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Análisis del 3×07 de El Barco: Enlaces, Ulises al descubierto y un nuevo enemigo


Séptimo episodio de la temporada, ¿Qué pudimos descubrir en él? Mientras Ulises se deshace de la única prueba incriminatoria que podría destruir su relación con Ainhoa, una tercera persona, y no Gamboa, comienza a advertir a la chica de que su novio miente. Otra mentira será la de Max o la de Ventura, pues sus versiones no coinciden y Burbuja se verá sumergido en un mar de dudas.

“La gente se casa porque se quiere, pero también porque llega un momento al que uno le apetece gritar a los cuatro vientos que está enamorado hasta las trancas”.

Ajenos a estas situaciones, Julia y Ricardo prosiguen con sus preparativos de boda antes de partir rumbo a tierra. La mala suerte y el recuerdo de Marisa se interpondrán entre la pareja, tambaleando su enlace. ¿Llegarán a casarse? Averigualo en este amplio análisis del 3×07, “La Boda“.

 “Cuando te casas lo compartes todo y lo flipante es que te encanta hacerlo porque has dado en la diana, porque por fin has encontrado al amor de tu vida.”

Hasta que la muerte nos separe

El día de la boda entre Julia y Ricardo ha llegado. Los preparativos se suceden y Valeria ve correcto poner parte de su ayuda pintándoles unas tazas que Ricardo decidirá emplear para el brindis. Tal regalo será usado por Gamboa, que ha amenazado a Julia: No puede casarse, el Proyecto Alejandría no se lo permite. Julia, por su lado, cansada de proyectos y obligaciones, le asegura a su enemigo que contraerá matrimonio con la persona que ama. Julia afirma: “Si quieres matarme, tienes 2 horas”. El tiempo será aprovechado por Gamboa, que dará con un veneno con el que bañará la taza de la novia.

“Pero cuando te casas con alguien te casas con todo lo que lleva en la mochila. Todos tenemos una vida anterior al menú degustación, a la orquesta y al discurso del padrino. Todos tenemos secretos. Secretos que lamentablemente no se esfuman después de el ‘si quiero’”.

No solo los planes de Gamboa complican la situación. Valeria le pregunta a Ricardo por su madre y los recuerdos con Marisa golpean con fuerza al capitán, que ha empezado a dudar que hacer. Cuando descubre que Julián ha visto un objeto extraño flotando en el agua, decide partir con él en la moto acuática. Allí encuentran una mera tabla de surf. En medio del mar, Ricardo se pregunta por su futuro y Julián toma la decisión de hablar por él y contacta con Salomé, que le ha conseguido un vestido para Julia, aquel que ella pensaba ponerse.

El vestido también tiene sus complicaciones al novio ver a Julia vestida con él, por lo que empieza a tener cierto mal agüero, al golpearse un ojo y caerse por las escaleras. Valeria tiene miedo pues ha escuchado la discusión entre Gamboa y Julia y gracias a ella, el profesor comienza a ablandarse: Ha recordado a su familia, a su esposa y a sus hijos. En el océano, la moto de agua se queda sin gasolina y Julián y Ricardo se ven obligados a zambullirse en el mar para llegar hasta el Estrella a tiempo.

“Este chico estaba solo en medio del océano y se dio cuenta de lo que realmente valía la pena. Nosotros hemos pasado por secuestros, cataratas gigantes y volcanes y sin embargo, yo, sigo teniendo dudas”

Tras recibir los cuidados de su mejor amiga, Salomé, Julia sube al hotel y se presenta en el “altar”. Como Ricardo no llega, amenaza a Gamboa al creer que él ha hecho algo pero el novio aparece a tiempo empapado.

De este modo, la pareja se da el sí quiero y proceden al brindis, en el cual Ricardo promete llegar a tierra y volver a por los que se quedan. Antes de que Julia toque con sus labios el objeto envenenado, Gamboa se abalanza sobre la novia y lanza la taza al suelo, resquebrajándose al instante. A causa de Valeria, el hombre se puso en el papel de la familia y optó por no hacer de la boda una tragedia. Acontecido el enlace, Ricardo pone en marcha el Estrella Polar rumbo a tierra.

 

“Esta mañana he aprendido algo: Cuando uno tiene el cielo sobre la cabeza, el mar bajo sus pies y a la mujer a la que ama entre sus brazos, no puede pedir nada más. […] Volveremos a por vosotros, lo juro”

Un dulce amargo

La presencia de Max ya ha provocado cierta distancia entre la pareja protagonista que en este episodio ve su futuro truncado por las mentiras de Ulises. En un principio, es solo una nota la que advierte a Ainhoa, pero la persona que desea desenmascarar al joven le facilita una copia de la fotografía a la chica, que descubre que su novio, en efecto, la ha engañado.

