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Análisis del 3×15 de El Barco: Abordaje, un avión y el regreso de un amigo


La recta final está en marcha. A punto de llegar a su desenlace, en su penúltimo episodio, los protagonistas de la serie se verán en una encrucijada por sobrevivir, tanto en mar como en tierra. En el Estrella Polar, se ha producido un abordaje que no sorprende en absoluto a Gamboa pero si a Estela: Su padre, Alexander, ha llegado en busca de la carpeta roja.

“Cuando te cambias de casa tienes la oportunidad de volver a empezar y de quedarte solo con lo básico, lo realmente necesario, con lo que de verdad quieres”

El problema radica en que la carpeta está muy lejos de la goleta: Ricardo la guarda en tierra, junto a su familia, y pronto, encerrados en la casa de la isla rodeados de sus enemigos. Todo se complicará cuando, los franceses, cansados de esperar, recurran a las armas, saldándose, quizás, con alguna vida.

¿Cómo concluye esta situación? Descúbrelo en el penúltimo análisis del episodio 3×15: “Fuera de este mundo”

En llamas

Tras unos momentos de desconcierto al no dar con la tierra a causa de la niebla, el Estrella Polar llega a la isla por segunda vez para reunirse con sus compañeros. Ricardo no le ha dicho a Julián la verdad ni él le ha revelado lo que la tierra esconde, pero ambos se pondrán al día cuando Ricardo pise la arena por primera vez tras nombrar a Burbuja capitán temporal.

“A partir de este momento, en presencia del mar y del sol, te nombro capitán del Estrella Polar mientras yo este en la isla […]. Vas a serlo porque confío en ti y eso está muy por encima de títulos, exámenes y rangos”

Conocedores de la realidadad, Capitán y Primer Oficial se preparan para poner rumbo a la cabaña y reunirse con Ainhoa y Max. Vilma, Salomé y Julia deciden unirse a ellos: “En lo bueno y en lo malo, ¿Recuerdas?” le dice su esposa. Una vez allí, en un principio, la misión es recogerlo todo y regresar al barco pero un aterrador mensaje de Piti les obliga a quedarse: Han de defenderse, luchar por su causa. Por el hogar que llevan tanto tiempo buscando. Lucharán.

 

“Igual no es la tierra que habíamos soñado, […] pero mira a Valeria, ha sobrevivido al fin del mundo, está feliz. […] Ahora que por fin he encontrado un hogar para mi familia y la tripulación, ¿nos van a echar de aquí?”

Montero sabe a qué han venido: Quieren la carpeta roja. Si hace falta, se la darán pero tienen que pedir ayuda al barco. Gamboa les promete poner rumbo hacia allí, pero cuando de dispone a hacerlo, Alexander toma el control. En tierra, Max ayuda a armar a sus amigos y a preparase para la batalla que está por empezar.

Cuando llegan, Gamboa, harto, informa al capitán de qué no puede acudir a salvarles. También Julián interviene recordándole lo que él mismo le ha dicho: Se han ganado a pulso esa tierra en el fin del mundo. Como Ricardo no entrega la carpeta, abren fuego y un protagonista resulta herido (Tratado en “Isla sin nombre y bala en el pecho”).

“Nuestras vidas valen menos que lo que hay en esta carpeta, ¿no es así? Pues mi gente es como vosotros: Respira, se quiere, tiene sueños. Es una familia”

Tras reflexionar sobre su futuro e intentar hablar con sus enemigos, Ricardo sale al exterior y quema la carpeta roja, la cual desaparece en el fuego. Sin saberlo, han cavado su propia tumba: Ya no tienen nada con lo que negociar. ¿O sí?

“No hemos arrastrado el culo por medio mundo para esto. No hemos pasado por cataratas, volcanes e icebergs para que ahora que encontramos un trozo de tierra donde construir un hogar, nos echen unos matones de colegio. No es eso lo que queremos, ¡Las reglas de la Edad de Piedra!”

¿Max o Ulises?

Al despertar, Ainhoa escucha un extraño ruido en el exterior. Temiendo que el grupo francés haya regresado, toma un arma y sorprende al recién llegado, que es el propio Max. Nhoa se está pensando a quién ama, qué siente por el recién llegado. Justo cuando llega su familia, la pareja está a punto de besarse guiada por sus sentimientos. Vilma, Julián y Ricardo empiezan a sacar conclusiones pues perciben la evidente atracción entre ambos: ¿Ha olvidado Ainhoa a Ulises?

