Zona El Barco

Análisis del capítulo 2×03: “La última balsa del Queen América”


Lo más destacado del capítulo

  • Piti trató de arreglar su relación con Vilma, regalándola una cuna para su futuro bebé. Poco después, Vilma descubrió varias revistas porno y Piti alegó que eran propiedad de Ulises para no estropear su reciente reconciliación.
  •  Gamboa sonsacó a Burbuja todo lo que sabía y le preguntó por su pasado. Le hizo ver que ambos ya se conocían porque trabajaron juntos en el Proyecto Alejandría y le culpó de haberle robado una carpeta roja.
  • Ulises, Ricardo, De la Cuadra e incluso el propio Piti sufrieron las consecuencias de que sus pretendientas (Ainhoa, Julia, Salomé y Vilma) les sorprendieran con revistas porno o se enterasen de que las utilizaban. Todos ellos vivieron situaciones bastante comprometidas.
  • Ricardo y Julia tuvieron una cena romántica en la que el capitán terminó declarándose a la científica. Sin embargo, una serie de hallazgos fortuitos por parte de Julia, dejaron en evidencia al capitán.
  • Ramiro volvió a dejar claro que seguía estando de parte de Gamboa y le pidió que dejase en paz a Burbuja.
  • Encontraron a cuatro náufragos en una balsa, todos ellos procedentes del naufragio del Queen América. Decidieron no subirles a bordo del barco por temor a que tuviesen una enfermedad infecciosa y sus vidas corrieran un serio peligro. Junto a ellos, recuperaron dieciséis cajas con víveres y un bidón de combustible.
  • Palomares se reveló contra la decisión del capitán de no subir a los náufragos a bordo. En señal de protesta dijo que no probaría la comida que encontraron. A esta causa se unieron después algunos alumnos/as más. Pero Palomares fue mucho más allá y se subió a la balsa con los náufragos, dejando después que Leonor entrase en el Estrella Polar.
  • Algunos tripulantes sufrieron las consecuencias de un brote de salmonelosis, excepto los que apoyaron a Palomares en su causa. Casi todos creyeron que se trataba de una enfermedad infecciosa que guardaba relación con la presencia de Leonor dentro del Estrella Polar. Posteriormente Julia lo descartó y el capitán subió a los náufragos al barco.
  • Ulises no quiere continuar con el trato que hizo con Ainhoa. No está dispuesto a insultarla ni a tratarla mal, sobre todo, después de que Piti le dijese que las personas que se querían no se insultaban. Al preguntarle a Ainhoa, ésta continuó sin darle ninguna explicación convincente sobre su comportamiento y tampoco le desveló que Gamboa estaba implicado. A pesar de todo, Ulises consiguió que Ainhoa le dijese que le seguía queriendo, aunque fuese citándole a escondidas y haciendo ruido para que nadie lo escuchase.
  • Julia y Gamboa se culparon mutuamente de no haber cumplido las normas de su misión dentro del Estrella Polar.

Cuatro nuevos compañeros

 Tras encontrar dieciséis cajas con víveres del Queen América, Burbuja le comunicó al capitán de que el radar había detectado una balsa con náufragos en su interior. Inmediatamente el capitán, Julia Wilson y Burbuja subieron al puente de mando. Julia observó con unos prismáticos a los náufragos y le ordenó al capitán que parase la maniobra de acercarles al barco ya tenían la cara llena de pústulas, múltiples heridas y podían estar enfermos.

Además le dijo que en esas condiciones no podían subirles a bordo porque podrían peligrar sus propias vidas. El capitán ordenó a los alumnos/as que no subiesen a cubierta y paró las maniobras de rescate. Acto seguido le dijo a Burbuja que les lanzase un cabo para evitar que las corrientes les alejasen del Estrella Polar y que les enviase un walkie-talkie para poder hablar con ellos.

Leonor, la mujer que llevaba puesto un traje de novia, les dijo que eran tripulantes del Queen América, un trasatlántico que partió del puerto de Valencia y que tras una gran tormenta se perdieron. Después un ciclón hundió su barco. Continuó diciéndole que vieron morir a cientos de personas y que no les queda ni agua ni alimentos.

