Zona El Barco

Bitácora del Estrella Polar 3×16: Adiós con el corazón


Aunque El Barco terminó el pasado jueves, os traemos una semana más una nueva página del cuaderno de bitácora del Estrella Polar.  La última. Como siempre, está contando desde el particular punto de vista de Andrea (del blog Epic Us) con la única intención de haceros pasar un buen rato.

Pues nada, ya hemos visto el, según palabras de su creador, épico final de El barco y… bueno, particularmente lo encuentro un chiste, sobre todo el epílogo ese que se han sacado de la manga y que no me ha gustado nada. Pero, bueno, no me voy a recrear más y voy con la crónica, la última de esta serie. En esta ocasión voy a ir, más o menos, de forma cronológica porque ha estado todo relacionado.

El episodio ha comenzado con Rodolfo y Tonteo en la playa. El primero ha cogido su pistola y ha seguido al segundo, internándose en el mar, mientras le apunta. Tras que Tonteo diga que le va a matar, se oye un disparo, fundido a negro y retrocedemos noventa minutos…

Donde retomamos la trama con Piti disfrazado de chunguito dirigiéndose a la cabaña, donde Max está dispuesto a dispararle… hasta que El Tito nota que hay algo raro. Entonces Piti, en un alarde sentimental que me ha molado mucho, se ha puesto el chicle en la frente y El Tito ha sabido que era Piti, así que le han cubierto al grito de “¡corre, Piti, corre!” a lo Forrest Gump, qué molón. Como le han dado en la pierna, el pobre muchacho se nos ha quedado refugiado en una palmera en medio del fuego cruzado, como una Sara cualquiera detrás de un coche en Los hombres de Paco.

Esto sí es épico.

Y, por otro lado, confirma que los guionistas no tienen problemas de memoria. Al menos se han acordado de algo.

Vilma, al menos, demuestra algo de humanidad y se preocupa por él, aunque Piti le dice que no se preocupe, que lo peor que le puede pasar es que le caiga un coco. Les pide que no vayan a por él y, entonces, Vilma le pide un favor: que se mantenga con vida o le pone su nombre al bebé. Después, Ainhoa le pregunta que cómo se hace para ser amiga de su ex y Vilma le dice que primero debe pasar página cosa que no ha hecho.

A todo esto, se están quedando sin balas y Valeria va a peor, por lo que Julia intenta mantenerla despierta y animada. También le dice al Capi, en petit comité, claro, que puede mantener la hemorragia a raya, pero que tiene que sacarle la bala y, claro, que para eso necesita su instrumental.

En la sala, mientras tanto, Max se sienta con Ainhoa, justo antes de que vuelva la mascletá, así que la abraza. Algo entra en la casa, por lo que se cogen de la mano, poniéndose en pie y, oh, Tonteo hace acto de aparición y les pilla. Aunque Lerdieta está muy ocupada porque se le acelera el pulso y se le dilatan las pupilas… pero, ¿está enamorada o se ha tomado un coco en mal estado o se ha fumado alguna hierbita tropical, eh?

Los guionistas pueden empecinarse lo que quieran en los Tórtolos, que yo me quedo con esto, que sí que mola.

El Tito, todo contento por el reencuentro con su vástago, les reparte por las ventanas. Tonteo, por cierto, le dice que hay mucho más que esa isla ahí fuera y le da dos puros, prometiéndole contar todo. Después, le dice a Max que lo de la foto fue un gran movimiento y que lo ha sabido al verle de la mano de Ainhoa. Max no lo niega y le dice que por estar al lado de Ainhoa sería un hijo de perra las veces que hiciera falta y Tonteo añade que lo entiende.

En esas, sale El Capi para comunicarles que va a ir al barco a por refuerzos y material quirúrgico porque Valeria está herida. Ainhoa sale disparada hacia su hermana, El Tito dice que va con su marido y Max zanja la cuestión: irá él porque es el más rápido. Eso sí, como Tonteo se piensa que todo es una comparación de chorras, se piensa que Max lo hace para ganar puntos con Ainhoa, así que se apunta… Really? Dios, qué pereza de tío. Yo creo que Max se ofrece porque su trabajo es cuidar del Estrella y porque la situación lo requiere, vamos, no por hacer el lelo como el otro. Apuf.

