Zona El Barco

Bitácora del Estrella Polar 3×11: En busca de la cámara y el Max perdidos


Como todas las semanas, os traemos una nueva página del cuaderno de bitácora que registra lo que ha pasado en el Estrella Polar y que, como siempre, está escrito desde el particular punto de vista de Andrea (del blog Epic Us).

Tras el episodio de la semana pasada, hemos tenido otro muy, pero que muy, interesante y que me ha gustado mucho, a pesar de que he echado de menos a Max. Ainss. Como siempre, voy por tramas.

Empiezo con la trama de Ventura, más que nada porque ha sido la más breve y, como casi todas hay, me ha dejado a cuadros. Ventura, tras pedirle a Estela que sonría más, le pide un favor: que acuda a una cita con Ratón. Como Estela acepta, se reúnen en el club y el niño se nos queda obnubilado, así el que acaba bailando con ella es Ventura para dar ejemplo a su nieto.

Ventura hace notar que Estela baila muy bien, así que ella le explica que por el trabajo de su padre, acudían a muchos eventos y que era casi una asignatura. Entonces Ventura le habla de su padre. De hecho dice “nunca imaginé que se quedaría calvo antes que yo”, lo que deja ver que se conocen desde hace tiempo. ¿Pero esto qué es? Ni que fuera un pueblo, macho, que se conocen todos. Por cierto, me juego lo que queráis a que Roberto también conocía a Ventura.

Bueno, Rodolfo Langostino ve la escena y, después, no duda en ir a tantear a Ventura, que ya no es que ni se inmute, sino que aclara que “cuando lleguen al edificio, se acabarán las risas”. Vale, a ver, este hombre quién es. Justo en ese momento llega Ratón, así que Ventura decide explicarse cómo se caza a un tiburón, aunque no deja de ser una metáfora para vacilar a Gamboa. Yo lo flipo mucho. Pero… Pero… Yo no entiendo nada… ¿Será un Roberto‘s men?

¿Veis? Ni se inmuta, tan tranquilo el tío. Yo es que lo flipo.

Y con unas gafas de media luna podría pasar por Dumbledore. Eso es así.

Por la noche, Rodolfo Langostino va al camarote de ambos y Ventura le dice que el tiburón ha picado el anzuelo. Gamboa amenaza a Ventura muy discretamente, pero es que el hombre sin inmutarse. Joe, a mí me amenaza Gamboa y me hago caquita, ¿eh? Lo dicho, que a mí Ventura cada día me flipa más.

Ahora voy con Palomares. A falta de BricoPiti, el páter se pone a instalar una estantería en la enfermería y Rodolfo va a ayudarle, aunque Palomares no está por la labor porque es un asesino y tal. Lo curioso es que, al taladrar, de la pared sale sangre. ¡Que alguien llame a Mulder! Rodolfo es más lógico que todo eso y cree que había un trabajador de la fábrica de Coca-Cola polizón al otro lado y le han herido.

Al palpar la pared, Rodolfo la nota demasiado fría, así que la abren y encuentran un montón de bolsas de sangre. ¡Hostia puta! ¿Un vampiro en el Estrella? ¿Será alguien que conocemos? ¿O es que, a falta de a Ulises, nos van a traer a Edward Cullen como ídolo carpetero? Palomares, entonces, me devuelve a la realidad y señala que la sangre se conserva un tiempo limitado y, más raro aún, que no recuerda haber donado sangre.

Edward: Que tiemble Ulises, que las deslumbraré a todas cuando me quite la camiseta, que para eso me brilla la piel como el diamante.

Jo, Edward, festival del humor, ¿eh?

Rodolfo le vacila en plan “no recuerdas nada”, pero el páter le señala que también hay una bolsa con su sangre. Y Gamboa flipa. Que flipa, ¡¿pero esto qué es?! El cura va a hablar con El Capi, pero Rodolfo prefiere preguntarle a la doctora. Ésta cierra la nevera (bien, alguien que piensa un poco) y les explica que lo primordial es la supervivencia de los elegidos y que uno de los requisitos primordiales de éstos era la compatibilidad genética. Palomares demuestra que le mola la ciencia-ficción porque en lo primero que piensa es que son clones. Mmm, ¿andará el conde Dooku mezclado con el Proyecto Alejandría?

