Dos años después » 3. Capítulo 3

Capítulo 3

Julián y Salomé habían acabado de comer. Él estaba recogiendo y limpiando la cocina y ella acostando a su hijo, Roberto, de año y poco para que durmiera la siesta. Minutos después, alguien llama a la puerta.

–¡Hola, Salo!

–Sssh, no grites. Roberto está dormido.

Son Marimar y Burbuja. Salomé les invita a pasar al salón, donde allí se encuentra Julián y le dan cada uno dos besos y un abrazo.

–Hola, Julián.

–Hola, Marimar, bonita. ¿Qué tal?

–Muy bien.

Hace unas semanas, Salomé le pidió a Marimar que cuidara de Roberto. Julián y ella han decidido casarse, pero han querido mantenerlo en secreto, excepto para Palomares, el cual oficializará la boda, la mujer que se encargará de hacerle los trajes, Marimar, quien durante los preparativos cuidará de su hijo y  Burbuja, ya que era imposible tener algún secreto con él. Palomares, Marimar y la mujer lo llevan bien, pero a Burbuja le está costando mantener el secreto. Dos días antes, casi se lo cuenta a Ainhoa mientras estaba en su casa jugando con Valeria y Ratón.

–Burbuja, Valeria se ha ido a casa de Ainhoa a jugar con Ratón. ¿Quieres irte con ellos?

–¡Sí!

Julián y Salomé habían quedado con la mujer de los trajes, por lo que tenían que irse y, de paso, Burbuja aprovechó y se fue a casa de Ainhoa y Max para jugar con Valeria y Ratón. Mientras, Marimar se queda al cuidado de Roberto.

Ya en casa de Ainhoa y Max, Burbuja juega con Ratón y Valeria en una de las habitaciones, cuando la niña parece acordarse de algo y va al salón a decirle algo a su hermana.

–Ainhoa, ¿sabías que Julia está mala?

–¿Mala? No, no sabía nada. ¿Qué le pasa?

–Esta mañana la vi vomitando en el baño, pero ya le he dicho que cuando mamá me llevaba al médico me decía que comiera cosas blandas.

–Muy bien, pequeña. Y gracias por decírmelo. Ahora, ¿por qué no vuelves a la habitación a jugar con Burbuja y Ratón?

Valeria le dio un beso a Ainhoa y se dio la vuelta para volver a la habitación. Ainhoa miró a Max, que estaba presente en aquella escena. Él conocía muy bien su cara, por lo que no la dejó hablar.

–Vete tranquila. Yo me quedo con ellos, no te preocupes.

–¡Gracias!

Ainhoa le dio un beso y se fue a casa de su padre y Julia, por si necesitaban algo. Llamó a la puerta y esperaba que la abriera su padre, ya que su mujer estaba enferma, pero no. Era Julia la que abría y con una tableta de chocolate entre las manos a medio comer.

–Hola, Ainhoa. ¿Ha pasado algo?

–Eh… No, no.

–Entonces, ¿necesitas algo?

–No, nada. A eso venía yo, a ver si necesitabas algo. Valeria me acaba de decir que te había visto vomitar esta mañana, pero… alguien que tiene gastroenteritis no se come el primer día una tableta de chocolate, ¿no?

–Es cierto, pero no tengo gastroenteritis. Es…

–¿Es qué, Julia?

–Estoy…

–Espera… ¿No estarás…?

–Sí.

–¿¡Lo estás!?

–Sí, Ainhoa, lo estoy. Estoy embarazada.

–¡Enhorabuena! Pero… ¿desde cuándo? ¿Por qué no habéis dicho nada?

–Pasa y te contamos, no te quedes en la puerta.

Julia la llevó al salón, donde se encontraba Ricardo. Allí los dos les contó que se había quedado embarazada hace unas dos semanas aproximadamente y  que querían esperar para decírselo a los demás. Lo hacían sobre todo por Valeria, por si perdían el bebé, ella no se quedase triste, ya que el mejor regalo sería decirle que va a tener un hermanito o hermanita con quien jugar, a parte de Ratón y Burbuja.

–Papá, me alegro muchísimo. De verdad.

–Gracias, hija.

Ainhoa se acercó y le dio un abrazo y él la correspondió con un beso.

–Bueno, ¿y cuándo tenéis pensado decirlo?

Julia y Ricardo se miraron, y, a continuación, decide ella responder.

–Tenemos pensado decirlo la semana que viene. Se cumplen dos años desde que se acabara parte de la Tierra. El año pasado solo recordamos lo malo, quienes nos dejaron, de quienes ya no están con nosotros. Pero ya es hora de pasar página y de celebrar el nuevo mundo y de que sigamos vivos. Y la mejor manera de hacerlo es decir que habrá alguien más en esta gran familia montando una fiesta.

A Ainhoa se le escapan varias lágrimas mientras habla Julia. Para ella es una gran noticia, se siente alegre por su padre, que lo ve feliz. Entonces, les abraza y les da la enhorabuena de nuevo.