Además, a Cho se le ha ocurrido ir a buscar a Piti dentro de la bañera y, como a Ramiro le parece una buena idea, se apunta. No obstante, Palomares opina que Cho debe quedarse para cuidar a Vilma, así que irá él porque, bueno, si les pasa algo, ellos no dejan a nadie atrás. Ay, páter, que yo lo pasaría mal, aunque me parece muy bonito que, al menos, haya alguien que se preocupe por Piti.

Ha llegado el momento en que Max y Tonteo salgan corriendo, así que los demás los cubren desde la cabaña y, de paso, Salodriel acaba herida en el brazo. El Capi, por su parte, está tan cabreado que se dedica a pegar tiros sin inmutarse, desoyendo a su marido, que le pide que vaya junto a Valeria.

¡Capinator is back!

Tito: ¡Ricardo, coño, que te me matan! ¡¿Qué voy a hacer yo sin ti?!

Una vez que todo parece calmarse, Palomares y Ramiro agarran la bañera para ir a por Piti. El Tito no lo ve muy claro, El Capi tampoco, pero Ramiro dice que son una familia y que a la familia no se la deja tirada y, por esa regla de tres, no pueden abandonar a Piti. Dios, Ramiro, no sabes cuánto te quiero ahora mismo. Los dos, cubiertos por la bañera, van a reunirse con Piti, aunque por el camino el pobre Ramiro toca mierda de vaca. Puag.

Piti les insiste en que se vuelvan, que no hace falta, mientras dentro de la bañera Zipi y Zape andan discutiendo porque Ramiro casi se come el culo de Palomares. Hombre, teniendo en cuenta que éste último lo creía gay, quizás se le está insinuando. Como ha visto que ya con Vilma nada de nada, pues habrá decidido tirarse en brazos de Ramiro, a lo Sherlock y John. Mmm, qué bien hice poniéndoles esos motes, xD. Que me enrollo, se reúnen con Piti en la palmera en una escena bastante mona, en la que Palomares cree que Piti poseyó a Cho para tener esa idea (eso explicaría qué hace Vilma con Cho, por otra parte). Piti se alegra mucho por todo y dice que, pese a todo, ese es el sitio donde quiere estar, ahí y ahora, con ellos. Y se abrazan todos al son de un “copón” muy De la Cuadra‘s style.

¡Bonicos!

Dentro de la cabaña, Vilma le pregunta a Cho qué ha sentido cuando la ha visto y él le responde que “alegría”. Ella intenta matizar, pero lo único que obtiene es una alegría típica de cumpleaños, nada de corazón desbocado y otras cosas de cubierta de novela romántica, por lo que le llama soso. Anda, Vilma, vale que sea soso, pero qué crueldad la tuya.

En esas, El Tito le llama para sustituirle y, así, poder reunirse con su marido que sigue en plan Capinator. Para sorpresa de éste, le recuerda que se les acaba el contrato con el Estrella y que él no piensa renovar. De hecho, lo que quiere es montar una frutería… Ajá. Ostras, a ver si va a ser el padre de Vicky, el que hacía macedonia, xD. La táctica funciona, pues El Capi se nos relaja y, cuando El Tito le pregunta qué hace comportándose como un Rambo en vez de ir con Valeria, le responde que no sabe qué decirle porque cree que se cargó sus oportunidades de sobrevivir al quemar la carpeta. El Tito le dice que eso no es así y que, bueno, si no sabe qué decir, que la haga reír. Ainss, mi matrimonio, como los voy a echar de menos.

