Zona El Barco

Análisis del 3×03 de El Barco: Nuevos tripulantes, secretos y la luz


La pasada semana se emitió el último episodio de la 2da temporada, el tercero de esta tanda de episodios anexa a la nueva temporada. En él, por fin los alumnos comienzan a cuestionarse sobre su papel en el Estrella aquel día en Valencia. No solo ellos buscan respuestas: También un desconcertado Ulises abre los ojos en un misterioso lugar. ¿Dónde se encuentra? ¿Ha llegado a tierra?

Mientras, ante la falta del polizón, el Estrella suple su ausencia con un nuevo viajero: Cho Sung. El nuevo tripulante ha llegado como rehén por parte de alguien: Ainhoa ha vuelto a casa.

A continuación, un amplio análisis sobre “Lo que la luz esconde”. ¿A qué estás esperando?

Un regreso inesperado

El ambiente pesado y preocupante se palpa en el aire. Sea lo que sea lo que tienen delante, se acerca sin pausa hacia el Estrella. Todos están preparados, listos para enfrentarse a aquello que se avecina. Ricardo intenta contactar con el objeto no identificado pero no recibe respuesta. Sin embargo, cuando está a punto de colisionar contra el barco, una voz rompe el silencio: Es Ainhoa. Ainhoa está de regreso.

“Papá. Soy yo, Ainhoa”

Al amanecer, la joven deja el barco ruso y acude a la cubierta del Estrella dispuesta a reunirse con los suyos. Allí, De la Cuadra se apresura a buscar respuestas sobre su hijo, que parece no estar con la hija del capitán. Ainhoa les explica entonces que hace 2 días vieron la misma luz que ellos avistaron en el horizonte. Dubitativo, Ulises prefirió adelantarse y ver que era pero no regresó de su travesía. Hace 3 horas que perdió todo contacto con su novio.

Esto no hace más que preocupar a De la Cuadra, que tiene bien claro que han de ir hacia la luz y rescatar a su hijo. En mitad de la conversación, son interrumpidos por un ruido: Alguien viene desde el barco ruso. Unos tripulantes del Estrella traen consigo un rehén, alguien que Ainhoa y Ulises encontraron y se vieron obligados a encerrar ante la amenaza que suponía. La chica les explica que se alteró mucho al ver la luz y al hablar en otro idioma, no pudieron saber que temía. No obstante, el incomunicado parece ser la única persona del Estrella en conocer lo que la luz esconde.

Momentos después, de nuevo en cubierta y mientras Julián y Ricardo discuten sobre ir hacia la luz o no, Gamboa es testigo de la llegada de 3 hombres sobre dos motos de agua. En un principio se mantienen detenidos, sin hacer nada, pero de pronto, uno de ellos saca una cámara de fotos y comienza a sacar instantáneas del barco. Gamboa corre a dispararles pero velozmente los hombres desaparecen en la niebla.

Al día siguiente, la luz vuelve a aparecer de una forma intensa. Ricardo decide emprender el viaje hacia ella y mientras se acercan, la radio comienza a emitir ruidos. De repente, al igual que Ainhoa, una voz irrumpe en el Estrella tranquilizando a Julián, quién en el fondo sabía que su hijo estaría bien: Es Ulises, pero hay algo más. No está en tierra. Disponiendose a informarles de su ubicación, la señal se pierde y el barco supera la densa niebla. Frente a ellos, un edificio en mitad del mar se alza con ímpetu. El Estrella Polar ha llegado a la luz.

Balas y confesiones

La noche pasada, asustado, Piti accionó una de las pistolas y la bala impactó en la pierna buena de Ramiro. El joven se encuentra bien pero Piti no deja de lamentar su error. Cuando sus amigos intentan animarle, el chico, en un arrebato, hace una increíble confesión: No debía de estar en el barco. Él no pidió ninguna beca. La revelación impulsa a Sol, Estela, Palomares y Ramiro a declarar la misma verdad: Ellos tampoco lo hicieron. Entonces, si ninguno pidió la besa del Estrella Polar, ¿por qué fueron llamados a acudir en el viaje del buque-escuela?

“Debido a que su caso es único y excepcional, le rogamos discreción”

Junto con Ainhoa, los cinco alumnos comienzan a sacar sus propias conclusiones: Todos recibieron una carta y todos, supuestamente, eran casos especiales. Sus notas no eran buenas, ni siquiera sobresalientes. Ahora, aquellos que podían darle respuestas, han perecido en la tragedia hace ya tres meses. Sin embargo, alguien que está en el barco ha firmado todas y cada una de las cartas. Alguien que conocen y que, no es de extrañar para el espectador, es Julia, Julia Wilson.

