Zona El Barco

Análisis del capítulo 2×02: “El oscuro visitante”


Lo más destacado del capítulo

  • El Estrella Polar encalla en un banco de algas en mitad del océano, que van aumentando su tamaño y amenazan con hundir el barco. Gracias a un relato que cuenta Burbuja, Julia tiene una idea para liberar el barco y acabar con las algas. Al final lo consiguen vertiendo hidrocarburos al mar y ayudándose de la fuerza del viento.
  • Ainhoa y Ulises fingen que no se quieren delante de Gamboa, odiándose e insultándose mutuamente para que el profesor de supervivencia no sospeche nada de que los dos están profundamente enamorados.
  • Una extraña criatura muerde a Piti y su vida corre un grave peligro. Vilma consigue acabar con el venenoso anfibio que le atacó para que Julia pueda administrarle el antídoto adecuado. Al final vuelven a discutir al enterarse Vilma del beso que Piti le dio a Julia.
  • Ramiro parece haber descubierto el tipo de persona que es Gamboa y decide actuar por su cuenta, algo que le va a salir bastante caro.
  • El capitán baila con Julia Wilson y, entre ellos, empiezan a florecer sus verdaderos sentimientos mientras Salomé y Julián dan rienda suelta a los suyos.
  • Los nuevos tripulantes están muy cerca del Estrella Polar.

Un banco de algas

Mientras están en cubierta buscando a los astronautas desaparecidos, Burbuja y De la Cuadra descubren una gran mancha en el mar. Al principio piensan que puede tratarse de petróleo o de un banco de peces pero al final Burbuja se da cuenta de que son algas.

De la Cuadra no avisa al capitán de lo que está sucediendo ya que sigue convaleciente de su operación de apendicitis. Intenta esquivar ese banco de algas pero están tan encima de ellas que nos les queda más remedio que atravesarlas hasta que se quedan encallados y sin posibilidad de mover el barco.

Entre todos intentar retirar las algas del mar para abrirse camino y empiezan a preocuparse porque las algas pueden haberse enredado en la hélice del barco, en la pala del timón o incluso en la potabilizadora de agua.

Pronto las algas empezaron a crecer y a ramificarse hasta el punto de que podrían hundir el barco. Salomé fue la primera en descubrirlo e inmediatamente avisó al capitán para que viese cómo las algas que había guardado en la despensa habían incrementado de tamaño.

El capitán le pidió después a Julia que estudiase las algas. La científica determinó que estaban creciendo rápidamente, que se reproducían por mitosis celular y que formaban parte de otro organismo más grande. Posteriormente Julián y Ulises le informaron al capitán que el barco se había hundido 7 cm en una hora y que posiblemente el agua llegaría de madrugada a la parte baja de la popa.

Entre Ricardo, De la Cuadra, Ulises y Julia deciden buscar una solución al problema. Las posibles soluciones podrían ser cortar las algas, tirar lastre al mar, abrir camino con cartuchos de dinamita (inviable porque podrían dañar el casco del barco) o electrocutarlas (imposible porque necesitarían la potencia de un rayo para poder eliminarlas). Como no conseguían la solución Salomé les propuso que hablaran con Burbuja.

Burbuja les contó una historia de cuando estuvo recogiendo chapapote en Galicia, gracias a la cuál Julia tuvo una brillante idea: podían verter hidrocarburos al mar para cambiar el pH del agua, ya que las algas son muy sensibles a cualquier alteración del medio en el que viven. Julián y el resto de marinos empezaron a verter los hidrocarburos al mar y, con las directrices del capitán y la ayuda de las velas que les permitía aprovechar el viento, consiguieron atravesarlas fácilmente.

Un extraño y escurridizo animal

Burbuja vio cómo algo se movía dentro de una de las redes que contenían las algas.  Era una especie de anfibio que consiguió romper la red y que se metió dentro del Estrella Polar. Burbuja intentó capturarle pero no pudo porque era demasiado grande y escurridizo.

La criatura se arrastró por los pasillos del Estrella Polar hasta llegar a los baños e introducirse por uno de los retretes.

Su víctima fue Piti, al que mordió en una de sus nalgas. Piti fue conducido a la enfermería para que Julia le curase la herida.

Palomares y Burbuja se encargaron de buscar al animal. Empezaron por el baño ya que la criatura necesitaba un sitio húmedo como las tuberías para poder vivir. Mientras estaban en el baño se encontraron con Vilma y Burbuja le dio la noticia de lo que le había pasado a Piti. Una vez más Burbuja intentó capturar a la criatura metiendo la mano en el desagüe del inodoro pero se le escapó de nuevo. Los tres siguieron el rastro de la criatura hasta la sala de máquinas.

Allí descubrieron que el animal estaba creciendo al encontrar Palomares unos restos que indicaban que la criatura había mudado de piel.

