Zona El Barco

Análisis del 3×08 de El Barco: Una importante muerte y un pasado que resurge


El octavo episodio de la temporada surgió con una muerte desde la primera imagen. Una persona perdía la vida a manos de otra sin motivo alguno, aparentemente. Por otro lado, el pasado visitó a otro de los protagonistas en forma de libro, revelando un parentesco oculto bajo la sombra durante años. Además, mientras la relación de Julián sufre un cambio, el episodio presenta un “flashback” propio, retrocediendo un día antes para presentarnos las últimas 24 horas de la víctima letal.

 

“Cuando estás a punto de morir no se te pasa la vida por delante, ni ves un túnel de luz. Estás demasiado ocupado buscando la forma de sobrevivir”.

A continuación, un análisis detallado de “Quién es quién”. Descubre que nadie está a salvo en el Estrella Polar.

Un Estrella sin luz

El capítulo da inicio con una escena terrible en la que alguien envuelve a Sol en una sabana. Su cuerpo inerte no respira. El individuo lleva el cuerpo a cubierta y termina arrojándola al mar. Una vuelta atrás de un día nos devuelve atrás y vemos como da inicio un despejado día en el Estrella. Mientras toman los chicos el sol en cubierta, Sol hace referencia a sus deseos de llegar a tierra y tocar la arena. Conversando con Piti, la chica se confiesa y le hace saber que nunca ha hecho el amor.

 

“Cuando estás a punto de morir las cosas suceden en un orden claro y casi matemático. Primero te resistes y luchas con todas tus fuerzas. Después el cerebro toma el control y después nada…”

Momentos después, en clase de supervivencia, mientras atacan cabos a sus compañeros, Sol no presta atención a su nudo y Estela se cae irremediablemente. Gamboa aprovecha el momento para dejar en evidencia a Torres y mientras discuten sobre el haz de guía, descubre que la chica lleva lentillas cuando su informe médico no hace referencia a ello.

El mal momento hace a Sol recordar momentos en tierra: Tenía una hermana gemela de nombre Sol. Es más, ella no es quién dice ser. Su verdadero nombre es Elena. Tras una clase de esgrima, el novio de su hermana apareció y Elena fingió ser quién no era pero su pasión y los besos hicieron que Daniel la descubriese. Elena rompe a llorar y Sol acude a consolarla. A pesar de todo, quiere a su hermana. Por ello, para que deje de sentirse inferior y olvide sus celos, le hace una proposición: Pasar dos meses en un viaje único, en un buque-escuela. Se hará pasar por ella, se pondrá lentillas y disfrutará de la travesía. Y en efecto, Elena aceptó la propuesta.

“Lo peor de la muerte se queda para los vivos. Ellos son los que repasarán tu vida, los que llorarán tu muerte en funerales y los que te recordarán durante días en los pasillos para bien o para mal”

A la mañana siguiente, Elena tiene una última conversación con Vilma en la que la chica la anima y le asegura: “Tú has sido elegida para mi, por mi. Para ser mi amiga y compañera de penas”. También acude a hablar con Burbuja (Desarrollado en “Una hermana secreta”) antes de ir a ver a Gamboa. El profesor, que ha revisado su cuarto y dado con una foto de Sol y Elena, le prepara un examen sobre la química del carbón. Elena no sabe defenderse ante las preguntas y se ve descubierta ante el profesor. Gamboa le revela que conoce su verdadera identidad y que todo lo que ha hecho en el barco es mentira.

“Si tú no eres Sol, tenemos un problema. Tú tienes un problema”

El profesor le explica que en el barco solo hay elegidos y su papel en esa historia no funciona. Debe de demostrarle que vale la pena seguir allí luchando como lo hacia con su hermana. A falta de armas de esgrima, Gamboa le cede dos palos de billar y el enfrentamiento da inicio, llevándose la victoria Elena. Sin embargo, aunque le da la llave de la puerta del aula, Gamboa la alcanza antes y le confiesa que no importa su derrota ese día. Ella no puede irse. Debe morir. Y murió.

“Este barco solamente es para elegidos y desgraciadamente tú no loeres. Tú no puedes estar aquí. Te voy a estrangular, no es culpa tuya, no es culpa de nadie. No te muevas. No quiero que sufras. Vas a sentir un leve cosquilleo en los dedos. La sangre quiere llegar al cerebro pero no puede. El corazón bombea más rápido, se te nubla la vista. Sientes algo muy parecido a tener sueño. Dejate dormir, lo has hecho muy bien Elena. ¿Cuánto hace que nadie te llamaba así? Tranquila, no se lo voy a contar a nadie”

Ilusiones rotas

De la Cuadra ha estado usando su baño aunque ya no vive allí y Salomé lo sabe. La mujer le demuestra que está al tanto de sus visitas y le cede su cuarto pues ha vivido en él toda la vida. Tras la conversación, le pide que le ajuste el vestido que lleva y Julián se hace ilusiones al creer que es una señal.

Sus dudas llevan a Julián a acudir a su amigo Ricardo, interrumpiendo en dos ocasiones sus momentos amorosos con Julia. La mujer intenta ser comprensible pero pierde la paciencia por lo que en ambos casos deja al capitán hablar tranquilamente con el Primer Oficial. Ricardo le sugiere que tenga cuidado y que no vaya demasiado rápido pero la emoción lleva a Julián a tomar la decisión de dejar varios objetos en su baño y finalmente, a pedirle que vuelva con él, y, si hace falta, volver a casarse.

