Zona El Barco

Análisis del 3×12 de El Barco: La goleta francesa, Marimar y 179 desaparecidos


En este 3×12, Ainhoa y sus compañeros regresan heridos al campamento, convencidos de que su enemigo ha querido matarles por acercarse demasiado. Poder saber algo de ellos ahora resulta imposible, aunque Cho da con el mejor modo de averiguar sobre los desconocidos de la isla sin ser vistos.

 

“Escuché una vez a un viejo decir en un bar que el hombre con el tiempo se acostumbra a todo. […] Incluso a vivir en un puñetero barco en el fin del mundo. Decía ese viejo que era la estúpida manera de poder seguir siendo felices”

El barco ha llegado al edificio pero no recibe respuesta. Las señales de vida son nulas. Esto se confirma cuando pisan el YouHao y se encuentran con un hotel vacío, sin rastro de personas. ¿Dónde han ido todos? ¿Y dónde está Ulises? ¿Qué pasó? Las respuestas en este análisis de “Nada por aquí”.

Un YouHao vacío

Nadie responde a la radio ni a las bengalas que Gamboa ha enviado. En el YouHao, no hay personas que respondan a sus llamadas. Además, una moto acuática sin combustible ha aparecido flotando. Intentaron huir, ¿pero de qué?

La gente ha desaparecido y con ellos Ulises. En el hotel no hay rastro de humanidad. Palomares, Ramiro y Burbuja hacen una última batida dando con suministros y rastreando el edificio dando con varios hechos misteriosos: Bebidas sin terminar, maletas apiladas. Todo un equipaje preparado. Iban a irse pero algo se lo impidió. Ricardo se ve obligado a mentirle a su amigo para no preocuparle sobre Ulises. Suficiente tiene al preparar todo en tierra. A su vez, Julián también le oculta a su capitán la existencia de otras personas armadas en la isla.

La situación se desborda cuando dan con una camiseta ensangrentada de Ulises. Nada bueno pudo suceder en el hotel. Palomares y Burbuja, sin Ramiro, prosiguen investigando y dan con una foto del barco ruso en una habitación. Ellos no hicieron esa imagen, tuvo que ser el barco que vino después. Sin embargo, algo hace reflexionar a Burbuja: En el reverso de la instantánea, “01 de diciembre” fue escrito por Marimar, su novia. El hermano de Salomé reconoce su grafía. Si esa foto está allí, ella estaba viva, vino el Estrella del Norte y se volvió a ir. ¿Dónde está ahora el amor de su vida?

Cuando llegan a la sala de la radio, Burbuja muestra sus dudas sobre Marimar pero Palomares sabe como animarle y asegurarle que ella no le dejará pues verá lo que realmente es. A continuación, descubren que la radio tiene un hueco de una bala. Destruyeron el sistema de un disparo cuando podían apagarlo. No querían que se comunicasen. Además, hay un pequeño charco de sangre en la alfombra. La pregunta ahora es clara: ¿Dónde ha ido el barco francés? ¿Qué rumbo ha tomado?

“Burbuja, tú no hablas lento, hablas con el corazón. No verá a ningún tonto, verá lo que eres, un hombre que sobrevivió a un naufragio y que se olvidó de todo menos de ella”

El Estrella del Norte

Lo que pasó en el edificio: Una tarde, mientras Sandra, chica de catorce años, tonteaba de nuevo con Ulises, un barco emergió en el horizonte. Los supervivientes al cataclismo se emocionaron al ver que ya iban a ser rescatados, pero aquel navío no era el Estrella Polar. Era otra goleta, una goleta francesa.

“Vamos a hacer un pacto. Cuando cumpla 84 años, hablamos. Hasta entonces, amigos”

75 metros de eslora, 4 cubiertas y 30 camarotes. El espacio era reducido y llenar el barco francés sería imposible. Ulises negocia con la capitana del Estrella del Norte: Coordenadas por el barco. El problema surge cuando una joven de la tripulación del barco acude a Ulises y le asegura que la mujer miente. Sandra se pone celosa y enfurecida acudirá a la sala de radio a comunicarse con Ainhoa como vimos 2 episodios atrás.

“No os van a llevar a tierra, ya hemos estado allí. Es una trampa. En cuanto subáis al barco, os matarán”

Reunidos en una habitación, Marimar, esa joven, intenta hacer razonar a Ulises. Ellos pararon a por gente en el barco ruso y nadie sobrevivió. No pueden subir al Estrella del Norte o serán asesinados. Se repetirá la matanza. Sandra escucha esta conversación y harta decide informar a la capitana del barco francés. Cuando están a punto de zanjar la conversación, Ulises menciona el Estrella Polar y Marimar le pregunta sobre Roberto: Está vivo, está bien. Y podrá reencontrarse con él.

“A tu edad se quiere de una forma extraña. Cuando yo tenía 14 años, creía que no había nada más importante de lo que sentía.”

Ulises toma la radio y cuando se dispone a contactar con el Estrella, Sandra le sorprende en un intento de detenerle. Solo piensa en Ainhoa, en una persona que ama pero que ella no le quiere. Sandra se enfada, se quita la camiseta de Ulises con la que dormía y desaparece desconectando la radio. El chico conecta los cables y es cuando contacta con el Estrella en el 3×10. El contacto será interrumpido por un disparo de la capitana francesa, quién golpea a Ulises y le advierte que él sobrevivirá al ser un elegido pero que el resto tienen su destino escrito: Morirán, como murieron los tripulantes del barco ruso.

