Zona El Barco

Análisis del 3×10 de El Barco: Tierra firme, los motivos de Gamboa y un nuevo tripulante


Por fín, tras casi 2 años de emisión y 132 días de aventura en la ficción, el buque escuela Estrella Polar divisa la tierra que llevan buscando desde el cataclismo. La emoción se palpa en el ambiente y todos ven en tierra un nuevo hogar, un nuevo empezar. Miles de sueños y esperanzas surcan sus mentes: El final del viaje ha llegado. ¿O no?

“Buque Estrella Polar. Cuaderno de Bitácora. […] Día 132 de travesía. 41 almas. 41 desconocidos hace solo unos meses hoy convertidos en una auténtica familia”

“No debe pisar tierra” advierte Max a Gamboa sobre una tercera persona y obliga al profesor a quedarse en el barco a vigilar a este desconocido. Alguien puede truncar sus planes: ¿De quién se trata?

Por otro lado, un nuevo pasajero se embarca en el Estrella. Se trata de un loro, común al estar en las costas de la nueva tierra pero el animal comienza a hablar y revela algo desconcertante: Bienvenidos al Estrella del Norte. ¿Otro de los barcos del Proyecto Alejandría… en la isla?

Todo con lujo de detalles en el análisis de “Lo que queda del mundo”.

132 días después

El sol sale como todos los días, pero esa mañana, algo lo cambia todo. Ricardo acude a cubierta con su taza favorita y una imagen desoladora le emociona: Frente a él, a escasas millas, se alza el último trozo de tierra del mundo. Las últimas hectáreas. El Estrella Polar ha llegado a su destino.

“Todos con un mismo rumbo, con un mismo destino. Día 132 de travesía. Hora solar: 06:39 de la mañana. Por fin, el Estrella Polar, avista tierra”

Burbuja es el encargado de despertar a toda la tripulación y de decir a voz en grito que tienen la tierra ahí delante. Ricardo sabe que primero han de asegurarse que ahí fuera no hay peligro y deben de preparar el campamento. El grupo será liderado por De la Cuadra, que en un principio se resiste a dejar el océano. Incluso Salomé llora al ver como ha de dejar la cocina que siempre la ha acompañado. Aún así, el grupo se zanja liderado por ellos y formado por Piti, Vilma, Max, Cho y Ainhoa.

Piti y Ainhoa empujan a De la Cuadra a realizar un mensaje bonito antes de pisar tierra y este hace referencia a un viejo mechero que significó tanto en su vida. Dicho esto, Julián posa sus pies en tierra firme y el resto le siguen. Emocionados y alegres con lo que significa esto, clavan en el suelo la bandera ondeante del Estrella Polar; sienten la arena, cada palmo de la playa. Esto sucede sin percatarse de que una sombra se escabulle entre los arbustos. ¿Hay alguien en la isla?

“Siempre soñé con tener un mechero, de los buenos. […] Un día me lo regalaron, ¿y qué hice? Lo guardé en un cajón para no gastarlo. Esta tierra es como ese mechero”

Julia se encarga de ubicar a Ricardo geográficamente. Cree que la isla puede ser uno de los atolones que rodeaban un archipiélago al sur de China. En tierra cada vez es más obvio que no están solos. Max halla un mensaje en la arena “Vais a morir”. La amenaza no puede ser más clara.

Mientras se acomodan y buscan el lugar correcto para instalar el campamento, Piti advierte a Julián de que Max y Ainhoa cada vez están más juntos. El padre de Ulises intenta intervenir pero Max sabe como frenarle los pies y ante el castigo de acompañarle de expedición, decide cortarse un pie a propósito: No puede dejar a Ainhoa y compañía solos. No obstante, Ainhoa no tarda en descubrir que miente y que esconde algo y las preguntas se suceden.

Paralelamente, Piti pone en peligro sin saberlo a Cho y el joven casi se ahoga por lo que le prepara un nuevo regalo: Unos manguitos de bambú para nadar. Salomé y Julián acampan en un lugar más alejado para mantener la línea de expedición más amplia y esta le hace ver que Ainhoa es la que ya no quiere saber nada de Ulises.

 

“Tanto como si estás con Ulises o no, tú siempre serás mi sobrinita- […] Mi familia. Ahora y para siempre. Cambio y corto.”

Al anochecer, llega una fuerte tormenta acompañada de un misterioso ser que ataca el campamento. En un principio creen que se trata de una broma de Piti pero no es este. Hay alguien más ahí fuera. Max decide hacerle frente a lo que esté ahí y desaparece sin dejar rastro… Para no volver.

Amanece el primer día en tierra. Ainhoa se despierta abrazada por Piti y riendo sale a la playa a observar el mar. Parecen felices tiempos. Sonríe acompañada de sus amigos, pero la alegria se ve frustrada: Ha aparecido la mochila de Max deshecha y unas misteriosas huellas recorren el campamento. Al final, ven prudente informar a Julián y Salomé, que descubren cual era “la bestia”: Una vaca. Sin embargo, el otro problema es más grave: Max no aparece por ninguna parte. Se ha esfumado. La isla se lo ha tragado.

Marimar y Pedro

Quién no se une al grupo de exploración es Gamboa, prohibición realizada por su superior Max. Debe de quedarse y asegurarse que una persona no pise tierra pues lo complicaría todo. Gamboa accede pues sabe que no puede negarse a cumplir las ordenes.

