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Capítulo 10

Cogieron una lancha y se fueron dirección al Barco Ruso. Subieron por cubierta, estaba todo muy sucio, bajaron para los camarotes, por suerte estaba mínimamente limpio para poder pasar una noche. Dejaron allí las maletas y subieron hacia el puente de mandos para poner el barco en marcha y alejarse de aquellas coordenadas.

-¿Qué, te gusta este nuevo “hogar”? -Preguntó Ulises abrazando a Ainhoa mientras que le acariciaba el pelo.

-Esto es perfecto, sucio, bastante sucio, pero da igual mientras esté contigo… -Dijo ella mientras acercaba sus labios junto a los de su chico.

-Por la suciedad no te preocupes, mañana te dejaré todo esto limpio. -Contestó Ulises sonriendo y con un tono pícaro.

Ainhoa sonrió y le dijo al oído –¿Tú solo vas a limpiar este pedazo de barco? Si quieres yo te voy animando…

-¿Qué? ¿Crees que no puedo? Aunque una ayuda tuya no me vendría mal… -Le dijo él mientras la cogía en brazos. –Bueno qué, ¿nos vamos a dormir a la “suite real”?

-Tú no puedes, sin mí no harías nada. -Dijo Ainhoa riendo.- ¿A dormir? Estás seguro qué quieres dormir? -Le decía mientras le acariciaba el pelo y ponía morritos.

-A ver, si tú no quieres dormir… ¿Qué quieres hacer entonces? –Dijo él acariciándole la cara.

-No sé… -Contestó ella mientras besaba al polizón.

Bajaron al camarote, y se estiraron en la cama, Ainhoa apoyó su cabeza en el pecho de Ulises, estaban tristes por dejar a sus familias y amigos en el Estrella, y encima sin despedirse, pero a la vez, desbordaban de felicidad, por fin podían estar solos sin que nadie se metiese entre ellos, teniendo una paz absoluta. De la emoción, el sueño se les había ido, no tenían ganas de dormir, Ainhoa se subió encima de Ulises, mientras con la uña le iba haciendo dibujitos en la barriga, se besaron y empezaron hacer el amor.

A la mañana siguiente, desayunaron y limpiaron más o menos el barco, desmontaron sus maletas, pusieron sus cosas en el baño, la ropa en el armario, y en la cocina subieron todo lo que encontraron de bodegas y que les fuese bien, por sorpresa, encontraron muchísima comida y bebida, ya que ese  barco tenía previsto estar cinco meses en alta mar y eran una gran cantidad de tripulantes. Acabaron y fueron para el comedor a picar algo y a hablar.

-Nos ha tocado la lotería lo sabes, no? Yo por lo menos nunca me pensé que encontraríamos tantísima comida ni mucho menos –Dijo Ulises sorprendido mientras se tomaba un zumo y unos cruasanes.

-Bueno, a mí ya me tocó cuando te conocí, pero tienes razón, hemos tenido muchísima suerte. –Dijo Ainhoa con una gran sonrisa, ella no estaba comiendo nada, no tenía mucha hambre.

-Ohh, gracias princesita, eres lo mejor que me ha pasado en la vida, te quiero. –Le dijo él dándole un beso.- ¿Nos bañamos?

-Yo sí que te quiero –Le dio un dulce beso y bajaron a ponerse los bañadores.

Se bañaron y estuvieron en el agua hasta la hora de comer.

Pasaron unas cuantas semanas. Cada día que pasaba estaban más unidos. Un día, Ulises se despertó antes que Ainhoa y fue para el puente de mandos haber si había novedades, al llegar vio en el radar algo, alzó la vista hacia el horizonte, no sabía lo que era. Bajó corriendo a buscar a Ainhoa, subieron y ella le dijo que eso era tierra, lo tenía claro.