitán le pregunta a Julia:

-¿Bailamos, cariño?

-Por supuesto que sí- dice ella, mientras se levanta de la silla y coge la mano de Ricardo.

Ella vuelve a poner el CD desde el principio y apoya la cabeza sobre el pecho del capitán, mientras se mueven al ritmo de la música. Él cierra los ojos y se deja llevar.

A los veinte minutos, la pareja se tumba en la cama mientras se besan. Julia comienza a desbrochar la camisa de su marido mientras él le da dulces besos en el cuello. Sus manos se mantienen alrededor de la cintura de su mujer, y las de ella rodean el cuello de su marido. Cuando el beso termina, la doctora abraza a Ricardo y después decide enseñarle el conjunto de ropa interior que se ha puesto. Se levanta de la cama y se quita el vestido,

-Te queda genial, cariño- dice él, sonriendo.

Ella se vuelve a tumbar en la cama junto a Ricardo y empiezan a besarse de nuevo.

Esa noche, alrededor del resplandor de las velas, Julia y Ricardo consuman su amor en la noche más especial de sus vidas.