Rodolfo ejercer de traductor y dice que, si llegado el caso, una persona del barco necesitara un órgano o una transfusión, habría otra persona a bordo con la que sería compatible sin peligro a rechazo. Julia dice que es eso, pero cuando se quedan a solas, Gamboa le pregunta que, si los elegidos son los alumnos, ¿por qué está su sangre ahí? Julia responde que su supervivencia también es importante, a lo que Rodolfo añade que le mienta a su marido lo que quiera, pero no a él. Mmm, la verdad es que la reacción de Julia ante Palomares es rara, pero no sé hasta qué punto podría estar ocultando algo muy, muy chungo. Mmm, curioso el tema.

No me digáis que la expresión de Julia no es sospechosa.

Por la noche, Palomares le explica a Rodolfo que no se tragó el cuento de la doctora y que tiene otra teoría: ¿y si las bolsas de sangre y sus órganos no fueran para la gente del Estrella, sino para los jefazos que se inventaron el Proyecto? ¿Y si el Estrella es en realidad un barco de órganos? Joder, joder, qué buena teoría, páter. Acojona, pero es muy buena teoría. Eso sí, Palomares, ¿contársela a Gamboa? ¿En serio? ¿A estas alturas tras sospechar que se cargó a Sol? ¿Really?

A todo esto, Julia y Valeria están desayunando en la cama, por lo que El Capi le riñe por las migas en la cama. La doctora se lo toma a cachondeo y El Capi, muy susceptible él, se marcha dando un portazo, así, muy dramático, que le faltaba decir “qué ataque tan gratuito, Ramiro, mi rey, tráeme un whiskito” para parecer Estela Reynolds. Más tarde, está haciendo orden junto a Burbuja y Ramiro, cuando éste descubre un cable que lleva a una cámara web. Uhh… Bueno, no sé de qué me sorprendo, de algún lado tenían que sacar el porno del nuevo mundo.

Ramiro señala que encontrar al responsable es tan fácil como seguir el cable, aunque está convencido que el culpable es Gamboa. Un día dirán que Rodolfo Langostino mató a Manolete, ya veréis. Pero, oh, sorpresa, no es Gamboa. Justo en ese momento aparece Julia para hablar con El Capi y decirle que estaba de broma, aunque él le comunica que en su familia hay unas normas. Uy, Capi, qué mal se te da la retórica.

Simplemente le pide que no le cambie las reglas a Valeria… y que no ande desnuda en el camarote, por lo que Julia se pone pasivo-agresiva y empiezan a sacar los trapos sucios con sonrisitas y tal. Julia le acaba diciendo que esa noche no duerme en el camarote y… ¿Qué quieres que te diga, Capi? Haberle dicho lo de la cámara, tonto.

Julia pasivo-agresiva lanzando dardos mortales disfrazados de bromas amorosas. Muy epic todo.

Irene Montalá es una ídola, por cierto.

A quien sí que se lo cuenta es a su marido vía walkie, al mismo tiempo que Julia le cuenta a Salodriel la bronca. Tanto el Tito como Salo creen que es el otro el que debe ceder, así que, esa noche, Ricardo debe ir a dormir como si nada y Julia debe echarlo y hacer lo que quiera en el camarote. Lo peor del caso es que, al final, resulta que tanto el Tito como Salodriel están en la misma tienda. Yo lo flipo. Madre mía, qué par de psicólogos están hechos, al nene nos lo van a volver loco.

