Zona El Barco

Análisis del 3×05 de El Barco: Dinamita, fotografías y al borde de la muerte


El jueves pasado, se emitió el quinto episodio de esta nueva temporada en el que pudimos dar con respuestas sobre los pasados de Estela y Ulises. Ambos ocultan secretos que podrían cambiar el curso de la historia si son revelados.

Mientras tanto, en el hotel, Julia y Ricardo viven sus últimos momentos juntos mientras la hija del segundo hace todo lo posible por rescatarlos, poniendo en riesgo su propia vida mientras la única persona que les puede ayudar en el edificio, les está mintiendo a la vez. Todo esto y mucho más en “El dueño del mundo“.

 

Vuelta al ayer

Ulises regresa del barco ruso tras colocar la caja 33 en su sitio como Gamboa se lo ordenó. Al regresar, se encuentra con su padre hablando con Salomé. Conocedor de su situación sentimental, Ulises le pregunta por su madre pero Julián le revela que nunca la quiso y que por eso huyó dejándola embarazada. El joven se siente defraudado pero es interrumpido por Cho, que le muestra que Teo y sus secuaces han tomado el barco.

Mientras se infiltran en él, prosigue la conversación y Julián se defiende asegurando que si él hubiese dejado embarazada a Julia sin quererla al amar a Ainhoa, no hubiera dejado al amor de su vida por un bebé no correspondido. Ulises se defiende negándole que nunca hubiese optado por el abandono a lo que Julián responde que solo lo hizo por su bien, para tener una vida mejor. Fruto de esto, un mar de recuerdos se entrecruzan en su cabeza.

Por una parte, recuerda a su madre y uno de sus últimos paseos por el parque, ya esta afectada por el cáncer. Juntos y con un nudo en la garganta, Ulises escuchó como su madre le confesó que su padre desconoce que existe y que aún así le dejó todos sus ahorros para poder seguir con su vida.

“Te voy a contar cómo hubiese sido tu vida si me hubiera quedado con tu madre: Habría estado viendo como tus padres duermen en camas separadas, sin besos […]. Preguntándote todos los santos días porqué coño si estos dos me quieren, no se quieren entre ellos. Así habría sido. ¿Eso es una familia, Ulises?”

Por otro lado y de modo más relevante, se desvela que Ulises sí conoció a Roberto (hasta Manolito lo habrá visto en tierra) y que el hombre intentó por todos los medios que accediese a sus deseos: Subir a un barco al que no estaba destinado a ir. Emplea a Julián como modo de excusa, asegurándole que se infiltre en el Estrella Polar para así conocerle. Además, le asegura que es especial y que forma parte de algo muy grande nombre Alejandría. Son interrumpidos por una tercera persona, partícipe de Philippe y el Proyecto probablemente, que se apresura a perseguir a Roberto viéndose obligado a huir y esperando que Ulises forje su destino al barco.

En un último flashback, Ulises acude al mismo lugar dónde fue atacado Roberto guiado por un post-it con una dirección que dejó accidentalmente el científico. Allí encuentra al hombre inconsciente, ya con la burbuja en la cabeza, y corre a socorrerle, salvándole la vida consecuentemente.

“Eres especial. Formas parte de algo, de un proyecto llamado Proyecto Alejandría y yo mismo te he elegido. Aunque no quieras, desde que naciste”

Cuestión de ascensores

Desesperada ante la situación de su padre y Julia, Ainhoa decide intervenir antes de que sea demasiado tarde. Max parece estar de su lado y pretende ayudarla, pero cuando le sugiere que hacer, el joven comete un error y llama a Ainhoa “pianista”. Lógicamente, si no la conocía de antes, no podía saber nada sobre su pasado y la hija del capitán golpea al líder de los supervivientes.

Mientras, en el ascensor, Julia y Ricardo esperan el rescate y conversan sobre su futuro. El hombre jamás se olvidará de Marisa y eso no cambiará pero desea empezar una nueva vida con Julia, y eso es lo que quiere que ella no olvide. El agua sigue subiendo y en peligro de muerte, los sentimiento de Julia afloran y la mujer le da un “sí, quiero”, tanto si sobreviven como si no.

“Mi respuesta es sí. Sí quiero casarme contigo y quiero elegir lado de la cama, y poderte besar en público. Y quiero pasear siempre a tu lado cogida de la mano. Y empezar nuestro álbum de fotos aunque tengamos que dibujarlas”

La situación sufre un vuelco cuando Ainhoa toma el segundo ascensor y perfora la pared al este detenerse a causa del agua. A través del agujero, les facilita aire en sus últimos momentos pero ambos se van quedando sin fuerzas y espacio. Sin embargo, justo a tiempo, Max logra obtener la energía y fuerza suficiente para devolver el ascensor al piso 112 vía generador, pero este, aparentemente, solo logra hacer subir el ascensor de Julia y Ricardo.