En el dormitorio, Julia deja a las hermanas a solas y Ainhoa, para mantenerla animada, le dice que está muy enfadada con ella porque, claro, a Valeria le van a traer muchas cosas y a ella nada. Para perdonarla, le pide que hable con ella un rato y entonces la niña, que tiene futuro en el mundo del corazón, le pregunta a quién prefiere: si a Ulises o a Max. Entonces, a los pies de la cama, aparece un calcetín customizado de Max y otro de Tonteo que se pelean por Ainhoa, lo que hace que Valeria se despiporre, aunque, claro, Ainhoa no lo encuentra tan divertido. Joe, qué cachondo nos ha salido el Capi.

Desde aquí os digo que las quiero, sobre todo la de Max.

Ainhoa: Pues tiene la gracia en el ojete, papá. Grrr.

Mientras, la doctora va a busca algo y descubre un rastro de sangre al mismo tiempo que Vilma, así que ambas se dan cuenta de que Salodriel está herida. Julia le dice que la herida no ha tocado ningún punto vital, pero que se puede infectar, aunque Salodriel la insta a que regrese con Valeria, que es la que necesita. Eso sí, que la avise si nota algo raro. Vilma dice de avisar al Tito, pero Salodriel no quiere porque no quiere preocuparle y, claro, Vilma aprovecha para hacerle un “zas! en toda la boca” al hacerle notar que es lo mismo que le hizo él.

De camino al Estrella, Max se nos pone botánico y le cuenta la historia de la flor más bonita de todas, que dura un sólo día y que compara con su relación con Ainhoa, que sólo ha durado un segundo por culpa de Tonteo. Éste admite que siempre que ha intentado hacer feliz a Ainhoa ha fracasado y que debería hacerse a un lado, pero que no lo puede hacer porque está enamorado. Digo yo, menuda noción del amor, ¿no? Le hago daño, pero como yo estoy enamorado, pues, hala. Como se dan cuenta de que les siguen, Tonteo le pide a Max que vaya al barco, mientras él se queda para despejar el camino. A Max no le hace gracia, pero acaba saliendo corriendo.

En el Estrella, Rodolfo se reúne con Burbuja y Marimar (ella le conoce, por cierto) para contarle que Alexander está ahí y que él se tiene que hacer pasar por Roberto para salvarlos a todos. Burbuja cree que no puede hacerlo, pero Rodolfo le hace chantaje emocional como él bien sabe y el pobre Burbuja insiste en que no se parece a Roberto. Por suerte, Marimar está presente y tiene mucho más tacto, así que le dice que se parecen y que, encima, ella le puede ayudar a parecerse a Roberto porque lo conocía mejor que nadie. Oye, que mona me parece esta chica, por cierto.

Una vez a solas, Marimar le dice que debe actuar como un vaquero porque Roberto era muy seguro e intenta cuadrarlo. Qué mona la escena ^^ También le aconseja que la mire a los ojos y a Burbuja le da vergüenza porque ella es muy guapa. Ella le da las gracias y le dice que es algo que Roberto no haría, lo que provoca que Burbuja pregunte cómo era Roberto como novio. Le explica que recuerda que una vez le dijo cosas feas y ella lloraba y le dio un anillo, el cual le enseña. Marimar tiene que estar desagarrándose por dentro, pobrecita, aunque le echa valor y le explica cosas de la boda. Al final, dice que, pese a todas sus diferencias, cuando se miraban el resto dejaba de existir, sólo ellos.

 Una de las cosas que más me joden de la cancelación es que no voy a poder ver cómo desarrollan la historia de estos dos ¬¬U

Marimar le hace hablar con un boli en la boca para mejorar la vocalización y Burbuja le acaba diciendo que le gustaría tener una cajita con los recuerdos de ambos dos. Ella le quita importancia, señalando que crearán nuevos recuerdos. Entonces le hace hablar sin el bolígrafo y, ¡hala, lo consigue!

Gamboa, por su parte, ve a su hija dibujando y le habla de su madre, aunque Evelyn saca a colación que su padre es Alexander y que es la persona a la que más quiere en el mundo. Jo, pobrecito Rodolfo, ¡arráncale la patata directamente! Entonces, El chunguito supremo aparece y le pide a Evelyn que se marche. Ésta lo hace, no sin antes darle el dibujo de ella y Alexander de la manita tan felices. Qué crueldad, macho.