El capitán, a petición de Julia, les preguntó si estaban enfermos. Leonor le respondió que tenían a una enferma con la fiebre muy alta y que si no la subían pronto al barco, podría morir.

El capitán informó a los alumnos de que el motivo por el que no subieron a bordo a los náufragos era porque al menos uno de ellos estaba enfermo. Algunos alumnos no parecían muy contentos con esta decisión. Estela le dijo que podían llevarles a la enfermería para curarles. El capitán  le contestó que no sabían la enfermedad que padecían ni si tenían los medios suficientes para atenderles. Además alegó que podrían poner en peligro a toda la tripulación.

Gamboa quiso intervenir en el asunto y le preguntó al capitán si estaba dispuesto a dejar morir a esas personas a veinte metros del barco. Julia Wilson salió en defensa del capitán y les comunicó a todos que los medicamentos de los que disponen a bordo no son suficientes para atender una enfermedad mortal o contagiosa.

Gamboa insistió y puso de ejemplo que cuando a él le rescataron después de estar una semana a la deriva no pusieron ningún impedimento. Julia le replicó si era médico.

Ulises le pidió al capitán cuál era su decisión. El capitán dijo que iban a esperar doce horas y que les llevarían agua, comida y antibióticos y que les subiría a bordo si la fiebre les remitía. Palomares le reprochó si les iba a abandonar como apestados si la fiebre no les remitía y exigió al capitán que los subiese a bordo inmediatamente. El capitán se negó a subirles una vez más y le recordó a Palomares que está velando por su supervivencia. Palomares le dijo que los náufragos también eran supervivientes y que no tenía ningún reparo en dejarles morir mientras se comía su comida.

Dicho esto decidió que no iba a probar la comida que habían encontrado y pidió al resto de alumnos/as que, si tenían la misma conciencia, hiciesen lo mismo que el. A la petición de Palomares se sumaron varios alumnos, entre ellos Estela y Ramiro. Todos los que apoyaron a Palomares siguieron su ejemplo y se pusieron un gorro de color rojo.

Más tarde Palomares se subió a la balsa con los náufragos, utilizando un traje protector. El capitán le ordenó que regresase inmediatamente al barco pero él se negó a cumplir esa orden alegando que es sacerdote y que no pensaba formar parte de una tripulación que abandonaba a seres humanos.

Tras esto, Leonor entró en el Estrella Polar con el traje protector que llevó puesto Palomares. Se acercó sigilosamente por el comedor y preguntó por el capitán. Le dijo que no estaban enfermos ni tenían ningún síntoma. Además les comentó que la chica enferma había mejorado con las medicinas y que llevaba el traje para que la examinaran y comprobaran que no estaba enferma.

Nada más verla, Julia fue inmediatamente a por una pistola y apuntó con ella a Leonor para que se diese la vuelta y abandonase inmediatamente el barco.

El capitán ordenó a Julia que bajase el arma pero ésta hizo caso omiso. Al final, Ricardo consiguió arrebatarle a Julia la pistola y le pidió a la científica que bajase a Leonor a la enfermería y la examinara. Pero antes de que lo hiciese, Leonor se desplomó y cayó al suelo.

Una vez en la enfermería, Julia procedió a tomarle muestras de las heridas y a extraerla sangre. Leonor no entendía por qué Julia estaba haciendo todo eso.

El capitán bajó a la enfermería para hablar con Julia y le preguntó si podía asegurar que Leonor estuviese enferma. Julia le dijo a Ricardo que en cuatro horas tendría los resultados de las pruebas que le había hecho. Pasado ese tiempo y, aclarado el brote de salmonelosis entre los alumnos/as, Julia le dijo al capitán que podía subir a bordo a los náufragos ya que no suponían ningún tipo de problema.

Leonor le dio las gracias al capitán y le dio un abrazo, ante la atenta mirada de Julia.

