Zona El Barco

Análisis del 3×11 de El Barco: La carpeta roja, cámaras y riesgo de muerte


Justo dos años después de su estreno, se emite el 3×11 de la serie: Los tripulantes ya han pisado tierra pero la alegría tiene a resquebrajarse una y otra vez. En esta ocasión, en forma de bengala. Max lleva una semana fuera cuando este surca el cielo e ilumina las cabezas de los protagonistas. Más allá, en el interior de la isla, alguien reclama su llegada.

 

 “De pequeña aprendí que ante un problema solo puedes haces dos cosas: Hacer frente al problema, encararte a él, mirarle fijamente a los ojos y luchar”

 Por su parte, en el Estrella Polar los problemas se suceden. Gente que sabe más de lo que parece, cámaras ocultas grabando el cuarto del capitán y una carpeta que ansia ser encontrada. Ahora que Burbuja parece haber recordado, el contenido de ella está cada vez más cerca de ver la luz. Descubre lo que pasó en este episodio conmemorativo, en este análisis de “Las cosas a escondidas”.

Cámara oculta

Al ordenar unos mapas del mundo, Ramiro tira de un cable escondido sobre el armario de Ricardo, haciendo un macabro hallazgo: Oculta en el techo, una cámara en funcionamiento está grabando el cuarto del capitán. Todo apunta a que Gamboa es el responsable, pero cuando Burbuja, Ramiro y Ricardo siguen el cable a través de los pasillos, descubren que no se trata del profesor. El cable les lleva hasta el camarote 18, el de Burbuja. Él vigila al capitán.

  

Ramiro conecta la cámara al ordenador y ven la imagen. Burbuja se desespera al no acordarse y no entender el por qué de la grabación, pero pronto darán con encontrarán una explicación. Tras hablar con Ricardo que se ha mostrado comprensivo, mira atentamente el ordenador, Burbuja se queda prendido de uno de los cuadros, aquel que tiene un pulpo: Le recuerda algo, él tuvo ese marco en sus manos.  Escondió una carpeta tras él.

Al dar con respuestas, Burbuja lleva a Ramiro hasta el cuarto del capitán sin sospechar que Gamboa les ha visto y les observa al encontrar el ordenador siguiendo el cable hasta el camarote 18. A través de la cámara, ve como tras el cuadro, surge la carpeta roja, aquella que perteneció un día a él. Cuando ambos vuelven a su cuarto, Gamboa surge entre las sombras y exige su carpeta. Se ven entre la espada y la pared y le entregan los documentos. El problema radica en que Gamboa no sabe que le han dado el cambiazo y que los papeles que se lleva, no son reales. Sin embargo, Ernesto contacta con el submarino y les avisa: Pueden ir hasta el Estrella Polar. Tiene que entregarles la carpeta roja.

“Gire 52º a estribor. Vamos a darle caza al Estrella Polar”

Lo que esconde la enfermería

Mientras Palomares hace unos arreglos en la enfermería, Gamboa se acerca a hacerle una visita pero la conversación se frustra cuando ambos ven como al otro lado de la pared, comienza a emanar sangre humana cuando el taladro atraviesa el acero. Las suposiciones se suceden: ¿Hay otra persona oculta en el Estrella como lo estuvo Cristóbal?

Gamboa ayuda a Palomares a desmantelar el doble fondo, dando con una cámara frigorífica secreta llena de bolsas de sangre. Curiosamente, no es sangre común sino perteneciente a cada uno de los elegidos. Sin embargo, contradiciendo el Proyecto, hay sangre de Gamboa, cuando él no es ningún escogido: ¿Por qué?

Como explicación, Julia les detalla a ambos que las reservas de sangre se deben a una misión de auto subsistir. Si necesitan su sangre para su supervivencia, tienen esto. A la vez, otro requerimiento de los elegidos es la compatibilidad ginética: Si alguien necesita un trasplante, otro tripulante podría cederselo. Cuando Palomares se va, Gamboa le presenta su duda a Julia: ¿Por qué su sangre está entre las muestras? Ernesto sabe que miente y la amenaza de muerte.

“A mi no me vuelves a ocultar nada, o te mataré”

Palomares no se fia de Julia y formula una nueva teoría: ¿Y si la sangre, sus órganos, son para “los jefazos”? Quizá el Estrella Polar sea un banco de órganos y si ellos siguen vivos es para que los superiores no mueran.

“¿Nunca te has planteado que quizá no somos los protagonistas de esta historia?”

“Conocí a tu padre”

“Sonríe” es el mensaje con el que recibe el nuevo día Estela. Ventura le ha dejado el sobre con ese escrito con el fin de que aceptase una cita con su nieto, deseoso de conocerla. Ratón tiene vergüenza y Ventura opta por bailar con ella para que el niño aprenda. Sin embargo, el abuelo de Ratón aprovecha el momento para hablar a Estela sobre su padre: Él lo conocía, y parece que demasiado. ¿Qué esconde Ventura? ¿Qué calla?