 “De los mil amores que tendrás en la vida, solo hay uno bueno. Que te marca, que se te queda clavado tan fuerte, tan fuerte, que no hay manera de sacarlo. Y eso es Ainhoa para mi”

VacaCam

No volverán al palmeral. La orden es clara. Julián no va a arriesgar más vidas. Si hay alguien ahí fuera que quiere matarles, no se acercarán al enemigo. Ni siquiera por Max. Ainhoa no puede hacer nada, pues sabe que De la Cuadra no accederá a dejarla volver pero Cho le da una pista a Vilma: Pueden entrar en el palmeral sin ser vistos. A través de un infiltrado: Lucera, la vaca. Colocando la cámara sobre su cabeza y dejándola entrar en la selva, dará con algo. Grabará aquello que no pueden ver. Lucera vuelve esa tarde con una grabación estremecedora: Ha descubierto la casa de sus enemigos.

 

“En esta isla hay gente, van armados y creo que hemos encontrado su casa”

Feliz cumpleaños, Gamboa

La relación del capitán con el nuevo Primer Oficial cada vez es más estrecha. Ricardo le ofrece su amistad pero las mentiras de Gamboa el día de su cumpleaños vuelven a interponerse entre ellos. Al entrar en el edificio, Ernesto dio con una insignia de la marina que se apresuró a ocultar ante la vista de Ricardo. El capitán, cansado, termina acorralando a este en su camarote y pistola en mano, empieza a formular preguntas.

Paralelamente, Estela intenta celebrar el cumpleaños de su novio. Sabe que tener un amigo le haría sentir especial por lo que le pide el favor a Julia. Si consigue que Ricardo le de un regalo y le felicite, Ernesto se sentirá querido por lo más parecido que tiene a un amigo y dejará de ver el día a día como un modo de supervivencia.

“Una amistad no nace de la noche a la mañana. Tiene que haber empatía, confianza. No se puede forzar”

Como Gamboa sigue engañándole, Ricardo toma una almohada a modo de silenciador y le dispara en la pierna al hombre. Quiere respuestas, a las buenas o a las malas. La insignia marina pertenece a la Marina Francesa, por lo tanto, al Estrella del Norte. Estuvo allí y es quién se llevó a las personas. Lo que pasó en el YouHao fue una selección natural: Solo unos pocos podían sobrevivir y los supervivientes no eran elegidos por lo que nunca pisarán tierra.

Tras la vuelta de Palomares, Ramiro y Burbuja, Ricardo informa a la tripulación de que otro barco se adelantó y de que la gente está bien. Aprovechando la reunión, Julia le incita a darle el regalo a Ernesto y cantarle feliz cumpleaños aunque el regalo dado por Estela sea un tanto peculiar. La celebración se verá frustrada por una llamada de Julián: Han dado con la casa de sus enemigos.

Una chocolatina en sus vidas

Ratón y Valeria están muy tristes al no tener más chocolate. Se están terminando la última tableta del mundo pero Ramiro les saca una sonrisa al emplear la imaginación y la magia para hacerles creer que si lo entierran en la jardinera, crecerá. Cuando los chicos se van emocionados, Ventura le advierte al joven que los niños no olvidan y no olvidarán su mentira.

“Los niños no son tontos. Son muy listos y tienen memoria. No olvidan nunca”

De ruta por el hotel, Ramiro encuentra una chocolatina en una máquina expendedora y tras consumir su tarde en un intento de obtenerla, regresa al Estrella y la entierra en la jardinera, devolviéndoles la ilusión a los niños.

Un amigo en el fin del mundo

Mientras culminan el campamento, Piti da con algo enterrado en la arena. Corre a desenterrarlo pero termina hallando un váter. Lógicamente no funciona pero Salomé le ayuda velozmente a sacarlo a la superficie. Ainhoa le pone muchas pegas al WC descubierto y se niega a tocarlo, pero Piti le contagia la alegría a la chica, que está preocupada por Max, Vilma y su padre. Aquella tierra no es la que esperaban.

“Hace unas semanas me enteré de que Ulises me estaba mintiendo. Conocía a Dulce, sabía del Proyecto Alejandría. […] Cuando me tumbo en la tienda y se queda todo en silencio, me doy cuenta de que dentro de unos días Ulises pisará esta isla… ¿Y entonces qué?”

Esa tarde, Piti va a pescar y Ainhoa se encuentra con él al pasear. Pensativa, la joven decide hablar con su amigo que la escucha sentado en su vater. Se confiesa sobre Ulises, sobre cómo fingió ser quién no era. Pero que aún le quiere y no sabe que hacer. Piti sabe como hacerla sonreir y la ayuda a secar esas lágrimas que su corazón roto le provoca.

 

“Cualquier cosa que necesites, aquí estoy Ainhoa ¿Vale? No me gusta nada verte así”

 “Pero hay cosas a las que no te acostumbras ni con todo el tiempo del mundo. Al hueco del otro lado de la cama, nunca te acostumbrarás a no ver su sonrisa o a dejar de pedir dos copas en la barra de un bar o a comprar 2 entradas para un concierto. O a no notar su olor ni sus besos. O a que no se te reviente el alma cada vez te mires en el espejo y te das cuenta de que eres el gilipollas más grande del mundo por haber dejado escapar al amor de su vida”