Comprometidas revistas porno

Vilma sigue enfadada con Piti después de enterarse del beso que éste le dio a Julia Wilson el día de la borrachera. Ainhoa y Estela la llevan con los ojos vendados hasta la habitación de los chicos. Allí la están esperando Palomares, Ramiro y Piti. Tras quitarla la venda de los ojos, Vilma continua insistiendo en que no quiere hablar con Piti ni tampoco sorpresas ni regalos suyos.

Piti acepta que no quiera ningún regalo suyo pero le dice a Vilma que a su bebé si puede regalarle algo. Acto seguido le enseñó a Vilma una cuna que había montado para el bebé. Vilma se quedó muy sorprendida y le dijo que era muy bonita.

 

Al examinarla, Estela se dio cuenta de que la cuna era un poco dura y Palomares les aconsejó que le pusieran una almohada. Cuando Vilma cogió una almohada, se cayeron al suelo varias revistas porno. Piti, para no volver a estropear su relación con Vilma, alegó que no eran suyas y que todas pertenecían a Ulises.

Cuando Ulises fue al comedor, se quedó muy asombrado y no entendía por qué algunos alumnos/as empezaron a burlarse de él. Salomé, que estaba en el comedor repartiendo la comida también se enteró de todo.

Poco después Piti habló con Ulises de lo que estaba sucediendo. Le mostró todas las revistas porno y le comentó que no tuvo más remedio que decir que las revistas no eran suyas e implicarle a él en este tema. Lo hizo porque no quería fastidiar su relación con Vilma, ya que su amor por ella es del bueno y de cinco estrellas. Ulises le dijo que lo que había hecho no estaba nada bien y que se quedaría con las revistas hasta que retirase todo lo que había dicho.

Pero el hecho de que Ulises se quedase con las revistas de Piti le costó algún que otro malentendido. Primero con su padre, que le culpó de que Salomé pensase si era genético eso de aliviarse con las revistas porno.

También con Ainhoa cuando ésta fue al baño y se encontró a Ulises con las revistas porno y con jabón blanco en la mano. La hija del capitán empezó a bromear sobre el asunto y Ulises le explicó que lo que tenía en la mano era jabón y que cuando iba a aclararse las manos no funcionaba el grifo. Sin embargo cuando Ainhoa abrió el grifo, comprobó que salía agua. Ulises insistió en que un minuto antes el grifo no funcionaba, que lo de la mano era jabón y que las revistas no eran suyas. Ainhoa le dijo que no le tenía que darle ninguna explicación, y al final, Ulises acabó con la broma.

Tras esto, Ulises fue a buscar a Piti a la lavandería para devolverle las revistas y exigirle que le dijese a todo el mundo que no son de su propiedad. Piti le preguntó si iba a tener ahora vergüenza de Ainhoa, ya que lo suyo con la hija del capitán estaba más que acabado. Además Piti le dijo que la gente que se quiere, se cuida pero no se insulta. Ulises le respondió que tampoco se engaña a la gente que se quiere y que él lleva haciéndolo con Vilma desde que la conoció en el barco. Además Ulises le dijo que fuese con la verdad por delante ya que parecía avergonzarse de sí mismo. Vilma, que casualmente estaba con una caja detrás de la puerta de la lavandería, se enteró de que las revistas pertenecían en realidad a Piti.

Poco después el capitán bajo a la lavandería para recoger una camisa y se encontró a Piti con las revistas en el cestillo de la ropa. Ricardo le confiscó las revistas y le instó a que las llevase a su camarote.

Las revistas también pusieron en evidencia a otras dos personas más: Ricardo y Julián.

Julia Wilson las descubrió cuando acudió a una cena romántica con el capitán. El capitán alegó que se las había confiscado a los alumnos para que no las viese su hija Valeria pero Julia no se creyó la explicación del capitán ya que las revistas eran del año 84 y en una de ellas aparecía Paloma San Basilio. Al final no le quedó más remedio que alegar que eran propiedad suya, de cuando era soltero. Acto seguido el capitán decidió tirarlas por la borda y cuando se dispuso a salir de su camarote se encontró a De la Cuadra husmeando en la puerta. El capitán le dio las revistas a De la Cuadra y le pidió que se deshiciese de ellas. Poco después, Salomé sorprendió a De la Cuadra escondiendo las revistas debajo del colchón de la cama. Salomé le dijo que no pasaba nada ya que había estado aislado en un barco y no era malo eso de aliviarse solo ya que ella también lo había hecho alguna vez.