Mientras tanto, Ramiro y Burbuja siguen el rastro del cable hasta… ¡El camarote de Burbuja! El pobre Burbuja, además de flipado, está preocupado por si El Capi se enfada con él, mientras Ramiro mira la grabación. Burbuja se asusta porque cree que antes hacía cosas malas que no recuerda, así que Ramiro intenta tranquilizarle diciéndole que lo que importa es por qué lo hacía. Por eso, intenta que Burbuja se acuerde, aunque éste no puede…

Y, entonces, Julia decide seguir el consejo de Salodriel y hacer lo que quiera en el camarote, en este caso bailar como una loca para estupefacción de Ramiro, que cree que Burbuja era un voyeur. Éste dice muy serio que no, que era profesor de física… Y yo no sé con qué me desorino más, con esto último, las caras de David Seijo (¡grande!) o con Irene Montalá bailando (¡grandiosa!). En esas llega El Capi con una cara que acojonaría a un troll de las cavernas, por lo que Burbuja dice que fue él y que le ha fallado, pero Ricardo le dice que no es así, que se calme y que se van a olvidar de todo. Ay, Capi, si es que eres más bonico :3

Que quede para la posteridad la carica atónita de Ramiro…

 

… y la del Capi a lo Gandalf.

Capi-Gandalf: ¡¡NO puedes MIRAR!!

Por la noche, tanto El Capi como Julia siguen los consejos de sus respectivos amigos, mientras Burbuja sigue mirando la grabación y se fija en que apunta a un cuadro. Entonces va a buscar a Ramiro para contarle que recuerda qué grababa y que no vigilaba al Capitán, sino al cuadro porque detrás hay algo escondido. Así que, ni cortos ni perezosos, van ahí y tienen la suerte de que Valeria, con más psicología que el Tito y Salodriel juntos, manda tanto al Capi como a Julia a la cocina para que hagan las paces. Y las hacen, sep, muy monos ellos ^^

El Capi, por cierto, ha descubierto gracias a Palomares algo con el logotipo del hotel, así que cree que algo ha pasado en el hotel. Bua, seguro que alguien ha mirado a Ulises y La carpetera saca-ojos ha hecho de las suyas. Por eso, despierta a Rodolfo y le pide que acuda al puente de mandos, así que ve cómo Burbuja y Ramiro van al camarote del Capi. Sigue el cable hasta el de Burbuja y los espía través de la cámara, viendo como consiguen la famosa carpeta roja. Tsk, ¡cachis, qué suerte tiene la gamba, macho!

De vuelta al camarote de los chicos, Rodolfo les está esperando para quitarles la carpeta. Burbuja no quiere, que para eso es suya, pero Ramiro se acojona y se la da. Rodolfo se está yendo tan contento, seguramente pensando en retorcerse el bigote cual villano de opereta, peeeeeero resulta que Ramiro es un crack, lo había previsto y le han dado el cambiazo con los paples. ¡Olé, olé y olé! ¡Cómo mola! Pero molaría todavía más si dijerais qué cojones hay en los papeles, ¡copón! ¡Que quiero saber!

¡Ídolos! ¡Qué grandes son, coño!

Y me dejo para el final al grupo que se ha instalado en la isla. La cuestión es que Ainhoa y Vilma están intentando encender fuego frotando dos palos, pero no hay manera. Eso sí, al parecer, si usasen a Vilma les iría mejor porque la muchacha se queja de que quiere tema con Cho, pero que éste no hace nada. Ainhoa y Salodriel le recomiendan que se lance ella, así que lo intenta… ¡Y un besito en la frente para la señorita! Ostras, eso es peor que una cobra, ¿eh?

Vilma se está quejando, cuando ven una bengala y Ainhoa cree que Max Lenguadeplata está en peligro. Por eso, le pide al Tito, actual líder de la manada a falta de su esposo, que vayan al bosque, pero éste le dice que no, que hay dos embarazadas (¿ahora venimos con estas, really?) y quince niñatos a su cargo. Vale, es oficial, en esa isla la peña se teletransporta. Tras el misterio de como pasaron de una tienda a otra, llega el de: ¿cómo alumnos del Estrella Polar cuando el barco se piró el episodio anterior?

