Capítulo 1

El capitán Montero se encontraba en el puente de mandos preocupado por todo lo que estaba pasando. Su hija se encontraba desaparecida con Ulises, su mejor a migo deprimido por su ruptura con Salomé y esa maldita luz que no tenían ni idea de lo que podía esconder. Lo único que ahora mismo le podría animar sería ver a Julia, a su querida Julia que seguro se encontraba en la enfermería trabajando, como siempre…

Demasiado trabajo para estar en el fin del mundo era lo que pensaba Ricardo.

La doctora Wilson estaba en la enfermería trabajando como era de esperar. Pensaba en lo mismo que el capitán, necesitaba descansar un poco, de todas maneras lo único que tenía que averiguar era por qué narices Julián se había curado tan milagrosamente de un cáncer, aunque ella lo sabía mejor que nadie… El Proyecto Alejandría. Pero ahora no quería pensar en eso, no quería recordar ese maldito proyecto que casi hunde su vida, así que se decidió a salir de su lugar de trabajo, desconectar y buscar a la única persona que en aquel lugar conseguía hacerle sacar una sonrisa, no una sonrisa no, la MEJOR sonrisa de todas, la más feliz.

Caminaba por los pasillos decidida a encontrar al capitán y poder perderse en sus ojos, esos maravillosos ojos que la llevaban a otro mundo.  De repente salió de sus pensamientos al chocar contra una persona, un hombre, él. Era Ricardo. Ahí estaba, tan guapo como siempre con una camisa azul que tanto le favorecía y el rostro un tanto cansado.

La doctora sabía perfectamente por todo lo que estaba pasando.

-Lo siento mucho Julia! No la había visto iba un poco distraído… -Y tan distraído! Iba pensando en invitar a la doctora a cenar para olvidarse de todo aunque fuera por una noche.

-Tranquilo capitán no tiene importancia. -Dijo con una encantadora sonrisa que consiguió dejar a Ricardo sin aliento durante unos segundos.- ¿Se encuentra bien? -Le preguntó.

-Sí, sí, perfectamente. -Se excusó  -La estaba buscando… para…emmmm… para… -Julia notaba que Ricardo estaba muy nervioso y se reía tímidamente, cosa que al capitán le pareció encantadora.- ¿Le gustaría cenar conmigo esta noche?-A la doctora se le dibujó automáticamente una sonrisa en la cara.

-Me encantaría! -Lo dijo con tal efusividad que ella misma tuvo que corregirse y calmarse- Quiero decir… Que si que me gustaría mucho… -Terminó diciendo sonrojada.

-Entonces la recogeré a las nueve y media ¿Le parece bien?

-Me parece perfecto.

Los dos dieron media vuelta y con forme se alejaban se dibujaba en sus rostros las sonrisas mas grandes y felices del la Tierra… Bueno, de lo que quedaba de ella…