Similar explicación le dio Vilma a Piti mientras estaban cenando en el comedor. A Vilma no pareció disgustarle el hecho de que las revistas porno fueran de Piti y de que éste se haya divertido solo puesto que ella también lo había hecho, pero sin necesidad de revistas.

A parte de las revistas porno, Salomé descubrió después un libro que Julián estaba leyendo y que llevaba por título “Los pasos del amor”. Julián se derrumbó y le dijo a Salomé que no daba más de si en sus relaciones amorosas y que no era capaz de satisfacerla plenamente, pero la cocinera le expresó que ella sólo quiere estar con él y quererle.

Ainhoa y Ulises, juntos pero no revueltos

Ulises y Ainhoa siguen insultándose mutuamente delante de todos, para que Gamboa ni nadie sospechen de su verdadero amor. Ainhoa incluso le vertió a Ulises un cubo con el agua de fregar el suelo.

Al cabo de un rato, Ainhoa se enteró de que Ulises había subido al barco con un montón de revistas porno (las cuáles pertenecían a Piti) y bromeó sobre ello en un par de ocasiones, algo que incomodó bastante a Ulises.

Pero Ulises reaccionó, después de que Ainhoa bromease sobre lo rápido que se había acabado el papel higiénico y lo poco que duraría el que habían encontrado en las cajas del Queen América. Ulises le preguntó a Ainhoa si le gustaba el hecho de tratarle de esa manera y de que él la insultase. También le dijo que le parecía mal el pacto que tenían, le recordó que la gente que se quiere, no debería tratarse mal y que prefería no hablarla a tener que insultarla. Ainhoa no le dio ninguna explicación convincente pero le entregó una nota en donde le indicó que acudiese solo a la sala de máquinas. Una vez allí, Ulises volvió a preguntarla el por qué está haciendo todo eso y si Gamboa tiene algo que ver. Ainhoa siguió guardando su voto de silencio, le dijo que no se lo podía decir y negó que Gamboa tuviese algo que ver. Aún así, la hija adolescente del capitán se dio cuenta que Ulises era incapaz de insultarla y ser feliz a la vez.

Tras pulsar una alarma para que nadie escuchase su conversación, Ainhoa le dijo que le quería y que sería capaz de subirse al mástil más alto del barco para decirle a todo el mundo lo mucho que le quiere hasta que se quedara sin voz. Los dos terminaron dándose un emotivo abrazo y Ulises insistió en que no podía continuar odiándola ni insultándola.

Una cena romántica y complicada

Julia Wilson y el capitán están en la popa del barco, muy sonrientes mientras De la Cuadra les espiaba a través de los prismáticos. Cuando la científica se marchó, se acercó a Ricardo y le aconsejó que hablase con Julia de aquel momento mágico que tuvo con ella. Además le dijo que la científica estaba escaldada de su anterior relación con Ulises y que el es un hombre maduro con posibilidades de ofrecerla algo serio.

Poco después Ricardo y Julián avistaron una caja de madera flotando en el mar, perteneciente al Queen América, un trasatlántico que se hundió tras la tormenta que desencadenó el cataclismo. Tras subirla a bordo, comprobaron que estaba llena de alimentos. Julia Wilson se alegró enormemente del hallazgo y le dijo al capitán que por fin iban a tener algo que celebrar en el Estrella Polar. De la Cuadra y Ulises animaron al capitán a que no perdiera el tiempo con Julia y la invitase a cenar.

Al cabo de un rato, Julia Wilson se cruzó con el capitán y le informó de que habían encontrado un total de dieciséis cajas. Una vez más, le mostró su alegría por haber encontrado las cajas con comida. El capitán aprovechó la ocasión para invitarla a cenar en su camarote.

