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Análisis del 3×14 de El Barco: Traidores, enemigos y el nacimiento de Alejandría


En el 3×14 de la serie, una ola de respuestas azota la vida de los protagonistas, revelando mucho secretos y preguntas hasta ahora ocultas en las sombras. Por fin, todo empieza a recibir respuestas.

“Todos los padres del mundo mundial nos hacemos la misma pregunta: ¿Cuándo nuestros hijos dejan de ser niños? […] Y es que los hijos se hacen mayores de repente, de un día para otro. Y aunque de vértigo así es la vida y así debe ser”

Max ha vuelto pero, otra vez, parece callar más de lo que sabe. Mientras guarda su información, empieza a acercarse a Ainhoa aflorando así los sentimientos de ambos. Fuera de la casa, los tripulantes son sorprendidos por el grupo del Estrella del Norte y en el barco, el origen del Proyecto Alejandría es revelado por uno de los tripulantes: Ventura, que no es quién dice ser.

Disfruta de lo acontecido en el antepenúltimo capítulo de la serie en el siguiente análisis de “Un ruido en el cielo”.

Más secretos para Max

Ahora que Max ha reaparecido misteriosamente, este se niega a contarle a Ainhoa dónde ha estado todo este tiempo. Mientras la chica le cura las heridas, le formula preguntas pero solo logra saber lo que ya se intuía: La gente del barco francés fue la que dejó el mensaje de “Vais a morir”. Cuando Ricardo contacta con su hija, no quiere preocuparle y Ainhoa le miente asegurándole que la tierra dónde están es todo un paraíso. Emocionada y con un nudo en la garganta, Ainhoa le asegura que le echa mucho de menos.

 

Tras el tonteo que tendrá la pareja todo el día, al día siguiente, al despertar juntos, Max se levanta en silencio al escuchar un misterioso ruido en el cielo y comprueba bajo una tabla del suelo que permanecen ocultas tanto unas escopetas y un hacha como munición. Parecen que los secretos no terminan.

La identidad de Ventura

Mientras Ricardo y Ventura hablan en la cocina, el primero se percata de que el anciano ha tomado un libro de la biblioteca, el diario de a bordo del capitán Zuñiga. Lo curioso es que Ventura conoce muy bien el cuaderno pues “su padre lo tenía siempre en la mesita de noche”.

“Zuñiga era mi padre”

En estos nuevos flashbacks, vemos a un joven Ventura con su padre en medio de una guerra mundial y una época en la que el hombre de Liverpool (1×12) viajaba en el Estrella Polar. Así, su estancia allí no es casualidad y la forma de infiltrarse solo pudo producirse fruto del conocimiento absoluto del Estrella. Sobre la pregunta de cómo se salvó del cataclismo, como sabía que ese edificio resistiría, Ventura se resiste y no responde. Esa noche, prefiere no contar nada y deja al capitán con sus dudas.

En el pasado, el niño Ventura vería como los marineros iban cayendo uno a uno a causa de la enfermedad. No solo ellos, también el hombre de Liverpool terminaría en el 2do pasillo de babor. Poco a poco, el Estrella se iría hundiendo por dentro y con él, Zuñiga se perdería en la cuarentena de la gripe española. Lograría despedirse al acercarse como todo niño curioso al pasillo.

“Me voy muy lejos pero siempre estaré cerca de ti”

¿Nuevo amor?

Piti tiene calado a Max: Sabe que al chico le gusta Ainhoa y por ello le aconseja contarle un chiste malo. Si se ríe, el sentimiento es mutuo. Max procede al tonteo y cuando llega la noche, la pareja conversa en el salón. Ainhoa está preocupada por el mundo en el que se encuentra: Su padre y su hermana en el océano y una isla peligrosa y misteriosa. No obstante, Max le hace ver lo que de verdad añora: A Ulises. No sabrá como recibirle una vez que vuelva. Prefiriendo evadir la respuesta, Ainhoa le da las buenas noches y se va a dormir.

“-A mi no me gusta el fútbol. +Ni a mi hacer esperar a alguien y menos cuando le quiero”

Esa noche, ninguno lograría conciliar el sueño. Max aprovecha el momento para recurrir al chiste malo, en este caso uno de un psiquiatra, que desembocaría en las carcajadas de Ainhoa. Parece que el consejo de Piti ha dado sus frutos. Una ver dormidos, una serpiente proveniente de la selva irrumpe en el cuarto de Ainhoa y cuando está a pocos centímetros de morderla, la chica se despierta y cierra la habitación a cal y canto, acostándose con Max como hace tiempo lo hizo con Ulises.