Mientras averiguan esto, Estela se muestra reacia a continuar y abandona la bodega molesta. Ainhoa la sigue para pedirle disculpas por las mentiras que un día le dijo sobre Ulises. La joven le perdona pero le revela algo que no agradaría mucho a la joven: está con Gamboa. Ainhoa, de nuevo, intenta persuadirla y sugerirle que tenga cuidado, pero Estela le responde que ella confió en Ulises desde el primer momento aunque nunca mostró pruebas de su identidad.

“¿Acaso tú tienes idea de quién es Ulises? En este barco todo el mundo miente. Tú, yo, ellos. Y Ulises también. Se subió al barco como un polizón, dijo que era el hijo de De la Cuadra y nadie le hizo ninguna pregunta. […] Aquí ya no hay manera de saber quién es quién, Ainhoa”

El grupo opta entonces, aún sin Estela, por investigar la enfermería: Algo debe haber que aporte un poco de luz en tanta oscuridad. Aunque Ramiro es el segundo en echarse atrás, termina ayudando a sus amigos. La misión culmina cuando Palomares, Ainhoa y él dan con un maletín naranja. No es lo único que la chica encuentra: Junto al maletín, había un informe sobre Ulises que menciona un “sobredesarrollo de su capacidad pulmonar”. Ainhoa no informa del hallazgo a sus compañeros pero comienzan a surgir las dudas sobre si el chico que ama es quién dice ser. Además, si Ulises fue un polizón de última hora, ¿cómo tiene Julia un informe sobre él?

De vuelta a la bodega, el grupo analiza la caja que han descubierto: Es el video de Philippe, aquel que reflejaba el protocolo a seguir en caso de cataclismo. Es cierto: Existía un riesgo de fin del mundo y aún así, siguieron adelante.

“Lo sabían. Sabían que el acelerador de partículas podría destruir el mundo”

De este modo, los chicos descubren una gran parte del Proyecto Alejandría: El papel de las 7 simas y los 7 barcos con supervivientes, y el hecho de que alguien descubrió el riesgo que existía: Un científico muy inteligente, un genio, y tiene nombre: Schneider.

Esa noche, Ramiro, al saber que es un elegido y que estar vivo es una prioridad, acude al camarote de Gamboa exigiéndole respuestas sobre el Proyecto Alejandría. Ambos discuten y Ernesto termina apuntando a Ramiro, quién, confiado, le sugiere que dispare. Conocedor de la imposibilidad del hecho, Gamboa baja el arma para dispararle en la pierna pero Ramiro, veloz, se defiende. En el forcejeo, el arma se dispara y Gamboa cae rendido en el suelo boca abajo mientras un charco de sangre comienza a inundar el cuarto.

El beso y el genio

Cuando sus amigos se encuentran registrando la enfermería, Sol y Piti deciden vigilar por si alguien aparece. Para matar el tiempo, la pareja conversa sobre los sentimientos del joven y su aún amor por Vilma. Sin embargo, unos ruidos les alertan y para no llamar la atención de la persona que se acerca, Sol se abalanza sobre Piti y le besa. El individuo no es otra más que Salomé, quién se sorprende al ver a Piti ya ocupado con otra persona.

El hecho tendrá consecuencias esa misma noche, al encontrar a Salomé a Piti en la cocina. Sirviéndose un vaso de leche, la mujer le aconseja sobre como debe actuar en cuestiones amorosas y el chico aprovecha para preguntarle sobre alguien: Schneider. Salomé se hace la ignorante pero en realidad conoce muy bien a la persona con esa identidad: Es su propio hermano. Burbuja es Roberto y Roberto, Schneider.

“Todo por Valeria”

A pesar de la complicada situación que viven el resto de tripulantes del Estrella, Valeria sigue sumergida en su mundo de paz. La niña está muy feliz del regreso de su hermana, lo que la lleva a tomar la decisión de dormir esa noche con ella y dejarles el cuarto a Ricardo y a Julia. La doctora se sorprende al conocer los cambios pero guiada por su corazón, accede sin problema con la excusa de que ambos lo hacen por Valeria. Lo que no sabe ella pero si el capitán es que Valeria no dormirá esa noche allí, así que tendrán el camarote para ellos solos.

Los preparativos para la noche dan comienzo y la pareja, no dejando salir sus sentimientos, provocan una situación cómica en la que Julia termina durmiendo en la cama de Valeria y Ricardo en la suya. Cuando deciden dar el paso guiados por los consejos de Salomé y Julián respectivamente, ambos son interrumpidos por Julián: Hay novedades sobre la luz.