Cuando Alexander le pregunta sobre Roberto, Rodolfo dice que entregarle a éste último es como entregarle la carpeta, así que quiere a su hija. Sin embargo, El chunguito supremo le dice que debe hacer algo más para conseguir a Evelyn: matar a Ulises. Si es que hasta los chunguitos saben que los Tórtolos son vomitivos y nos lo intentan evitar, xD. No, ahora enserio, me imagino que será porque Ulises sabe cosas.

Estela lo ha estado escuchando todo, así que sigue a Rodolfo a la sala de mandos e intenta convencerle de que no mate a nadie. Ay, Estela, tú no conoces al amigo Rodolfo, como él bien dice. Estela le insiste en que sabe que es bueno y que no lo haga, pero él únicamente le besa en las manos y se marcha.

Última frase tonta de la semana, sin patrocinio ni nada, que estoy sentimental.

 Estela: ¿Cómo podrás mirarla a los ojos si para estar con ella tienes que matar? Yo sé que eres bueno.

Eso mismo se lo podría decir a Roberto, a Sol, a Cristóbal, al anónimo, al verdadero Gamboa… Ay, no, que los ha matado.

En la cocina, por cierto, está Ventura intentando dar de merendar a Ratón. Digo yo, si Alexander ordenó que encerraran a todos en las bodegas, ¿por qué estos están tan pitos por ahí? En un intento por convencerle, Ventura provoca que Ratón crea que los chunguitos tienen esas caras por no haber merendado y promete tomarse el sándwich si después les dan la merienda a los chunguitos. Total, que justo cuando Max llega al Estrella, Ratón intenta dar la merienda a los chunguitos, pero éstos pasan tres pueblos. Hijos, qué bordes, ni que os estuviera ofreciendo brocoli, que son galletas.

El chunguito supremo hace acto de presencia para ordenar a sus hombres que merienden y Ventura le dice que tiene tan mal aspecto como esperaba.

Max, por su parte, se cuela en la enfermería y recoge todo lo necesario. Entonces, una chunguita anónima aparece, pero resulta que Max tiene cualidades de ninja porque le da esquinazo sin hacer un ruido ni medio. OMG. ¡Cómo molas, Max!

Mientras tanto, Burbuja ensaya el reencuentro con Alexander con Marimar, pero cuando debe darle la mano, le tiembla, por lo que Burbuja estalla. No puede y no podrá. Se queda llorando en un rincón y, justo en ese momento, Max entra en el camarote y se queda flipado al ver a Burbuja y tarda cero coma en ir junto a él. Burbuja le pregunta que si no estaba en la playa, así que Max le explica lo de Valeria y Burbuja llora y yo lloro con él. Menudo dramón ahora mismo, macho. No obstante, Burbuja no tarda en ponerse en pie y le pide a Marimar un traje.

Sexy Max preocupado por Burbuja es un amor :3

¡Jinflaos a llorar, muajaja!

Bah, soy mala gente, lo sé, pero el momento del “necesito un traje, Marimar” es awesome.

Después, Max va a escapar del barco, pero le atrapan y lo llevan ante El chunguito supremo, que está junto a Ventura, donde les habíamos dejado. Max le explica que es para salvar a una niña de seis años, pero Alexander le dice “primero desertas y ahora me pides favores” y lo hace encerrar, pese a los gritos de Max. Ventura le dice que no dejará de sorprenderle porque no salva a una niña, pero sí a un viejo de ochenta; no es casualidad que lo invitara a su hotel de Singapur justo para salvarse.

El chunguito supremo dice que una vez Ventura le salvó la vida, así que se lo debía, pero que si a partir de mañana se reencuentran, no será tan amable. Ventura, olé sus cojones, ni se inmuta porque, según dice, nunca ha temido a los muertos y él está muerto y enterrado, a menos que consiga la carpeta. Pues parece ser que, al menos, mi teoría de que Alexander está muriéndose y necesita el acelerador para curarse, es cierta. Digo “parece” porque tampoco han dado más explicaciones.

