Capítulo 3

Ricardo y Julia subieron a cubierta corriendo, cagando leches, tal y como les había dicho De La Cuadra. Esta vez no lo matarían por haberlos interrumpido, tenía una buena excusa: Ainhoa había vuelto.

El capitán fue corriendo a abrazar a su hija, y Julia detrás de él:

-Ainhoa, ¿estás bien? -Decía mientras la abrazaba

-Sí papá tranquilo, estoy perfectamente.

Ainhoa se separó de su padre y abrazó a Julián, y por último a Julia. Aún no confiaba demasiado en ella, sabía que ocultaba secretos, pero tenía que aceptar que su padre y la doctora estaban enamorados y no podía evitarlo, ella mejor que nadie lo sabía.

Julián miraba a todos lados buscando a su hijo, a Ulises:

-Ainhoa ¿y Ulises?¿Dónde está? -Decía con el semblante preocupado

-Ulises… hace un par de horas que no consigo contactar con él, se fue a investigar la luz y aún no ha vuelto. – Su rostro alegre por haberse reencontrado con los suyos, con su familia se volvió triste.

-Ricardo tenemos que ir a esa luz ya, tenemos que encontrarlo.

-Julián, es muy peligroso y es de noche. Lo mejor será que vayamos mañana nada más salga el sol. ¿De acuerdo?

El primer oficial no estaba muy de acuerdo con Ricardo, pero era lo mejor, tendrían que esperar.

Ricardo acompañó a Julia a su camarote y le dio las buenas noches con una gran sonrisa, aunque los dos hubieran preferido un beso.

El capitán fue a su camarote y encontró a sus dos hijas hablando:

-Pero bueno, ¿qué estáis tramando vosotras dos?

Las dos chicas se giraron mirando a su padre con una sonrisa pícara que a Ricardo más que parecerle adorable, le asustó.

-Papá… -empezó a decir Valeria- ¿Puede dormir Ainhoa aquí esta noche?

-Pues claro que sí cariño. Los tres aquí cabemos…

-Pero tú no puedes dormir aquí -interrumpió la pequeña a su padre mientras lo dejaba con cara de sorpresa

-¿Y dónde voy a dormir yo entonces?

-Con Julia. -Contestaron las dos hermanas a la vez mientras se reían

Después de discutirlo convencieron a su padre de que durmiera con la doctora. Así que cogió sus cosas y caminó hasta la puerta del camarote de Julia. Pensó varias veces lo que iba a decir y tocó a la puerta.

Julia abrió la puerta y se sorprendió al ver a Ricardo en pijama pero no pudo igualar la cara del capitán que se había quedado alelado con el camisón que llevaba ella.

-¿Pasa algo capitán?

-No, o sea si… quiero decir que… ¿puedo dormir aquí esta noche? – Lo dijo de golpe y consiguió que Julia se sorprendiera a la vez que sonreía. -Verá, es que mis hijas me han ”echado” del camarote por que quieren estar solas y bueno… no sabía donde pasar la noche y… pero que si no quiere yo me voy al puente de mando y ya está…

-Puede pasar aquí la noche por mi no hay ningún problema. -Contestó mientras se apartaba de la puerta para dejar paso a Ricardo.