Al despertar, Max observa a Ainhoa con cariño y le sube el tirante del sujetador, sin aprovecharse de ella y recordando cada una de las cosas juntas que han vivido desde que la conoció. ¿Está Ainhoa replanteándose sus sentimientos?

Traidora

Burbuja se ha pasado las horas analizando los documentos de la carpeta roja en vano. Los números cifrados se le resistén pero está seguro de que podrá resolver el enigma. Paralelamente, le ha preparado un regalo para Julia ya que el día de la boda no pudo hacerlo. Usando la última tinta del mundo, imprimió unas fotos de la pareja para hacer un collage. Julia se lo agradece de todo corazón y la relación con el joven le llevó a recordar momentos en tierra.

“Te lo agradezco infinito”

Julia recuerda una noche de borrachera con Roberto, aún cuando estaba bien, y en un parque ebria ambos conversaron sobre la situación sentimental de los dos y la imposibilidad de no mantener relaciones sentimentales con nadie del Proyecto, cual Marimar y Philippe. Julia, sin control, termina abalanzándose sobre Roberto y dándole un beso bajo el grito de “Que viva el amor”.

De vuelta al presente, Gamboa acude a Burbuja para asegurarse que ha traducido los papeles. Le recuerda que se apresure pues Alexander, padre de Estela, vendrá a por su carpeta. Aprovecha entonces para advertirle sobre la gente de la goleta: Uno de ellos le traicionó.

“Dices que tienes muchos amigos a bordo, lo que no sabes es que uno de ellos te vendió. La burbuja que tienes en la cabeza es producto de esa traición”

A la mañana siguiente de la borrachera pasada, ya sobrios, Roberto reflexiona sobre el Proyecto, basado ahora en fines económicos. El hombre sabe que no le dejarán irse fácilmente por lo que tiene un as en la manga: Una carpeta roja que provoca que el Proyecto esté parado. Sin ella, no podrán ponerlo en marcha. Una vez que Roberto se va, Julia se apresura a avisar a su novio Philippe, quién más tarde, tras la cita con Marimar, alcanzaría a Roberto pistola en mano. Esta sería la última vez que vería a Rober como la persona que un día fue.

 

                            “Yo empecé el Proyecto para tener un mundo mejor”           

En otro momento, cuando Roberto acudiría a ver a Ulises, Julia le llamaría y le advertiría de que saben que tiene la carpeta roja y que solo puede confiar en Gamboa. Esa ficha que movería le costaría a Roberto el resto de su vida al terminar ahogado.

“Él ha hecho lo que creía que era lo mejor para todos. Él es amigo y no quiero que le pase nada malo”

Tras recordar todo lo ocurrido, Julia se lamenta por sus errores y decide agradecerle a su amigo todo lo que ha hecho, aunque no recuerde la mayoría ni las ocasiones en las que le traicionó.

“Gracias Burbuja. Te doy las gracias por el regalo y por todo. Porque nos has salvado más veces de las que te imaginas, por ser mi amigo, y perdóname, perdóname Roberto por todas las veces que te he fallado”

Una travesía a pequeña escala

Jugando a los barcos, Valeria se entristece al suponer que su padre no la dejará bajar a tierra hasta que se asegure que no hay peligro y consecuentemente, no verá a su hermana. Ratón le sugiere que planeen su propia llegada a la isla y lo preparan todo para proceder al desembarco imaginario. Sus aventuras les llevan al cuarto de Gamboa y terminan rompiendo el parche del hombre y siendo descubiertos a continuación por él.

“-Tenemos que dejar tu osito Bobby. +¡Y un cuerno! Si hay que dejar un oso Bobby dejamos el tuyo. –¡Porque tú lo digas!”

Gamboa les dará su consentimiento para, al amanecer, evitar que pongan en marcha su travesía gracias a una inyección, una vacuna marinera. “¿Y si dejamos el viaje de la isla para mañana?” concluyen huyendo ante la media sonrisa de Ernesto.

El origen del Proyecto Alejandría

Finalmente, tras evadir en dos ocasiones el modo de dar respuestas, Ventura accederá a contarle a Ricardo todo lo que sabe al mostrarle una caja que tenía oculta en su cuarto desde que era pequeño. Oyó por primera vez hablar del Proyecto Alejandría cuando tenía 9 años. Por casualidad, dio con el maletín del hombre de Liverpool e “hizo lo que haría cualquier niño”. La abrió y encontró algo que cambiaría el resto del mundo y la historia.