Entonces ocurren varias cosas: por un lado, le comunican que Roberto ha aparecido, mientras que Ventura coge los suministros que ha traído Max y se los lleva. El chunguito supremo ordena que la gabacha ponga en marcha la fase dos, mientras el show de las marionetas se da por finalizado cuando El Tito le llama. También, Palomares le cuenta a Piti lo de que Ramiro es gay y Piti resulta que también lo sabía, vamos, que era vox populi… Ah, bueno, esperad, que Piti nos leía también, que estaba confirmado, xD.

A mí es que este hombre me gusta TANTO en todos los sentidos.

Eso sí, el buen rollo no dura nada, pues los chunguitos traen dos lanzagranadas, pero no problema que tenemos el dilema amoroso de Ainhoa, que es más importante. Valeria le pregunta a su hermana que, ahora que ambos se han ido, a cuál echa más de menos y ella responde que a Tonteo.

Éste, mientras tanto, está a punto de diñarla en una emboscada, cuando Rodolfo le salva y le pide que le ayude a recuperar a su hija. Qué irónico eres, macho. Y así volvemos a ver la escena del principio.

En el Estrella, a todo esto, Burbuja trajeado se reúne con El chunguito supremo y, hostia puta, qué grande es Iván Massagué porque se nota perfectamente que es Burbuja haciéndose pasar por Roberto y no Roberto. Me parece una pasada que sea capaz de transmitir ese matiz. El premio de la unión de actores, el Goya, el Fotogramas, el TP, el Oscar, que le den todos los premios del mundo porque, en serio, se los merece. Si algún día me da la ventolera y me vuelvo a ver la serie, lo haré básicamente por él porque es una delicia verle. Ojalá consiga nueva serie pronto.

Bueno, ya dejo de babear por el señor Massagué y continúo ^^ El chunguito supremo le dice que tiene tres minutos para contarle lo que había en la carpeta o volará por los aires a sus amigos. Éstos, por su parte, se están intentando proteger como buenamente pueden y, de paso, El Capi le da las gracias a su marido por convencerle de ir con Valeria.

En medio de todo este drama, no podían faltar los Tórtolos dando por saco, como ellos bien saber hacer, pues Tonteo cree que la playa es un buen sitio para morir y Rodolfo le dice que deberían haber sido amigos, que le gusta como es, pero tiene que matarla. Tonteo sólo le pide una cosa, que le deje el walkie para despedirse de Ainhoa. Tras decirle que el instrumental va de camino, le dice que como mejor están es con tierra de por medio, aunque Lerdieta no lo cree. Por si no teníamos suficiente, encima, se ponen a recordar sus grandes momentos (pues que sepáis que como Charlie haciendo eso ninguno, majos). Lerdieta comprende que no le va a volver a ver más, así que se despiden.

Luego, en el Estrella, Burbuja le explica lo del Proyecto Alejandría a grandes rasgos (no vaya a ser que expliquen cosas y aten cabos) y El chunguito supremo le pregunta cómo se le ocurrió hacerse pasar por tonto. Entonces, hablando como Burbuja dice que a los tontos no se les pregunta y que si Roberto es tonto, se le deja en paz. Volviendo a hablar como Roberto, dice que ha diseñado muchos proyectos, pero que el mejor de su vida ha sido Burbuja. Wala, frasaca, ¿eh? A Alexander le parece un plan brillante y, de paso, le ofrece algo: deja a sus amigos libres y vivos, pero él deberá ir con él al submarino. Solo. Y sólo le quedan diez segundos para decidir…

“He diseñado muchos proyectos, pero el mejor que he hecho en mi vida ha sido Burbuja”

 No sé si me ha implosionado el corazón, las hormonas o todo en conjunto. ¡Cómo mola!