“-Lo que nunca me imagine fue que Alexander se quedase calvo antes que yo. -¿Conoces a mi padre?”

Gamboa, presente en el interrogatorio realizado a Estela, va a por Ventura y mediante una metáfora sobre tiburones, ambos se advierten mutuamente: Los dos son peligrosos. Al anochecer, Gamboa entra en el cuarto de Ratón e intenta coger al oso Bobby pero Ventura le detiene: Mejor tener cuidado. Uno del otro.

“-El tiburón muerde el anzuelo. –Y el pescador hace demasiadas preguntas para el tiempo que le queda. […] ”

Hablando castellano

Desesperada. Así se siente Vilma al ver el escaso avance en su relación. Por ello, impulsada por sus amigas Salomé y Ainhoa, intenta darle un beso pero él la evita y le da otro en la frente dejando con un mal de sabor a la chica. Iniciada la expedición, Vilma se ausenta a orinar y el chico la sigue. En un intento de razonar, la chica se ofusca ante el impedimento de hablar la misma lengua y se aleja de mal humor entre las palmeras. Cho advierte en coreano a la joven, pero al ver que no la entiende, en un descuido grita: “¡Hay un cepo, cuidado!”.

“Hablo tu idioma. En el barco ruso hubo una matanza, después de eso no podía fiarme de nadie. Nadie dice la verdad, Vilma”

Vilma pisa el cepo igualmente y herida escucha las explicaciones de Cho. Teme a todo el mundo, todos guardan secretos y nadie debe saber que les entiende. No confía en ninguna persona, solo en Vilma. Mientras hablan, escuchan algo a lo lejos. Hay alguien ahí fuera. Al día siguiente, la pareja, por fin, se dará su primer beso.

“Si no podía hablar, nadie me podía preguntar. No podía ser amigo de nadie… Hasta que apareciste tú”

Primera reconciliación

Debido a una tonta broma de migas de pan, Ricardo se enfada con Julia y aunque termina conteniéndose y brindándole una sonrisa, le plantea una serie de reglas que como integrante en su familia debe cumplir. Julia, esta vez ella la molesta, se ve incapaz de ser cómo es en realidad y esa noche echa a Ricardo del cuarto para que reflexione.

Aunque ambos pasan un mal momento, el orgullo les puede y es Valeria quién planea un encontronazo en el que la pareja se da cuenta de que la discusión no vale la pena y que se quieren demasiado como para seguir así.

“No me importa nada que haya migas en la cama mientras estés tú”

Atrapados

La bengala es un claro sinónimo de que Max está en peligro, o eso cree Ainhoa, por lo que la hija de Ricardo convence a De la Cuadra a que la deje acercarse a la zona para asegurarse de que no hay problemas. Para ello preparan una partida: Vilma, Piti, Cho y Ainhoa. Antes de dejarlos ir, Julián les entrega un arma: No quiere que no puedan protegerse en caso de peligro.

  

“Gracias por salvar a mi papá, Max. Si necesitas una amiga aquí estoy, Max. Me encantan tus ojos azules, Max. ¿Dónde estás? Te echo de menos”

Aunque Vilma y Cho se ausentan esa noche, Piti y Ainhoa dan con la cámara que arrojaron al mar en la costa. Cuando inician el video, descubren cómo alguien recogió la cámara y la llevó aún en modo vídeo pero sin imagen hasta una casa. ¿Querían guiarles?

“Ese brillo en los ojos ya te lo he visto antes: Cuando conociste a Ulises. Pero estar enamorado, es estar vivo”

A la mañana siguiente, tras darse su primer beso, Cho y Vilma son encontrados por Ainhoa y Piti quiénes les ayudan a liberar a la joven. Mientras intentan huir, escuchan ruidos cerca. Les están siguiendo. Ainhoa, al ver a su amiga herida, les grita a Piti y Cho que escapen mientras ella entretiene a lo que sea que esté ahí fuera. A bocajarro,  dispara sin cesar y corre a toda velocidad mientras dos desconocidos con metralletas en sus manos, disparan a Ainhoa sin parar. Si hace falta, la matarán. La joven logra huir mientras las balas cesan a su espalda cuando desaparece entre los árboles.

“O huir. Poner tierra de por medio y alejarte para siempre. Pero a veces el problema escapa a tu control, te arrolla como un tsunami. No puedes hacerle frente ni tampoco huir y solo te queda un opción: Esperar que la ola pase, cruzar los dedos”

Futuros peligros

En medio de la noche, Palomares observa algo flotando en el mar. Es una balsa sin hinchar con el logotipo del YouHao. Esto, además de que Ulises no contesta, pone en alerta a Ricardo: Algo grave ha pasado en el edificio. Cuando amanece, el hotel se presenta en el radar. Han llegado. ¿Qué misterios les deparan allí?