Alejandría surgió como proyecto para prevenir la catástrofe nuclear pues los nazis planeaban terminar la bomba atómica. Como ya sabemos, habría 7 barcos, cada uno con una tripulación de elegidos, y en cada uno, un miembro del ejército, un médico y un cura además de recursos para ser autosuficientes ante la necesidad de empezar de cero, una nueva vida si el mundo que conocían dejase de existir. Así, el Proyecto vería su origen en la época nazi, en mitad de una plena 2da Guerra Mundial.

“En 1940 el miedo a la decisión nuclear. En el siglo XXI, el acelerador de partículas”

Sin embargo, en aquel momento Ventura no entendió la magnitud de lo que estaba leyendo debido a que solo pensaba en ser mayor.

“No me puedo creer que todo lo que ha pasado, todo lo que hemos pasado, se gestará en este barco hace más de 70 años. +¿Y se puede creer que el mundo se haya hundido bajo la quilla de este barco?”

 “Mi hijo no está en el barco”

Han pasado los días. El Estrella Polar ha dejado hace tiempo el YouHao y Julián no ha recibido ninguna llamada de Ulises. No se trata de algún desapego, su hijo no está en el barco y es algo que De la Cuadra sabe sin necesidad de que Ricardo se lo confiese. Su amigo no le contaría algo así por walkie-talkie. Sin embargo, los franceses han llegado, el Estrella está de camino y Ulises no está en ningún lugar: ¿Dónde está el hijo de Julián?

Con el dedo en el gatillo

Ante las nuevas circunstancias, Piti, Ainhoa y Max deciden reunirse y preparase junto al resto para hacer frente a lo que está por venir. El primero le pide la pistola y se adelanta hacia la costa pero cuando llega en busca de sus amigos, lo que allí le espera le deja sin aliento: Salomé y Julián han sido sorprendidos por el grupo francés liderado por su capitán. Están buscando a Gamboa y matarán a la gente si hace falta. Por ello, Piti, al ver como un arma apunta a Vilma, da un paso hacia delante y se presenta ante los recién llegado como “Gamboa”.

“¿Qué pasa? Te parezco poca cosa. A los 12 años vi como le volaban la cabeza a mi padre y se llevaban a rastras a mi madre. A los 13 fui reclutado por un grupo de milicianos. A los 14 recibí mi primer arma y a los 15 maté por primera vez a un hombre y a él también le parecí poca cosa”

Haciendo el papel de su vida, Piti logra convencer al grupo franceses de que es Gamboa y le pregunta sobre la situación: Han de mantener vigilados a los tripulantes del Estrella hasta mañana. Al caer la noche, Piti logra un walkie-talkie y contacta con el verdadero Gamboa: Tiene que hacer algo rápido. Este le aconseja dispararle a uno de sus compañeros para convencer al grupo francés de que es quién dice ser.

“Si quieres que crean que eres yo, tienes que hacer lo que yo haría: Coge un arma y dispara. […] Necesitamos que crean en ti para saber qué pretenden, qué, cómo, cuándo y por qué”

De este modo, Piti se acerca al grupo con una pistola en su mano derecha. Deja un walkie-talkie junto a Julián y de repente, alza el brazo. Aunque a priori no lo entiende, De la Cuadra comprende que intenta y le ordena hacerlo. Y así, Piti dispara.

Sin embargo, la capitana francesa evade la muerte innecesaria y desvía el tiro del supuesto Gamboa, quién le indica que Julián tenía un walkie e intentaba comunicarse con el resto. En medio de esta situación, algo emerge del cielo antes de que Piti se vea obligado a huir junto a los franceses fingiendo ser quién no es.

Lo que sobrevuela el mundo

Cuando Ventura termina su relato sobre el origen del Proyecto Alejandría, Ricardo escucha algo fuera del barco. Parece un motor. Al subir a cubierta, se encuentra con Gamboa y allí ambos observan de dónde proviene el ruido: Es un avión. 5 meses después de hundirse el planeta, un avión está sobrevolando el Estrella Polar. ¿Cómo es posible?

“Parece que no somos los únicos supervivientes en el mundo, capitán”

El avión llegará así a la isla, advirtiendo a la capitana francesa. “Algo ha salido mal” susurra para sí misma la mujer. Ante este imprevisto, ordena a sus compañeros que acudan al punto de encuentro y dejen a los rehenes. Han cambiado las prioridades. Entonces, ¿de dónde ha salido? ¿Es cierto que ha habido tal cataclismo?

No son los únicos que escuchan el avión: También Max lo oye y ve prudente actuar y prepararse con armas: Se avecina una guerra.