En ese tiempo, en la cabaña, Cho admite ante Vilma que es un soso, pero que le pedirá a Piti que le enseñe a ser gracioso porque hará cualquier cosa para hacer feliz a su novia. El que la llame novia le hace ilusión a Vilma… Y en ese momento El Tito grita que todos a cubierto, así que se preparan para recibir la embestida. Muchas caras de sufrimiento porque, macho, las que les va a caer encima. Y en ese preciso momento Salodriel le dice al Tito que le han pegado un tiro, pero que está bien y que, más importante, que está loca por él. Ay, mujer, qué oportunida. Por cierto, como era de esperar, El Tito se nos emociona, se va con ella diciendo que acepta y que no podría ser más feliz. Bueno, al menos hay algo bonito y que me mola.

Y cuando parece que se van a ir todos a tomar por culo, no pasa nada. Bueno, no, miento, alguien llama a la puerta de la cabaña. WTF? general, pero El Capi acude a abrir y resulta que es Ventura con el instrumental quirúrgico. Julia corre rauda con él a tratar a Valeria, mientras El Capi comprueba, atónito, que no hay ni rastro de chunguitos en las cercanías, así que alegría general.

En la playa, Tonteo divaga un poco y cuenta el peor chiste del mundo, pero lo importante es que Rodolfo le descerraja tres tiros en el pecho, por lo que Tonteo cae al agua, mientras suena Hallelujah. Joder, cómo me mola esa canción. Y, por cierto, qué pasada los cuatro tiros, OMG, eso no me lo esperaba. Bueno, mientras sigue sonando Hallelujah, acompañada de la voz en off de los Tórtolos, vemos que han salvado a Valeria, también que Alexander se pira sin Estela, pero con Burbuja (¡jarl!), besos y carantoñas varios, a Max liberado.

A mí que los guionistas no me jodan, de eso no se sobrevive.

 Por cierto, luego cae al agua y al ser salada, eso tiene que escocer su puta madre.

Y, bueno, hasta aquí compro el episodio. En mi opinión demasiado protagonismo de Ulises, un personaje que nunca jamás ha funcionado, ni se ha ganado mi simpatía y, encima, de novio de Ainhoa es lo peor que he visto en la tele. Dios, qué pareja más empalagosa, va directa al ranking de las que menos me han gustado ever. Peeero, esto no acaba aquí, qué va, sino que tenemos un epílogo situado trescientos ochenta y siete días después.

El Capi, su marido, su esposa, Salodriel, Valeria y mini-De la cuadra (llamado Roberto, lo que mola) van en un coche (me apuesto lo que queráis que es de Dharma) y El Capi nos explica que en la carpeta había un antídoto que los chunguitos necesitaban para respirar. Y que, al final, Burbuja les salvó. Los cinco llegan a una zona, donde está Ainhoa sola y vestida de novia, lo que es ruaro, ruaro. Quiero decir, ¿y los invitados? No sé, aunque sea Palomares para oficiar la boda.

Os pongo una captura de Blanca de novia porque no se puede ser más guapa.

El Capi se reúne con ellas y le da las arras que usó en su boda con Marisa y, también, le pregunta por el novio y ella dice “de camino” y vemos a Tonteo sentado en la playa. Entonces, mediante voz en off nos enteremos de que El Capi y Julia han decidido tener otro hijo, Salodriel y El Tito son muy felices, Vilma se casó con Cho y Piti hace de canguro del niño (me siento tan estafada y ofendida como con el final de Memorias de Idhún, que lo sepáis), Palomares montó una iglesia con hojas de palmera que se desmorona (hala, pobre páter, esto ya es recochineo), Ramiro y Estela se liaron (chavales, que al final Raes es endgame, quién lo iba a decir), Ventura la cascó y, de paso, Ratón adoptó a Max como padre (WTF? No os lo creáis, porque se fue a Calahorra a buscarme a mí, que tengo buen gusto, xDD) y Rodolfo desapareció, aunque esperan que esté viviendo con su hija. Ah, y Burbuja volvió del submarino y se lió con Marimar (y de paso encontraron una olla de oro al final del arco iris, ¡viva la credibilidad). Como veis, un WTF insultante tras otro con los que no sé si reír, llorar o chinarme. ¡Es que nada tiene sentido, copón!