Como la herida de Piti estaba empeorando y había perdido la sensibilidad en la pierna, Julia les dijo que buscasen pronto al animal porque era venenoso. Palomares le preguntó por el antídoto pero Julia les mostró un maletín con varios de ellos y les comunicó que no sabía cuál elegir si no conocía de que tipo de criatura se trataba. El capitán les dijo que hicieran lo que fuese necesario para capturarla incluso desarmar las tuberías si hiciese falta.

Palomares trazó un plan para capturarla. En el extremo de una tubería pusieron una red y en el otro extremo pretendían utilizar extintores para conseguir que la criatura se dirigiese hasta la red.

Cuando Palomares, Vilma y Estela intentaban dar caza al animal descubrieron que se estaba reproduciendo ya que encontraron un huevo. Justo en ese momento el animal se acercó a ellos y Palomares utilizó el extintor para ahuyentarle. Consiguió su propósito, pero cuando fueron a comprobar si la criatura había caído en la red ésta estaba rota y el animal se había vuelto a escapar. En ese momento Vilma decidió encerrarse sola para dar caza al extraño animal. Para ello utilizó un arpón al que luego añadió una linterna.

Como Julia les había dicho que el animal que estaban buscando era carnívoro y que era capaz de oler su sangre, la joven de se clavó el arpón en la mano y dejó un rastro de su sangre en el suelo. Cuando el animal se acercó, se dispuso a acabar con la criatura pero falló el tiro con el arpón. Vilma calló al suelo pero en un intento por acabar con la criatura se le ocurrió aplicarle chorros de vapor caliente al animal, hasta que acabó con el. Posteriormente avisó a Julia Wilson, que en esos momentos estaba con Ulises determinando “a ciegas” que antídoto administrarle de entre los que había en el maletín. Tras inyectarle a Piti el antídoto adecuado, Julia determinó que se trataba de una extraña mutación de anfibio.

Ainhoa y Ulises, un amor con reglas

Tras recibir el disparo accidental del arpón, Ulises está tendido en el suelo. Ainhoa busca en las cajas algo de material para curarle y pide, a gritos, ayuda a Julia Wilson. Mientras Julia acude al lugar donde ellos se encuentran, Ulises le dice a Ainhoa que nadie debe saber que ha sido ella la que le ha clavado el arpón. Cuando Julia le pregunta a Ulises por lo que le ha sucedido éste le responde que se lo clavó cuando giró el arpón hacia él mientras lo limpiaba y que si no fuese por Ainhoa estaría muerto. Julia le pidió a Ainhoa que fuese a la enfermería a por la sierra quirúrgica para cortar el arpón y le dice que el procedimiento le va a doler. Ulises le responde a Julia que hay cosas que duelen más, refiriéndose al hecho de que Ainhoa le haya dejado.

A los pocos minutos de irse Ainhoa, Ulises se desmaya y es conducido a la enfermería. Ainhoa bajó a verle y habló con Ulises diciéndole que se arrepentía de lo que había hecho y que nunca le había dejado de querer. Ulises en ese momento no fue consciente de sus palabras.

Poco después se presentó Gamboa en la enfermería y, una vez más, le recordó a Ainhoa el trato que los dos tenían (Gamboa respetaba que Ainhoa no estuviese con él pero tampoco debía a enamorarse de Ulises ya que si no mataría al polizón y a su familia) y que, a su juicio, Ainhoa se estaba saltando.

Para que Ainhoa le tomase en serio cerró la bala del oxígeno de Ulises y no la volvió a abrir hasta que Ainhoa le juró que haría lo que el quisiera.

Después de celebrar el cumpleaños de su difunta madre junto a Valeria, Ricardo y Julia, Ainhoa volvió a la enfermería para bailar con Ulises una canción y olvidar lo que había pasado entre ellos.

 

 Además le dijo que no la preguntase pero que cada vez que le insultase, que no le mirase o que le tratase mal, más le estaba queriendo.


Y Ainhoa pronto lo puso en práctica en el comedor delante de Gamboa y el resto de tripulantes para hacerle ver al profesor de supervivencia que no quería a Ulises. Pero Ulises insistió en saber si Gamboa tenía algo que ver con sus repentinos cambios. Ainhoa le respondió que la única condición que le había puesto era que confiase en ella y no le preguntase nada.

Piti y Vilma, del amor al odio

Vilma intenta hablar con Piti porque se siente culpable por haber dudado de ser su novia. Pero Piti la ignora por completo alegando que necesita ir urgentemente al baño y que ya hablaría mañana con ella. Los dos discuten y al final Vilma se enfada con él. Poco después Piti es mordido por la criatura marina.

Gracias a Burbuja, Vilma se enteró de que un reptil había mordido a Piti. Palomares trató de tranquilizarla diciéndola que Piti estaba bien.

Pero cuando Julia le dijo a Vilma y a los demás que el animal que había mordido a Piti era venenoso, la joven no tardó en ir a la enfermería. Le preguntó si le dolía la herida, pero Piti le respondió que le duele más que le haya dicho que es un niñato egoísta y con la mente de un gorila. Vilma alegó que se trataba de un pronto que tuvo.