Esa mañana, Burbuja ve como un loro se posa en la barandilla del barco. Le alegra ver al animal y corre a compartirlo con la tripulación, pero pronto el ave comienza a hablar en francés. Julia y él traducen sus palabras y se topan con una bienvenida acompañada de la mención al “Estrella del Norte”. Julia sabe de que se trata: Es el 3er barco del Proyecto Alejandría tras el español Polar y el ruso.

“Estrella del Norte es uno de los barcos del Proyecto Alejandría. Una goleta igual a esta y al barco ruso que estalló. […] Si han pasado por esta isla, ¿por qué no hay ni rastro de ellos?”

Esa noche de tormenta, Pedro, el loro apodado por Burbuja, hace una nueva revelación: “Buenas noches Marimar”. Es obvio: La novia de Roberto estaba en el barco francés, ¿pero dónde está ahora ella? ¿Y el barco?

A la mañana siguiente Burbuja se dispone a salir en busca de Marimar, pues cree que quizá este en la isla, pero Gamboa le frena y atacándole psicológicamente y recordándole que posee una burbuja en el cerebro, logra que el chico se sienta mal y no parta. ¿Está Marimar en tierra?

El pirata bueno

Las advertencias de Max y las palabras de una enferma Valeria, obligan a Gamboa a recordar aquella semana que pasó perdido y a la deriva al mes de empezar la aventura. El hombre recuerda como fue rescatado por los suyos y curado por Víctor pues estaba herido de gravedad a causa de la bala que le sacó Ulises. Tras ser tratado, Ernesto rogó que le permitiese ver a alguien, alguien por quién es cómo es: Su hija Evelyn lleva 6 años en coma, estable y sin cambios, con el cerebro gravemente dañado.

“El amor por nuestros hijos es el instinto más grande que podemos tener. Hacemos cualquier cosa por nuestras crías. […] Estamos dispuestos a todo. Incluso a enfrentarnos a la persona equivocada”

Ricardo sigue sin fiarse del hombre tras todos los estragos causados a lo largo de la travesía y tras un enfrentamiento, descubre que le estaba preparando un cataplasma casero para curarle la gripe. Esto lleva al capitán a cuestionarse sobre las verdaderas intenciones de Gamboa y le nombra primer oficial ante la ausencia de Julián.

“¿Sabe lo que creo? Que es usted todo fachada. Tiene mano con los niños, les cuenta cuentos para dormir. Quiere ir de malo pero no es ni la mitad de malo de lo que quiere aparentar”

De vuelta a la semana perdido, Evelyn reacciona y recupera parte de la consciencia pero la emoción es rota por una cuarta persona además de Víctor: Alexander, padre de Estela. Se alegra de la mejora pero Gamboa ha de volver al Estrella Polar. Lo necesita allí. Y así fue cómo volvió curado y con una manzana bajo el brazo. Dispuesto a cumplir su misión.

“Tú y yo hicimos un trato, Ernesto. Tú cuidabas de mi hija y yo de la tuya”

Los secretos de Max

Cansada de tantas mentiras, Ainhoa hace frente a Max y exige respuestas. Entre la espada y la pared, el joven comienza a hablar: El Proyecto Alejandría fue un proyecto internacional entre varios países para asegurar la supervivencia de la especie. El problema radica en que el Proyecto se ha visto corrompido y los ideales iniciales han desaparecido. En el Estrella Shirra, barco ruso, hubo un motín que fue aplacado con una matanza de la que solo sobrevivió Cho. Desde ese momento, el proyecto humanista pasó a ser una cacería.

“¿Has oído hablar del Proyecto Alejandría?”

También le explica que otra goleta, el Estrella del Norte, llegó antes que ellos pero no está por cierto motivo secreto. Quién está en la isla, es un misterio. Ainhoa se formula entonces la pregunta clave: ¿Y tú cómo sabes todo esto? Max responde antes de desaparecer con la excusa de ayudar: Fui uno de ellos.

El joven no regresa al día siguiente pues tiene otros problemas de los que preocuparse. Huye por la isla, rasgandose la ropa y haciendose daño con las ramas y espinas del bosque. Está buscando algo que le ha sido indicado en el mapa del oso Bobby. Cuando coge aire tras una ardua carrera cojeando por la herida provocada, escucha algo tras su espalda. Se gira velozmente con el arma en su mano pero cuando ve de quién se trata, baja la pistola. Parece conocerle. ¿Quién es?

Llamadas del YouHao

En tierra, Estela les transfiere una llamada por el walkie-talkie a Ainhoa y Max. Una joven desconocida avisa a la hija del capitán que Ulises ya no está solo, tiene novia y es ella. Ha de olvidarse de él. Ella también hace su amenaza: O deja de pensar en Ulises o tendrá problemas. ¿Quién es esa chica?

“Te he llamado para decirte que Ulises se ha olvidado de ti”

No es la única llamada que reciben: Ulises logra contactar con el Estrella Polar pero el mensaje deja sin respiro a Ricardo, que decide inesperadamente poner rumbo al edificio.

La llamada se ha cortado pero varias palabras se han oído perfectamente: Capitán… ¿Me oye?… Ayuda… Un barco… Tienen que volver cuanto antes… Hemos visto un barco… No se que… Van a matarnos, capitán. Y un disparo…