Sigo. Ainhoa enumera los milagros de Max (soy fan de La princesa prometida, no he podido evitarlo) y señala que Max se fue para protegerlos. También dice que va a por él y Vilma se apunta, diciendo literalmente “que se la pela estar embarazada”… Voy a correr un tupido velo. El Tito ve que no las va a poder convencer, así que les ordena a Cho y a Piti que las acompañen. Ainhoa le da las gracias a su tío en una escena muy mona y éste le entrega la pistola just in case.

El Tito ejerciendo de tío de Ainhoa de nuevo, me encanta :3

Mientras recorren la isla, Piti le dice a Ainhoa que le gusta Max, incluso agarra una caracola (algo, yo qué sé, sólo tengo ojos para Piti) y hace el chorra, fingiendo que es Ainhoa mandándole mensajes a Max y eso. Piti señala que no se tiene que sentir culpable, que estar enamorado es estar vivo. Jo, en serio, qué amistad más guay la de estos dos. En esas, Vilma se va a echar un meo y Cho la sigue, así que los otros dos se quedan solos y encuentran la cámara que lanzaron tras Sol. ¡Y tiene batería! ¡Milagro! Y a mí la del móvil me dura, como muchísimo, dos días. Por cierto, ¿y el cadáver de Sol? ¿Lo habrán recogido en el submarino para aprovechar sus órganos porque la teoría de Palomares es cierta?

Se instalan en una tienda y Piti está preocupado por la ausencia de los otros dos, pero Ainhoa le dice que tienen que decidir qué son y que lleva su tiempo. Hija mía, ya apuñala a Piti en el corazón, ¿no? Entonces, se ponen a ver la cámara y ven a una persona. Luego se queda en negro, pero Ainhoa se da cuenta de que, aunque no hay imagen, se ha grabado el sonido: platos, agua corriente… Y, al mirar la fecha, descubren que se grabó ayer, así que hay una casa. Ainhoa se pregunta que por qué dejaron la cámara en la playa y cree que es porque quieren ser encontrados.

¿Habrá algún episodio en el que Piti no sufra?

Porque, vamos, menuda racha lleva el pobre últimamente.

Por otro lado, Vilma quiere estar sola, pero Cho la sigue y tienen una conversación muy lost in traslation. Por cierto, ¿por qué se empeñan en hablar en spanglish si él sólo habla coreano? No sé, preguntas que me hago. Vilma le pide que, please, la deje sola y go, antes de alejarse… rumbo a un cebo. Cho la avisa… ¡Y lo hace en español! Por suerte, es lo suficientemente rápido como para colocar un palo e impedir que se destroce el tobillo de Vilma por completo.

Cho acomoda a Vilma y ésta le dice que sabe hablar castellano de verdad, no el caca, culo, pedo que le enseña Piti. Cho lo reconoce y le explica que, tras la matanza del barco ruso, no podía fiarse de nadie y que decidió que si no sabía hablar, nadie le preguntaría nada, ni tendría que hacerse amigo de alguien… hasta que apareció ella, que es lo único de verdad. También le pide que le guarde el secreto, ni El Capi, ni Gamboa, ni Ainhoa, ni nadie, que sólo confía en ella.

Y voy a hacer un inciso porque yo no me lo creo. Seguramente me esté columpiando, como me pasa a menudo, pero no me trago su historia. Yo creo que Cho es un infiltrado. ¿Por qué? Bien, se me hace difícil, muy difícil, imaginar que escapara a la matanza del barco ruso, qué casualidad. Tampoco se me olvida que tiene un hijo. ¿Tu hijo está muerto/desaparecido y andas tan pito por ahí? Uh, eso es raro. Digo yo, ¿y si tienen al hijo secuestrado y Cho se ve obligado a hacer de infiltrado? Además, si creen que no entiende ni papa de español, es fácil que se hable delante de él sin andarse con cuidado porque no te comprende y, curiosamente, ha pedido que no le diga nada al Capi y a Gamboa en primer lugar, cuando no están en la isla y lo lógico sería mencionar a Piti, el Tito… Llamadme paranoica, pero no me fío de Cho un pelo.

