Zona El Barco

Análisis del 3×13 de El Barco: Gélidos océanos y la identidad del enmascarado


En el episodio 13 de esta temporada, Ainhoa y Piti dejarán su miedo e irrumpirán en casa de los enmascarados en busca de respuestas aún corriendo el riesgo de morir en el intento. Por su parte, en el barco, Gamboa prepara las cosas para dejar el navío y sumergirse en el agua para volver al submarino con Evelyn. Solo ha de entregar la carpeta roja, sin sospechar que su contenido no está dentro.

 

Ricardo afronta en este capítulo varios de sus miedos, tanto el tener una hija con Julia como ocultarle a su amigo que Ulises sigue desaparecido. No obstante, un problema mayor se alza en el horizonte: Un iceberg en pleno Trópico. Todo esto y mucho más, detallado en este análisis de “El gato y el ratón”.

Un mundo helado

De vuelta a tierra, el Estrella Polar se encuentra con un misterioso ruido que inunda el océano. No es lo único, en el radar algo emerge de la nada. Sin esperarlo, el barco se adentra en una zona llena de icebergs a pesar de hallarse en una latitud cercana al Trópico. El continente antártico, al ver su placa tectónica movida, se resquebrajó dejando un mar de hielo a su espalda. Ahora deben de evadirlos o un choque sería devastador para la goleta. Palomares, que ha superado su miedo a las alturas gracias a Julián, accede a subir al palo mayor a observar lo que tienen ahí delante.

“Vamos a esquivar icebergs”

El inconveniente surge cuando una silueta aparece en el radar: Algo que gira y se mueve a gran velocidad ¿Se trata del barco francés? Por otro lado, tras sortear varios icebergs, dan con un increíble muro de hielo ante sus ojos. El objeto del radar se acerca cada vez más, demasiado rápido: No es el barco francés sino el submarino, que ha cesado su desvío de señal para evitar ser visto por el radar. Ahora quiere que los vean porque van en busca de Gamboa.

 

Ricardo y Julia descubren que buscan a Ernesto ya que él tiene la carpeta cuyos documentos son meros números: ¿Qué ocultan? No tienen tiempo para descifrarlo ya que tienen que proceder a la entrega para reunirse con Evelyn. Ricardo le hace razonar y le asegura que si los alcanzan, les matarán como hicieron con el barco ruso, con el Coré-Coré y con el resto. Han de huir y así se lo hace saber Ricardo a Víctor: Tenemos la carpeta roja y no tenemos la menor intención de entregársela.

 

“Todo este tiempo, todas las cosas que ha hecho en el Estrella. Las mentiras, las traiciones, los motines. Todo. ¿Lo hacia por su hija?”

El abordaje será inminente y no les queda nada que hacer pero descubren una brecha en el muro de hielo y aceleran el paso para esconderse del radar del submarino. Logran entrar en el hueco, continuando su travesía a través del muro y llegando a un punto vacío en el interior del muro. Han logrado despistarles y ahora solo les queda descifrar los documentos: Burbuja se hará cargo.

Una carpeta valorada en vidas

Ernesto ha tomado la decisión de dejar el Estrella Polar. Cuando hace el equipaje, va en busca de un libro para su hija y toma uno de Valeria. Al abandonar el camarote, la niña le sorprende y Gamboa se despide de ella: Dejará el barco. Su hija le espera en el submarino. Antes de irse, Gamboa se confiesa a Valeria:

“No se lo digas a nadie pero creo que te voy a echar de menos, princesita”

Tras hablar con Víctor, el profesor comprueba la carpeta roja y descubre que no están los documentos: Solo hay dibujos de Valeria. Burbuja se la ha jugado. Por ello, va en su busca pero el chico solo puede entregarle un centenar de tiras de papel: Destruyó los documentos para evitar más males pero ahora, sin quererlo, ha triturado con ellos la única oportunidad de Gamboa de volver con Evelyn.

A contrarreloj, tras confesarle a Gamboa que vio a su hija, Burbuja se apresura a hacer cálculos y a arreglar el daño hecho: Pegará cada una de las tiras teniendo en cuenta una secuencia numérica. Ernesto le ayuda, como él dice, con el celo y consiguen recomponer los documentos en 2 horas.

Tras el descubrimiento sobre Evelyn, Montero logrará que no la entregue y les de la oportunidad de entender que esconden esos números.

Miko

Después de darse un baño desnudo, Julián intenta contactar con Ricardo y Ulises, informándole sobre la situación en la isla. Mientras lleva a cabo la comunicación sin respuesta, escucha un ladrido. Al principio ignora el sonido e le dice hipotéticamente al capitán que le echa de menos, tanto a él como a su hijo.

“A ti también te echo de menos, amigo. Un puñao. Estoy deseando devolverte el mando y dejar de ser capitán. Ya sabes tu mi problemilla con la autoridad: Me embrutece”

Ricardo no recibe tal mensaje pero recuerda que no le ha confesado a Julián que no han encontrado a su hijo. Julia tiene la esperanza de que sabe cuidar de sí mismo y que es muy probable que Ulises esté en el barco francés.

“¿Cómo se le dice a un padre que su hijo ha desaparecido, que no sabemos si está vivo o muerto? No puedo hacerlo, me falta valor”

Vilma, Salomé y Cho encuentran a De la Cuadra con un perro salvaje, pero el canino se acerca sin problema a los humanos. Lleva una placa con un teléfono y su nombre: “Miko”. Pero también tiene el pelo cuidado, alguien le ha peinado hace poco, no es un mero superviviente de la catástrofe. Sin embargo, Miko hace reflexionar a Julián sobre su pasado y el hombre supera su error y se da cuenta de qué es de humanos equivocarse.