Lo que sabía Cho

El recién llegado se encuentra con un peculiar panorama: Salomé le cuida y le alimenta como uno más, mientras que Julián recurre a la violencia para saber que esconde. Burbuja es el único que parece mantenerse neutral pero igual de deseoso de conocer la verdad. Tras un enfrentamiento entre Julián y Salomé por el primero negarle la comida a Cho, Burbuja intenta dar con respuestas de una manera pacífica y tranquila. Además, Julián, más tranquilo, le explica a Cho que tiene a su “egi” en la luz y que debe de buscarle. Según el joven, él también tiene un hijo.

Burbuja busca la mochila de Valeria para dar con papel y hojas, pero allí Cho halla los dibujos que trajeron del barco ruso. Así, Burbuja logra entender lo que teme el chico, que no es chino sino coreano: Era cocinero en el barco ruso y un día una luz les sorprendió. Sin embargo, esa luz provenía del submarino y los hombres que allí había ordenaron a las personas del barco entrar en él. El problema radica en que no es la misma luz la que el Estrella Polar tiene delante: Es otra, no es el submarino. En el último momento, Cho toma un rotulador y hace un dibujo esclarecedor: Aquellos que vio en el submarino, tenían un tatuaje en la piel: El símbolo del Proyecto Alejandría, como una de las persona que está con Ulises.

El paradero de Ulises

Tras verlo por última vez en el barco ruso, Ulises reaparece en una misteriosa habitación decorada de manera oriental. El joven suda muchísimo y parece no inmutarse. Se muestra ausente. Paralelamente, observamos parte del pasado del joven. Vemos a un Ulises pequeño, acompañado por su madre en un puerto e inocente, con un montón de sueños en la cabeza y ansioso de ser un héroe que marque la diferencia.

En otro flashbacks conocemos la supuesta causa por la que Ulises fue elegido para subir al Estrella: Al igual que Ainhoa, poseía un talento. El niño tiene una capacidad pulmonar más desarrollada de lo normal, permitiéndole estar sin respirar durante mucho tiempo. En este mismo viaje al pasado, por primera vez cual Maritza, aparece la madre de Ulises quién le aconseja que “ser un héroe es ser inteligente” y que en su vida debe aprender que vale realmente la pena.

Esta sería la explicación a por qué el joven, ya en el presente, es observado por una joven rubia que confirma que no respira. Esta joven se halla acompañada por otro hombre, uno de los 3 que acudió al Estrella para fotografiarlo. Más tarde, la figura de Max hará aparición por primera vez: Asegura que es necesario contactar con el Estrella Polar. Que el contacto se produzca es de suma importancia para el transcurso de las cosas.

Cuando Max se despista, Ulises se levanta de su cama y le ataca por sorpresa. La escena cambia cuando los compañeros de Max irrumpen armados en la habitación y apuntan a Ulises. Si no deja el arma, perecerá. Él, astuto, les recuerda que posee una bala y que si él muere, uno de ellos le seguirá. En mitad de este ambiente conflictivo, el ruido de la radio hace a Ulises reflexionar. El Estrella ha llegado hasta él.

La ciudad que el mar esconde

Obvios son los sentimientos de Estela: La chica está celosa de Ainhoa, pues teme que su amado Gamboa vuelva a sentir por la hija del capitán. Cuando estos conversan en cubierta y él le deja claro sus sentimientos, Estela se fija en el agua. Unas extrañas figuras se presentan bajo el Estrella, pero no logra distinguir de qué se trata. Gamboa, preocupado, decide hacer una sumersión aprovechando que el Estrella se ha detenido por temor a la luz. En mitad de la noche, el profesor de supervivencia se sumerge en las frías aguas dando con un mundo extinto.

De vuelta al barco, recupera una señal oxidada por el agua. Solo se la muestra a Estela, que se sorprende al igual que él de lo que significa: Bajo sus pies, la ciudad de Singapur se mantiene en un descanso eterno. Más desconcertante es la respuesta que le da Gamboa a la chica: Para aclarar sus dudas, debe informar a su padre de lo que ha encontrado.

“Tengo que ir a hablar con ellos. […] Con tu padre”

En su cuarto, antes del forcejeo con Ramiro, Ernesto toma su ordenador y manda un mensaje a sus superiores: Se encuentran sobre Singapur. También les pregunta si aquello que tienen en frente, es tierra. La respuesta es rotunda: No. No conforme, Gamboa formula una nueva cuestión: ¿Son ellos los que están en la luz? La respuesta se repite: No.


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