Piti le preguntó después por el tipo de relación que los dos llevan y Vilma le dijo que a lo mejor está enamorada de él desde el primer día. A su vez, Piti le pregunta por qué no le había dicho que le quería desde el primer momento, a lo que Vilma responde que no quería enamorarse de nadie porque ya la habían dejado, la habían hecho mucho daño y no tenía demasiada suerte. Continúa diciéndole que desde el principio quiso ponerse una coraza encima para que todo le diese igual pero que con él no puede. Piti le aseguró que nunca la iba a hacer daño y que se alegra de haber atravesado esa coraza.

Al rato Piti se desmaya y Vilma decide ayudar en la captura del reptil marino para que Julia pudiese administrarle el antídoto adecuado a Piti. Cuando lo consigue y Piti ya está fuera de peligro vuelve a la enfermería. Para mala suerte de Piti, Vilma se entera del beso que se dio con Julia después de que ella no le diese una respuesta a la pregunta de si le quería. La joven vuelve a enfadarse y le dice que todo lo que le había dicho antes era porque se estaba muriendo.

Ricardo y Julia, a un paso del amor

Es el día en que la madre de Valeria cumple los años. El capitán le promete a su hija que organizarán una fiesta con tarta y con música para bailar. En ese momento entra Julia en el camarote para curar la herida del capitán. Valeria decide invitar a Julia a la fiesta y le dice que se ponga guapa.

Durante la fiesta la científica, el capitán y Valeria bailan hasta que la pequeña se queda dormida. Una vez solos, bailan, se miran y parecen muy felices. Todo parece indicar que Julia y el capitán se van a dar un apasionado beso pero al final eso no se produce.

Poco después, mientras Julia le explicaba al capitán lo que había averiguado sobre las algas, Ricardo le dijo a la científica que no podía quitarse de la cabeza el baile que los dos habían tenido.

Julián y Salomé, viento en popa y a toda vela

Julián entró a la cocina y vio a Salomé con un peeling en la cara. La cocinera le dijo a Julián que él también debería hacer lo mismo y cuidarse, pero Julián le dijo que él no tiene tiempo para esas cosas y que además está trabajando por lo que es normal que tenga las manos sucias. Salomé le respondió que todo eso lo hacía para que en cualquier momento del día pudiese decirla lo guapa que es.

Por la noche, Julián decidió darle una sorpresa a Salomé y se presentó en la cocina como un auténtico caballero: peinado y vestido con un traje. Le confesó que lo hizo para que Salomé pudiese decir orgullosa “ahí va mi chico”. Los dos bailaron con la música del cumpleaños de la difunta esposa del capitán.

Gamboa, de aliado a verdugo

Gamboa y Ramiro inspeccionan la nave auxiliar en busca de pistas que indiquen que ha podido pasarles a los astronautas. El capitán se interesa por sus investigaciones pero Ramiro les dice que no han encontrado nada interesante. Como el capitán no se explica lo ocurrido, les pide que vuelvan a revisar todo de  nuevo. Gamboa dice que igual enviaron la cápsula vacía, pero el capitán dice que eso no es posible porque los astronautas estaban sin oxígeno y era su única salida. Gamboa insistió en que no han encontrado nada y el capitán se enfadó con él, recordándole que todavía no ha explicado como sobrevivió una semana a la deriva en una balsa salvavidas y le reprochó que algún día le obligará a contar toda la verdad.

Al rato Ramiro le informó al capitán de que había descubierto que alguien había forzado la compuerta de la cápsula por fuera y los dos vieron escrita la palabra HELP (en inglés, significa ayuda). Gamboa escuchó detrás de la puerta la conversación de ambos. Ramiro continuó en su empeño investigador descubriendo una webcam que estaba conectada a un disco duro y que posiblemente podía haber grabado lo que les pasó a los astronautas. Minutos después el disco duro ya no estaba donde le había dejado antes y empezó a sospechar de Gamboa, que se encontraba a su lado y al que le estuvo contando todo.

Tras un breve forcejeo con él, Gamboa le recordó a Ramiro que no debe olvidarse del bando del que forma parte.

El joven, que parece haber tomado consciencia del tipo de persona a la que está ayudando, decidió arrancar los cables del transpondedor y llevarse una de las placas.

Gamboa fue a pedirle después cuentas a Ramiro de si sabía porque no funcionaba el transpondedor y donde estaba la placa que faltaba. Ramiro le dijo que no sabía nada pero Gamboa no le creyó, le agarró por detrás y empezó a amenazarle y a retorcerle los dedos de las manos. Le dijo que la confianza entre ellos iba en un solo sentido, que jamás debería hacer nada sin que el lo ordenase y que ya estaba muerto, sólo faltaba saber cuando se iban a enterar los demás. Al irse Gamboa, Ramiro se quedó llorando de rabia en el suelo.

Nuevos tripulantes a la vista

Mientras el Estrella Polar sale, una vez más, airoso de los peligros que le acechan, los nuevos tripulantes aparecen en una balsa y se dan cuenta que están muy cerca del barco.

Artículo redactado por VAF para Zona el Barco (Prohibida su copia y reproducción).