“Después de tantos años, sigues con lo mismo. Supongo que es más fácil culpar a un cachorrito que a uno mismo”

Una hermanita para Valeria

Los icebergs le recuerdan a Ricardo a la infancia de Ainhoa y consecuentemente, junto con Julia, se plantean la idea de tener un bebé. Sin embargo, a la doctora le preocupa todo lo que el niño no conocería, todo aquello que el agua sumergió.

“El nuevo mundo tiene un sinfín de atracciones como cataras gigantes, pájaros asesinos o volcanes submarinos”

Mientras conversan sobre la oportunidad de tener otro hijo, Valeria los escucha. Julia intenta explicarle a la niña como vienen los bebés mediante la vieja usanza. Así, la niña les habla sobre Marisa y les da su consentimiento: Lo quiere, pero hermanita, pues ya tiene a Ratón en el sector masculino.

“Una vez le dije a mamá que quería tener un bebé hermanito, pero era cuando estaba en la camita del hospital. Me dijo que sería difícil pero que le encantaría. Seguro que está contenta de que voy a tener uno, pero quiero que sea niña”

La casa del enemigo

Ainhoa y Piti toman la decisión de escaparse del campamento para sorprender a sus enemigos en su casa. Armados, la pareja se adentra en el palmeral y llegan hasta el edificio pero cuando van a entrar, una célula fotoeléctrica se activa y una alarma se acciona. No tarda en desactivarse pero cuando Ainhoa acerca la mano a la puerta, descubre que está abierta: ¿Por qué les dejan vía libre?

“¿Y si no quieren que nadie entre, por qué han dejado la puerta abierta?”

Lo que allí encuentran les deja boquiabiertos. Está vacía pero hay todo tipo de electrodomésticos aunque hay mucho polvo. Comida en buen estado, la vajilla lavada y hasta microondas, cafetera y tostadora. Electricidad, placas solares. Sus enemigos están bien equipados. Todo apunta a que se trata de una especie de piso franco.

“Lo importante no es lo que hay sino lo que no hay”

A pesar de eso, la gente que allí vivía parece no estar. Ainhoa encuentra una de sus máscaras y se pregunta el motivo de esto, por qué llevarlas en una isla desierta. Piti le gasta una broma a Ainhoa y prepara agua caliente en una bañera. Inmerso en ella, le asegura a la chica que no dejará de hacerlo por lo que ella también le acompaña. Entre risas, la pareja formula una graciosa hipótesis bajo la cual la hija del capitán sí estaría con Pedro.

“¿Sabes lo que más me gusta de ti, Ainhoa? Nunca te he escuchado decir un ‘no’. A veces parece que estés y a veces no, pero estás. Siempre se puede contar contigo y eso me encanta, Ainhoa”

En el agua, los amigos se confiesan y deleitan con el baño hasta que un ruido les alerta: Hay alguien ahí fuera. Han vuelto a la casa.

“¿Y sabes qué es lo que mas me gusta de ti? Me gusta que siempre eres tú, siempre. Si haces el payaso, eres tú. Si estás salido, sigues siendo tú. Y si eres el chico tierno, eres tú. Siempre. Eso es muy difícil de encontrar, créeme”

Armada, Ainhoa acude a la puerta y ve por la mirilla de la puerta a uno de los desconocidos que las atacó, el cual intenta entrar en la casa. Piti la ayuda a evitarlo, y tras un largo silencio, la chica abre la puerta, cayendo un cuerpo ante sus pies. Es el hombre enmascarado. Al quitarle la máscara, descubren que se trata de Max.

Capitán De la Cuadra

Echando la vista atrás, en esta ocasión es Julián quién nos muestra parte de su ayer. Nos ubica en el nombramiento del nuevo capitán del Estrella cuando el suyo se jubiló. Ricardo está junto a él, esperando el nombre impacientemente y así, su capitán formula la decisión: Julián De la Cuadra ha de tomar el mando de la goleta. ¿Cómo terminó entonces Ricardo como capitán?

“Los barcos se gobiernan desde el reglamento pero también con el corazón. Háganos a todos sentirnos orgulloso de usted”

Esto recibe respuesta: El poder del barco convirtió a Julián en una persona arrogante que estuvo a punto de lanzar a un cachorro por la borda cuando descubrió a un tripulante con el animal oculto. Tras obligarle a abandonar el barco, Julián se encontró con un motín de su gente así que vio prudente ceder el mando. Momentos después, le cederían el puesto a Ricardo, quién solo accedería a cambio de tenerle a su lado como Primer Oficial.

Tipos de despedidas

“Hay personas a las que las despedidas les provocan sarpullido, como si despedirse de alguien fuera necesariamente sinónimo de dolor. Pero lo cierto es que no todas las despedidas duelen pues existen tantos tipos de despedidas como personas hay en el mundo”

“Existen las despedidas de amor. Siempre tristes y siempre dolorosas. En las que se cierra una puerta muchas veces con la esperanza de abrir otra”

“Las despedidas banales en las que aparentemente nada cuenta, nada importa, hasta que el hueco del sofá te dice lo contrario”

“Despedidas llenas de miedo, de terror. Por lo que se esconde detrás de ellas. Especialmente cuando lo que se esconde, es lo desconocido”

“A mucha gente le gusta maquillar una despedida con un reconfortante ‘hasta siempre’. A mi no, cuando me despido de alguien nunca hecho la vista atrás. Para mi solo hay una manera de decir adiós y es decir ‘hasta nunca’”