Sin embargo, Salomé no pretendía volver con él. Está feliz como está, no quiere hacerle daño. Por eso, cuando Julián acude veloz a verla y confesarse, ella le explica sin saber que le va a pedir volver, que no desea retomar la relación. El hombre se apresura a ocultar el ramo que le llevaba y se aleja sonriente aunque por dentro lleno de tristeza. Esa noche Ricardo se verá obligado a dejar a Julia una vez más para cumplir su función de amigo y pasar una noche con Julián.

“Es una de las razones por las que me casé contigo: Serías incapaz de dejar a un amigo tirado.”

Un barco con Max

La vida en el Estrella Polar no empieza con buen pie para Max. Todos, excepto Ainhoa, le guardan rencor por el hecho de su estancia allí y la ida de Ulises. En el comedor, Ramiro y compañía se apresuran a mostrarle su desprecio ante la mirada del capitán. Al caer la noche, Ricardo envía a Max a dormir al cuarto de Ulises provocando el malestar de sus compañeros, que prefieren abandonarle y acudir al cuarto de las chicas.

Solo, Max deja sus cosas y va a contactar con Joel, un amigo del edificio tras el tercer día sin pisar el YouHao. Ainhoa, molesta con la actitud de sus compañeros se acerca a verle y conversar tranquilamente, hablando sobre Ulises y sus amigos, desconociendo que él la separó de su chico.

“Todos me dieron una foto para que no me olvidara de sus caras, para que no me olvidara por qué estoy aquí. […] Vosotros habéis dejado a uno de los vuestros, lo sé. Yo he dejado a 200 de los mios.”

Al día siguiente, en las duchas, Max se cansa de callar y les hace ver que lo escogieron para subir a ese barco, no fue decisión suya. 178 personas así lo quisieron. Les muestra unas fotos que los supervivientes le dieron para que recordase que debía volver. Esa noche, Ramiro, Vilma, Palomares y Estela acuden a bodegas a acompañar al chico, pues han reflexionado sobre su actitud: Max merece una segunda oportunidad.

Problemas marinos

El día se presenta soleado. La alegría en cubierta y las aguas templadas incitan a los chicos a darse un chapuzón, el cual tendrá graves consecuencias pues varias sanguijuelas se adhieren a los cuerpos de Piti, Palomares y Ramiro. Para los dos últimos no hay problema, pero Piti, deseoso de tener una cita con Sol y pensando que ella quería acostarse con él, ve sus planes frustrados cuando da con una sanguijuela en sus partes íntimas.

  

“Hay veces que querer dormir con alguien en la misma cama no es sexo. Es querer sentir su piel debajo de las sabanas junto al tuyo, oírla respirar toda la noche a tu lado. Estar ahí. Sentir a alguien que te abraza, que te quiere”

Ante el problema, Piti pide ayuda a sus amigos y preparan un cubo de agua hirviendo para deshacerse rápido de la sanguijuela. Palomares concluye que hace todo porque le gusta Sol, no por una mera noche de sexo. Piti no se espera que nunca volverá a ver a su amiga…

Una hermana secreta

En medio de una ligera discusión con Burbuja, Ainhoa le da un golpe a un cubo lleno de peces. La joven está dolida con las mentiras de su novio y necesita tiempo. Burbuja corre a recoger el pescado dando por sorpresa con un libro “La aceleración de particulas y los agujeros negros” de Roberto Cardeñosa. Burbuja se da cuenta de que es suyo pero la dedicatoria rompe con todo lo que creía: Con todo mi cariño, a mi hermana Salomé.

“La gente que se quiere no se guarda secretos”

Burbuja está roto por dentro. Salomé no tenía ninguna burbuja en el cerebro, podía habérselo dicho en cualquier momento y mintió. Ainhoa intenta hacerle razonar pero Burbuja está seguro de que no se lo dije pues se avergüenza de él. Así, el joven sale corriendo destrozado.

 

“¿Por qué nunca me has dicho que somos hermanos? […] Nunca me has recordado como yo era. […] Perdí mis recuerdos y los tenías tú, te los quedaste para ti sola. Egoísta. Eres como mi burbuja, que no me deja recordar. Yo ya no te quiero, Salomé”

Salomé lo encuentra subido al palo mayor e intenta hablar con él vía walkie-talkie pero Burbuja le demuestra todo el dolor contenido y su enfado por haber hecho de “otra burbuja” al no devolverle sus recuerdos perdidos. Sol, conocedora de la discusión de Burbuja, acude a hablar con el chico desde cubierta y le habla sobre su hermana, aquella que perdió. Finalmente, baja del palo mayor y se encierra en su cuarto, dónde Salomé le visita una vez más para intentar hablar.

“Los hermanos discuten, se roban la ropa, se dejan de hablar pero también se perdonan. Siempre se perdonan. Como hacia mi hermana conmigo. Me decía: “Todo va a salir bien, Chiqui”.”

Aunque no le abre la puerta, Salomé le empieza a pasar fotografías por debajo. Burbuja decide tomarlas y da con varios recuerdos: El día de reyes, una fotografía con sus padres, el día de la “no-boda” de Salomé y la mañana que despertó tras el accidente de la burbuja. El hombre reflexiona y abre la puerta, reconciliándose con su hermana y haciendo un trato: Seguirán siendo familia en secreto.

“Fuiste la única persona del mundo que te diste cuenta de que me iba a casar un hombre que no quería y te estoy tremendamente agradecida. […] Esta última es del día más feliz de mi vida: Abriste los ojos, porque seguías vivo. Desde ese momento supe que siempre íbamos a estar juntos”

Y así, el sol se apagó y Elena se fue.

“En mi caso, lo triste es que nadie me va a recordar. Nadie sabe como soy, nadie sabe que me gusta y nadie sabe como me llamo de verdad. Voy a morir, todos van a llorar a otra persona y mi lápida llevará otro nombre”.