“Max me gusta, me gusta mucho, pero cada vez que cierro los ojos, a quién veo es a Ulises”

El problema radica en que Ulises sigue ahí. Como Ainhoa dice, “ojala hubiese una forma de olvidarse de alguien”. Bromas sobre el miembro fantasma de Garmendia y carcajadas con Vilma después, Max hablará con Ainhoa tal y como lo siente.

“Después de un mes y medio aquí, juntos, sé que te quiero”

Los engaños de Alexander

Estela ve ante sus ojos, de nuevo, la tierra que no ha tocado. Sus deseos de conocer el nuevo mundo se desvanecen cuando le hace una visita a su novio del modo más seductor y este le da una terrible noticia: La isla no es lugar para ellos. Deben quedarse a espera de Alexander, quién busca la carpeta y a su hija.

“Pero a tu pareja tienes que conquistarla todos los días. Y todos los días haremos el amor en la playa, o en un cocotero o en una cama de hojas de palmera”

El barco cae en manos de Alexander, Víctor (quién vuelve al Estrella ya como quién es, no como falso náufrago) y el resto de los integrantes del Proyecto Alejandría. No vienen solos: Evelyn está con ellos. Solo la devolverán con Ernesto si reciben la carpeta roja. El trato es claro.

“¿Después de todo que tengo? Los únicos 7 barcos que quedan en el mundo, una hija que no me quiere y la traición de un amigo”

Sin carpeta, pues está en la isla, la conversación entre Víctor y la capitana francesa revela el engaño de Piti: Él no es Gamboa. A continuación, guían a Evelyn hacia el comedor y allí Ernesto descubre que Alexander le ha mentido a su hija: Ella cree que el padre de Estela es el suyo. La joven le ruega a Alexander que no mate a sus amigos, pero fríamente, el líder del Proyecto ordena que sean asesinados. Ya no le importa nada salvo la carpeta roja. Sin embargo, Gamboa le hará una revelación final que puede cambiar las tornas del destino de los protagonistas.

“Todo lo que queda sobre este mundo, es mío”

Diana para aquellos que más quiere

El cambio de rumbo y misión de los franceses ha sorprendido al falso Gamboa quién enciende su walkie-talkie y advierte a sus amigos que un grupo de veinte personas se acerca a la cabaña dispuesto a matarles. A todos.

Como Víctor contacta con la líder del grupo francés, estos descubren que quién les acompaña no es Gamboa, es mentira lo que dice. Cuando llegan a la cabaña y se suceden los disparos, la capitana ordena a Piti ponerse una máscara de gas y avanzar con una pistola sin balas hacia la casa para morir a manos de su gente: ¿Perecerá Piti viendo como los suyos acaban con su vida?

“Soy Marimar”

Cuando el barco se detiene, alguien emerge de las frías aguas del océano. El buzo se infiltra en el Estrella y va a por Burbuja. Pedro revela de quién se trata antes de que este se quite el traje: Es Marimar, la novia de Roberto. Para ambos es un shock: Ella no encuentra al hombre que dejó atrás; él no quiere que le conozca por miedo a defraudarla. Marimar rompe a llorar cuando ve el inevitable rechazo e intenta razonar y hablar con él, pero Burbuja se niega a dar el paso.

“Tú ya no eres el novio que ella dejó hace años. […] Que se vaya, que se busque un novio listo. Un tonto merece un novio tonto, ¿no?”

Ventura, que ha descubierto a Marimar en el Estrella, decide hablar con Burbuja a solas. El abuelo de Ratón emplea la lógica para hacerle ver que esa chica le quiere con locura y no puede dejar que se vaya. Ha de hacer caso a lo que le dicte el corazón. Así, ambos conversan y Burbuja le cuenta como es él ahora. Marimar le acepta tal y como es y no le importa pues ahora puede ser amiga de Burbuja. Ambos se funden en un cariñoso “coco”.