Y cuando parece que, bueno, al menos se ha quedado todo cerrado, la tierra tiembla, las arras salen disparadas hacia el coche, como la bici de Valeria, y El Capi dice “está volviendo a pasar”… Pero… Pero… ¡¿Pero cómo cojones me hacen esto?!

A ver, para mí es más evidente que en blanco y botella, leche que Mario Casas dejaba la serie y, por eso, moría, por lo que Ainhoa se iba a casar con Max. Llevaban varios episodios hablando de que ella debía pasar página con él y en este eso ocurría. Pero, claro, como les han cerrado el chiringuito, se han sacado de la manga una resurrección y se han pensado que con una voz en off bastaba para cerrar. Vale, ellos no tienen la culpa de la cancelación, no tenían muchas posibilidades, pero entonces quitad esa última escena, hostias, que canta cantidad que era un cliffhanger para la cuarta temporada. De hecho, me imagino que acabarían separándose y deberían encontrarse y salvar a Burbuja o algo así. Pero, vamos, que si lo cortan con la escena del Hallelujah habría quedado mejor. Grrr.

Bueno, hasta aquí han llegado las crónicas barqueras y ahora me voy a seguir con mi fic porque me he chinado mucho y necesito desahogarme. Ea.

Y, por cierto, ha sido un placer escribirlas y leed vuestros comentarios, ¡que sois muy grandes! ^0^

Fotos del final (parte 1: 739 fotos)

Fotos del final (parte 2: 504 fotos)

Fotos del final (parte 3: 335 fotos)

Chuleta de motes

Como sé que para muchos es la primera vez que leéis estas crónicas y que el proceso mental que me lleva a crear un mote es retorcido, extraño y demás, he decidido adjuntar una chuleta para que sepáis cuáles son los motes de ciertos personajes y a qué vienen ;)

Ainhoa y Ulises: Los pongo juntos porque estos también son como los yogures, vienen en pack. Con sus idas y venidas amorosas, les he bautizado de varias maneras, Los tórtolos, Los amantes de Teruel (tonta ella y tonto él) y siguiendo ese proceso, pues al final se quedaron con Tonteo y Lerdieta.

Capitán Montero: Bueno, a Ricardo siempre le he llamado Capi porque le tengo mucho cariño y por lo evidente, of course.

Gamboa: A Gamboa siempre le he llamado Rodolfo Langostino. ¿Por qué? Bueno, básicamente porque soy tan tonta que cuando escuché “Gamboa” por primera vez me dije: ostras, si le quitas la “o” se queda en Gamba… Una gamba en un barco con acento… ¡Rodolfo Langostino! Que conste que le llamo así porque le tengo mucho cariño al personaje, pese a ser el malo maloso.

Julián De la Cuadra: Yo siento devoción por este hombre, en serio, me encanta y me gusta verlo en plan tío de Ainhoa y Valeria, así que de ahí saqué el mote.

Max: A Max le puse mote (Max Lenguadeplata) hace relativamente poco, tras darme cuenta de su asombrosa habilidad para inventarse cuentos chinos que encima los demás se creen (las manos de pianista de Ainhoa, lo de que trabajaba como pianista…) y recordé a la protagonista de La materia oscura y me pareció muy adecuado ponerle el apellido que se gana Lyra por contar la misma clase de historias.

Salomé: Si no habéis visto La comunidad del anillo, os diré que empieza con la voz de la elfa Galadriel diciendo “El mundo ha cambiado, lo siento en el agua, lo siento en la tierra, lo huelo en el aire”, así, como con mucho misticismo, epicidad y demás. Pues bien, hubo un episodio en que Salomé se puso en ese plan y desde entonces, y porque la mujer suele ser muy sabia, la llamo Salodriel.