A los dos les asaltaron una serie de dudas antes de la cena romántica. Julia Wilson alegó que posiblemente no acudiría ya que estaba muy liada con todo lo que tenían montado en el barco pero Salomé la convenció para que fuese, diciéndola que lo único que les mantiene a flote en el barco es la ilusión, que el capitán está encantado de acudir a esa cena y que igualmente tenía que cenar. Por su parte, el capitán tuvo dudas por si la cita salía mal. Ainhoa le ayudó y le dio tres consejos para que todo fuese bien. El primero era que nada más llegar le tenía que dar un abrazo para eliminar la barrera del espacio físico, el segundo era que le ofreciese el asiento para que viese que era todo un caballero y el tercero era que se declarara cuando Julia se tocase el pelo o la oreja. En definitiva, Ainhoa le dijo que estuviese atento a las señales y que actuara. Poco después entró De la Cuadra para entregarle a Ricardo un preservativo. El capitán se negó a cogerlo pero Julián se lo escondió debajo de un cenicero.

El capitán recibió a Julia en la puerta y siguió al pie de la letra los tres consejos de su hija Ainhoa. Le dio un fuerte abrazo a la científica nada más entrar con el infortunio de que ésta se hizo daño con el broche que llevaba puesto. Acto seguido le ofreció el asiento pero, nada más sentarse, Julia descubrió un montón de revistas porno. Como colofón final mientras el capitán le expresaba sus verdaderos sentimientos, Julia encontró el preservativo que había escondido De la Cuadra.

Ambos se rieron y justo en ese instante sonó el walkie-talkie del capitán que puso fin a la cena romántica ya que Ricardo tenía que dirigirse urgentemente al puente de mando.

Mientras Julia averiguaba si Leonor tenía alguna enfermedad infecto-contagiosa, De la Cuadra y Ricardo hablaron de lo poco afortunados que son los dos en el amor.

Burbuja, a vueltas con su pasado

Tras encontrar las cajas con los víveres en mitad del océano, Burbuja le dijo al capitán que pertenecían a un trasatlántico. Además se dio cuenta de que había algunas cosas que no cuadraban y habló sobre ello con Salomé y Julia Wilson.

Lo primero que le llamó la atención fue el hecho de que las cajas hayan aparecido en fila y todas juntas cuando el mar debería haberlas repartido aleatoriamente en un radio mucho mayor, también que sólo hayan aparecido cuatro náufragos en una balsa cuando en realidad un trasatlántico siempre lleva a bordo cientos de pasajeros y que la pintura de las cajas estuviese en perfectas condiciones ya que lo normal sería que se hubiese cuarteado al estar en contacto con el agua. Julia Wilson tenía la respuesta para esto último ya que le dijo que la pintura acrílica nunca se estropea.

Tras esto, Salomé le ordenó que bajase la caja a la bodega. Allí se encontró con Gamboa que estaba tratando de arreglar el transpondedor. Cuando Burbuja le preguntó al profesor de supervivencia por lo que estaba haciendo, éste le respondió que intentaba arreglar una impresora. Burbuja se dio cuenta de que aquel artilugio no era una impresora sino un transpondedor y que servía para emitir señales para que otros barcos pudiesen localizarles. Gamboa, que llevaba un destornillador en la mano, le preguntó si sabía algo más y Burbuja le dijo que era raro que la pintura de la caja que habían encontrado no se hubiese agrietado con el agua y que es imposible que los náufragos saliesen del puerto de Valencia porque allí no había ningún trasatlántico. Gamboa le preguntó por qué sabía todo eso y Burbuja le dijo que hizo fotos antes de zarpar. Gamboa le dijo que se las enseñara.

Mientras Burbuja se las mostraba, Gamboa le preguntó si no recordaba nada de antes del accidente que le produjo una disminución de sus funciones mentales. Burbuja le dijo que se acordó de que tenía una novia llamada Mari Mar pero que no quiso acordarse de nada más porque así era feliz y tenía amigos.

Poco después Gamboa le llamó Roberto (su verdadero nombre) y le mostró una fotografía en la que aparecían los dos juntos en la terraza de un bar. Burbuja pudo constatar que tanto él como Gamboa ya se conocían.

