Dos años después » 1. Capítulo 1

Capítulo 1

Julia y Ricardo se encontraban desayunando en la cocina de su casa, cuando a ella le toca salir corriendo a vomitar al cuarto de baño. Desde que se quedó embarazada, todas las mañanas mientras desayuna le pasa lo mismo. Y después de vomitar se encuentra mucho mejor y acaba de desayunar sin ninguna molestia más para comer.

Valeria, con el ruido se despertó y fue al baño a ver que le pasaba.

–Julia, ¿estás bien?

–Sí, princesa, no te preocupes. Solo que… habré cogido frío por la noche y me he puesto mala.

–Mi madre, cuando me ponía mala e íbamos al médico, me decía que tomara cosas blandas. Deberías hacerlo tú también.

–Eso haré, pequeña, no te preocupes. Ahora vuelve a la cama, todavía es temprano.

Valeria se dio la vuelta y volvió a su habitación y Julia a la cocina para acabar de desayunar. Allí la estaba esperando Ricardo.

–¿Qué tal te encuentras?

–Bien, ahora ya bien.

–¿Seguro?

–Sí, de verdad. Me encuentro mucho mejor.

–¿Todo el embarazo será así?

–El primer trimestre o quizá un poco más, pero eso depende de cada mujer. Vilma y Salomé, por ejemplo, no tuvieron ningún problema, ¿recuerdas?. En cambio a mí, me toca desayunar dos veces al día.

Ricardo la abrazó y le dio un dulce beso en la mejilla. Después, se sentaron juntos a comer su segundo desayuno.

En otro lugar de la isla, Max y Ainhoa se encontraban en la cama. Él estaba despierto desde hacía una media hora, ella seguía dormida. La estaba mirando, recordando esos dos años que había pasado a su lado y lo feliz que era por estar con ella.

-Flashback-

Era de noche. Ainhoa se encontraba en la playa. Por la tarde se encontró con Max y le dijo que necesitaba hablar con él.

Pasados dos minutos, Max llegó al punto de encuentro. Ella estaba sentada, pero al verle se levantó de la arena y le dio dio un beso en la mejilla.

–¿Cómo estás? ¿Qué querías decirme?

–Eh… bueno. No sé por dónde empezar, la verdad

–Por el principio, ¿no? Si me lo cuentas desde el final, igual no me entero de lo que me quieres decir.

A Ainhoa le hizo gracia su comentario y se rió. Max estaba feliz de verla reír otra vez.

–Hacía dos semanas que no sonreías. O quizá si lo hayas hecho, pero casi no te he visto.

–De eso quería hablarte. Desde que pasó lo de Ulises, desde que se murió, no hemos vuelto a hablar. Casi no nos miramos. No tenemos la relación de amistad que teníamos antes. No es que fuera para tirar cohetes, pero yo estaba a gusto contigo. Y he quedado contigo porque quería decirte que…

A Ainhoa se le cae una lágrima en por la mejilla. Max se da cuenta y se la limpia con suavidad al mismo tiempo que con la otra mano le levanta la barbilla para que le mire.

–No tienes por qué justificarte ni pedir disculpas, Ainhoa. Yo te entiendo.

–No, Max, no es eso. Quería decirte que si no hubiera aparecido Ulises de nuevo, tú y yo estaríamos juntos. Seríamos una pareja porque yo te lo habría pedido. Pero apareció él y volvió a mi cabeza todos los momentos bonitos que pasé a su lado, por eso me quedé con él. Y ahora creo que… que Ulises está vivo, igual que antes, pero desaparecido. Por eso quiero pedirte, si tú quieres, que seamos una pareja. Quiero estar contigo.

–¿Quieres que seamos novios?

–Sí, si tú quieres.

–Sí, sí que quiero. Yo también estaba enamorado de ti antes de que apareciese Ulises, y cuando vi que entraba por esa puerta vi que todo se iba a ir a la mierda. Y cuando murió, me sentí mal por ti. Dos días después quise decirte esto mismo que me acabas de decir tú pero no quería parecer un imbécil que aprovecha que se ha muerto alguien para quedarse con su novia.

–No, no pareces ni eres un imbecil. Pero entonces… ¿tú también quieres tener una relación conmigo?

–Sí, sí  que quiero.

Max cogió su cara dulcemente, se aproximó a ella y los dos se fundieron en un profundo beso.

-Fin del flashback-

Ainhoa abre los ojos y ve a Max mirándola y sonríe.

–Buenos días.

–Buenos días, dormilona.

Max se acerca a darle un beso en los labios.

–Max.

–¿Qué?

–Te quiero.

–Yo también te quiero, preciosa.