 

“¿Cuántas mentiras me has contado? […] ¿Quieres que confíe en ti? Pero si no sé quién eres, ¿Quién eres? ¿Eres el Ulises que cuando estamos en la cama me dice que todo va a salir o el amigo de esa gente que entró para matar a mi familia?”

Su romance “de periquitos” y el hecho de quedarse en el hotel con ella desaparece. Ainhoa le espera en las bodegas y allí cansada de engaños, la chica busca preguntas sin respuesta y abandona a Ulises. Este corre en busca de Gamboa, quién le dice que no le dio la foto a Ainhoa sino que tiene un nuevo enemigo.

 

“¿Quién eres?¿Eres el Ulises que ha venido entre esas cajas o el que no ha parado de decir una sola mentira desde el primer día que llegó aquí? […] ¿Cuál de todos ellos eres? ¿Quién eres? ¿Cómo te llamas de verdad? […] No te conozco.”

Tras varios incómodos cruces de miradas en la boda y un vano intento de contacar con Ainhoa, Ulises se ve obligado a ver como el amor de su vida deja el YouHao y parte en el Estrella Polar en su lugar, como ha acordado con Max.

Una pareja para Cho

Cho Sung ha pasado a ser un nuevo amigo para Piti. El chico está muy contento con el recién llegado y emplea su no entendimiento como broma. Vilma, testigo de esto, se enfada con Pedro por su actitud inmadura lo que hace abrir los ojos al joven. Por ello, tras regalarle unos palillos chinos tallados a mano, Piti busca un punto en común con Cho para compartir momentos. El hobby no tarda en quedar relegado para buscar algo de interés en el público femenino. Sin embargo, cuando Cho le señala a Piti la chica que le interesa, un jarrón de agua fría cae sobre el chico: es Vilma.

Aún así, feliz por su amigo, Piti consigue que Vilma acepte ser la pareja de asiento de Cho a pesar de que el segundo desconoce que está embarazada. Así, mientras se abre una relación de amistad, otra de posible amor hace lo propio.

 

“La vida cambia día a día. Hoy estás compartiendo almohada con la chica de tus sueños y mañana estás en una habitación de hotel más solo que la una. Hoy estás a punto de ser engullido por un tsunami, mañana bailas y cantas con tus colegas en una boda.”

El último contacto de Roberto

Gracias a un flashbacks, vemos como Ulises conoce a Dulce el tocar el timbre de su casa como repartidor de pizzas. Vía tonteo, el chico logra entrar en la casa y tras acostarse con ella, se hacen una foto, foto que complicará su vida meses después. Cuando Dulce se va a duchar, Ulises muestra las verdaderas intenciones: Rebusca entre los objetos personales de la chica y da con unos documentos del Proyecto Alejandría. Ella fue la última persona que habló con Roberto antes de ser atacado por lo que Dulce debe de saber dónde encontrar a su padre.

En otra vuelta al pasado, vemos como Ulises se reúne con Dulce y Philippe el día que el Estrella zarpó. La misión era fácil: Infiltrarse en el barco, allí está Julián de la Cuadra. A cambio, esa reunión nunca existió y si el camino de Ulises se cruzaba con el de Dulce o Philippe, fingiría no conocerles.

“Tú ya formas parte de esto, Ulises. Bienvenido al Proyecto Alejandría”

El secreto de Max

Cuando Burbuja coloca los asientos para la boda en el hotel, Ventura le hace una increíble confesión: Max no puede sentarse ni en el asiento del barco ni del hotel. Así lo contrasta el hermano de Salomé en el libro de registro. Por ello, corre a rebuscar en las cosas de Max pero el joven le descubre y la da su propia versión de los hechos: Estuvo atrapado en el piso 99 y sobrevivió gracias a una bolsa de aire. Y si no estuvo en la lista es porque era el pianista del YouHao.

“Max no vino en el barco, pero tampoco estaba en el hotel”

Burbuja acude de nuevo a Ventura, quién le hace una nueva revelación: En medio de la noche, vio a Max llegar con un traje de buzo. Al día siguiente, contó su falsa historia y se convirtió en el líder de un grupo de supervivientes obsesionados con sobrevivir.

Al final del episodio, Gamboa recibe una visita: Max. El hombre habla sobre el Alejandría y se presenta como su superior. Le han enviado para cumplir el papel que Gamboa no supo suplir. Ahora todo cambiará con él en el barco: Max fue él que le entregó la foto de Ulises con Dulce a Ainhoa.

“La vida es un cambio constante. Siempre que algo termina, es porque algo empieza. Por eso en la vida real no hay finales felices o finales tristes. Solo existen los nuevos comienzos.”


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