Gamboa le recordó a Burbuja que se llevó una carpeta roja que le pertenecía. Entonces Burbuja se acordó del momento en el que escondió la carpeta detrás de un cuadro, pero no le dijo nada a Gamboa y alegó que no recordaba eso ya que la burbuja que tiene en el cerebro es muy grande y le impide pensar.

Ramiro vuelve a las andadas

Tras ver cómo Gamboa y Burbuja salían de uno de los camarotes y se despedían, Ramiro fue a hablar con el profesor de supervivencia. Le pidió que dejase en paz a Burbuja y que volvería a estar de su lado pero que no iba a consentir que le hiciese daño a Burbuja  ya que no tenía la culpa de nada.

Gamboa le dijo que se estaba completamente equivocando y le dijo que Burbuja tenía más culpa de todo lo que había sucedido que cualquiera de los presentes en el barco.

Julia y Gamboa, cruce de incumplimientos

Tras examinar a Leonor, Julia Wilson salió de la enfermería y se encontró con varios alumnos/as en el pasillo que estaban vomitando y presentaban un mal estado general. Poco después apareció Gamboa, que le pidió a Julia que le dejase hablar con Leonor. Julia le respondió que nadie podía hablar con ella hasta que averiguase lo que le pasaba realmente porque eran órdenes del capitán. Gamboa le dijo que se había ganado la confianza del capitán para luego hacer lo que ella quería y le recordó que esa no era su misión dentro del barco. A su vez, Julia le dijo que él tampoco había cumplido su parte ya que no tenía que enamorarse de Ainhoa y lo había hecho.

Después Gamboa le dijo que se encargase de todos los alumnos/as enfermos y que ella sabía perfectamente que lo que les pasaba no tenía nada que ver con los náufragos encontrados.

Salmonelosis

Mientras Ricardo y Julián estaban en cubierta avistaron una caja en mitad del océano que pertenecía al Queen América.

Ricardo ordenó que la subieran a bordo y comprobaron que estaba llena de comida. Poco después el radar captó más señales que pertenecían a más cajas. Un total de dieciséis cajas y un barril de combustible fueron recuperados por el Estrella Polar. Ricardo comunicó el hallazgo a los alumnos y les instó a celebrar una cena de gala. Los alumnos recibieron la noticia con entusiasmo y Salomé les pidió que hicieran una lista con todo aquello que les apeteciese. Sin embargo la decisión del capitán de no subir a bordo a los cuatro náufragos que localizaron en una balsa y de dejarles a su suerte provocó que algunos alumnos/as se negaran a comer dicha comida.

Al poco tiempo de que Leonor hiciese acto de presencia en el Estrella Polar, Piti empezó a tener problemas estomacales y se desmayó. Estela se puso muy nerviosa diciendo que Piti había tocado a esa mujer y que la enfermedad estaba ya dentro del barco.

Entre el capitán y Vilma consiguieron llevar a Piti a la enfermería. Julia les dio mascarillas y le dijo al capitán que confinase a los alumnos enfermos para evitar el contagio. El capitán no pudo hacer nada para contener el brote ya que aparecieron más alumnos con mareos y descomposición.

Ante la imprevisible situación, Ricardo ordenó que subieran al club aquellos alumnos/as que no tenían ningún síntoma. Palomares, que estaba junto a los náufragos, le preguntó al capitán por lo que estaba sucediendo. El capitán le dijo que la enfermedad se estaba propagando por el barco y que había sido un error subir a esa mujer a bordo. Palomares no se explicaba lo ocurrido ya que en la balsa estaban todos bien y la chica que tenía fiebre se encontraba mucho mejor.

Cuando el capitán subió al club constató que los únicos alumnos/as que no tenían síntomas eran solamente once, los que no habían probado la comida. Después Julia determinó que se trataba de una salmonelosis, una intoxicación alimentaria producida por haber comido huevo y que no tenía nada que ver con la llegada de Leonor. Además le informó al capitán de que tenían suficientes medicinas para hacer frente al brote.

Artículo redactado por VAF para Zona el Barco (Prohibida su copia y reproducción).