Lo malo es que el muchacho me mola… Lo que debería ser un argumento para que resulte ser malo

porque siempre me acaban molando los que resultan ser malos, xD.

Volviendo a la historia, les parece ver que hay alguien cerca, así que se ponen a gritar los nombres de sus amigos, que les contestan. Entonces deciden besarse… para que llegue Piti y los pille, pobrecito T0T Vilma les explica que había alguien espiándoles y Ainhoa les informa de que no están solos. Por si no tenían suficiente, oyen pisadas, así que se ponen a tirar del cepo hasta que liberan a la pobre Vilma y salen cagando virutas, que diría Julián, mientras Ainhoa se queda en la retaguardia pipa en mano.

Ainhoa intenta hacer frente a lo que se acerca, pero es que le viene muy grande porque es una chica con una pistola y a ella se le acercan al menos dos personas con protección. Vamos, que la cosa está chunga, así que se pira a toda leche. Mientras, combinando las imágenes, vemos como Gamboa informa de que tiene la carpeta, así que el submarino decide dar caza al Estrella Polar (¿tras que tengan tu sangre sin saberlo, Rodolfo, de verdad? Hijo, a veces tienes unas tontás…), y que El Capi mira el hotel.

Eso ha sido todo por esta semana. La verdad es que el de la próxima también promete, con el hotel vacío y los flashbacks sobre otro barco que no es el Estrella y la aparición de Marimar. La verdad es que está molando el tono algo más oscuro que le están dando, sep. Ah, y en el avance Nerea Camacho, así que veremos a La carpetera saca-ojos, que ya tengo curiosidad. Por cierto, espero que veamos a Max y descubrimos a quién se encontró, narices.

Chuleta de motes

Como sé que para muchos es la primera vez que leéis estas crónicas y que el proceso mental que me lleva a crear un mote es retorcido, extraño y demás, he decidido adjuntar una chuleta para que sepáis cuáles son los motes de ciertos personajes y a qué vienen 😉

Ainhoa y Ulises: Los pongo juntos porque estos también son como los yogures, vienen en pack. Con sus idas y venidas amorosas, les he bautizado de varias maneras, Los tórtolos, Los amantes de Teruel (tonta ella y tonto él) y siguiendo ese proceso, pues al final se quedaron con Tonteo y Lerdieta.

Capitán Montero: Bueno, a Ricardo siempre le he llamado Capi porque le tengo mucho cariño y por lo evidente, of course.

Gamboa: A Gamboa siempre le he llamado Rodolfo Langostino. ¿Por qué? Bueno, básicamente porque soy tan tonta que cuando escuché “Gamboa” por primera vez me dije: ostras, si le quitas la “o” se queda en Gamba… Una gamba en un barco con acento… ¡Rodolfo Langostino! Que conste que le llamo así porque le tengo mucho cariño al personaje, pese a ser el malo maloso.

Julián De la Cuadra: Yo siento devoción por este hombre, en serio, me encanta y me gusta verlo en plan tío de Ainhoa y Valeria, así que de ahí saqué el mote.

Max: A Max le puse mote (Max Lenguadeplata) hace relativamente poco, tras darme cuenta de su asombrosa habilidad para inventarse cuentos chinos que encima los demás se creen (las manos de pianista de Ainhoa, lo de que trabajaba como pianista…) y recordé a la protagonista de La materia oscura y me pareció muy adecuado ponerle el apellido que se gana Lyra por contar la misma clase de historias.

Salomé: Si no habéis visto La comunidad del anillo, os diré que empieza con la voz de la elfa Galadriel diciendo “El mundo ha cambiado, lo siento en el agua, lo siento en la tierra, lo huelo en el aire”, así, como con mucho misticismo, epicidad y demás. Pues bien, hubo un episodio en que Salomé se puso en ese plan y desde entonces, y porque la mujer suele ser muy sabia, la llamo Salodriel.