Salomé se espera lo peor y le transmite apoyo a Ainhoa por el walkie talkie sin llegar a advertirle sobre la verdadera situación en la que se encuentra. Cuando la pareja vuelve arriba, Ricardo se desmorona y hace todo lo posible para saber algo de su hija, que, al final, regresa inesperadamente. El marcador de piso había dejado de funcionar y se puso en marcha en el último momento. Ainhoa está viva.

Una tierra con dueño

Revisando en unas cajas, Burbuja da con una serie de fotografías. En un principio parecen ser meramente instantáneas, las últimas del mundo, pero una de ellas delata algo sorprendente y que Vilma corre en investigar: Estela estuvo en el YouHao.

“Mi padre. El dueño de este hotel, del Estrella Polar. Todo lo que se ha salvado en el mundo es de mi padre. Todo. Y si queda un trozo de tierra por ahí, será de él”

Fue hace unos meses, tres días antes del cataclismo, pero ella no fue escogida por Burbuja ni mucho menos: Su padre, conocedor del terrible riesgo que corría el mundo de desaparecer, la obligó a subir al Estrella Polar, separándola violentamente del chico que Estela amaba e incluso matándole para obligarla a abandonar Singapur y viajar a España. Estos hechos le son relatados a Vilma por la propia chica, que no puede creer el poder que tenía el padre de Estela en el mundo.

En el mismo edificio, cuando Ainhoa es rescatada, Max le revela al capitán una información indispensable: Sabe dónde está la tierra que tanto buscan.

Héroe o idiota          

Conocedores de la situación en la que está envuelta el Estrella, Sol y Piti luchan por cuidar del bebé que acaba de nacer y que carece de leche para sobrevivir. Cuando están encargándose de aportarle alimento, Teo irrumpe en la cocina pero Piti le hace frente con todo el valor que guardaba dentro. Cuando este se va, Sol le muestra la admiración que siente hacia él antes de que el chico tome un cuchillo y se una a la revuelta sin pensar en su supervivencia: No va a dejar que el barco se vaya .Vilma aún está en el YouHao.

“Supongo que es más fácil ser un idiota que ser el héroe”

Un barco menos

Teo y Ali mantienen a raja tabla a los rehenes. Tienen poco tiempo y necesitan poner en marcha el Estrella pero carecer de conocimientos suficientes se lo impide. Bajo sus pies, Ulises, Cho y Julián se apresuran a llegar al comedor y a robarle varias armas a los secuaces de Teo. Cuando aparecen en el comedor, Gamboa intenta aliviar el ambiente y convence a los ocupas de que existe otro barco: El barco ruso.

Desconfiados en un primer momento, Teo y el resto deciden tomar el segundo barco desconociendo su trágico destino. Gamboa tomará el detonador a pesar de que Ulises intenta detenerlo en vano. El hombre pulsa el botón y la dinamita se acciona, estallando el barco ruso llevándose a los supervivientes que allí había.

 

“Las pocas personas que quedan en este mundo van a escribir la nueva historia”

Un reloj a poner en marcha

Por fin, tras carecer de amigos de su edad a causa del cataclismo, Valeria se tropieza con Ratón. No empiezan con buen pie, por lo que Ventura, abuelo del mismo, intenta dar con una solución y llama la atención de los inocentes niños con una caracola. Finge contactar con los fantasmas y les pide que pongan el reloj de uno de los fallecidos en marcha. De este modo y para presumir de valentía, ambos se ponen en marcha. Su aventura concluye con un oscuro encuentro con los cadáveres y con el levantamiento de uno bajo una sábana, que no es más que Ventura oculto. A pesar del miedo, tanto Valeria como Ratón ven en el otro un nuevo compañero de aventuras y dan inicio a una bonita amistad.

“Parece que todo se ha vuelto del revés. […] Lo que importa de verdad es tener a alguien con quién compartir la vida, aunque sea en el fin del mundo”

Fotografía comprometida

Como le prometió, Gamboa le entrega a Ulises tras los acontecimientos con el barco ruso la foto que poseía, foto que le relaciona con Dulce, aquella joven que vino con Leonor, Tom y Víctor. Ulises mantuvo una relación con ella en tierra, pero calló cuando esta llegó al Estrella: ¿Por qué?

“Tu secreto sigue a salvo […]. Ve y vive feliz con tu chica y dile que la quieres todos los días al despertar y que no existen secretos entre vosotros”