“Roberto ya no está, se fue y yo ya no tengo novio. Pero si algún día le ves, dale las gracias por salvarme la vida, por hacerme creer que era un miserable y que me dejaba plantada… Solo por salvarme. Dale las gracias por todo”

Isla sin nombre y bala en el pecho

La llegada a tierra se acercaba y Julia le corta el pelo a Valeria. Mientras esto ocurre, la niña le pregunta por el nombre de la isla, ahora ya olvidado y desconocido, por lo que Valeria decide ponerle uno cuando se le ocurra el mejor. Ya en la cabaña, mientras se preparan, Julia intenta ocultarle la realidad a la niña, pero ella ya es demasiado lista: Sabe lo que está pasando.

“Tú siempre me cuidas. Ahora me toca a mí cuidarte. No tengas miedo”

Fruto del tiroteo que reciben, Julia se apresura a socorrer a la niña pero cuando cesan los disparos, se encuentra manchada de sangre:        Valeria ha recibido un disparo. Mientras recibe los cuidados de Julia y Ricardo, quienes no le dicen nada a Ainhoa, la niña débil y herida elige el nombre de la isla: Julia.

“Ya sé que nombre ponerle a la isla porque me dijiste que fuese bonito y he encontrado el más bonito del mundo. Quiero que se llame Isla Julia”

Un hijo por el que vivir

En la cabaña, después de la llegada, Salomé siente algo: Su bebé se ha movido, ha notado como se agita en su interior. Su primera patada en tierra firme. La mujer toma la mano de Julián y le ayuda a sentirlo, aunque él no lo logra. Salomé vuelve a sentir al niño cuando practican los disparos por lo que De la Cuadra le pide consejo a Julia.

“Creo que notar juntos al bebé es el momento en el que dos personas se sienten padres por primera vez”

Julián termina con confesarle su problema a Salomé y esta hace que el padre de su criatura ponga el oído en la tripa y despacio preste atención. De este modo, De la Cuadra oye a su hijo.

“Relájate hasta que no escuches el ruido de las balas. Traspasa mi piel. El bebé está como flotando en el agua. Escucha su corazón, late muy deprisa. Está esperando… […] Está esperando para conocerte, esperando a conocer a su papá”

Paracaídas y paracaidista

El avión ha vuelto a pasar pero en esta ocasión, arroja una caja en un paracaídas. Tanto Ricardo como la capitana francesa vuelven a verlo y la segunda se comunica con su superior del submarino, Alexander, quién está a punto de llegar al Estrella Polar. Palomares, Ramiro y Cho ponen rumbo al lugar dónde ha caído mientras su capitán busca a su hija.

“Hay un avión, tiene que haber un aeropuerto. Puede que haya más islas, capitán”

De camino en busca de la caja, Palomares y Ramiro le confiesan a Cho que conocen su secreto: Habla castellano. Ambos le hacen ver que son sus amigos y que puede ser como es sin miedo. La conversación sobre verdades ocultas lleva a Palomares a revelar lo que piensa sobre Ramiro: está enamorado de Gamboa, es gay.

“Vaya, ahora que puedo hablar, no sé que decir  ”

Ramiro no entiende las tonterías que está diciendo su amigo sobre su sexualidad hasta que terminan incluso a golpes si no llega a ser por Cho. Fruto de la ira, Ramiro confiesa que está enamorado de Estela pero solo quiere que ella sea feliz y si lo es con Gamboa, que así sea.

Más tarde darán con la caja del avión, llena de objetos pensados para cada uno de los tripulantes. Y de armas cargadas. El grupo no entiende nada y mucho menos cuando Cho da con otro paracaídas: La caja no descendió sola. Alguien vino con ella. Cuando empiezan a escuchar ruidos cercanos, los tres se arman y apuntan hacia el desconocido, que se planta frente a ellos  a la vez que Palomares recita “Ulises”.

¿Burbuja finge?

Tras todo lo sucedido, al final del episodio, Gamboa emplea una última baza para negociar con Alexander. Tiene algo que ofrecerle: No tienen carpeta roja pero sí la mente de Roberto Schneider. Alexander ríe el intercambio de las vidas de sus amigos pues Roberto ya no existe, solo queda alguien llamado Burbuja. Sin embargo, Ernesto le revela que ha fingido desde siempre. Recuerda a la perfección. ¿Pero quién miente? ¿Gamboa o Burbuja?

“Ha engañado a todo el mundo. […] Está fingiendo. Créeme. Ahora sí que tenéis algo que realmente le importa: La vida de sus amigos”

 Ahora todo depende del episodio final: El futuro de cada uno está en sus manos.

“Este no es el mundo que voy a dejar a mis hijas”