Capítulo 5

————————————————— HORAS ANTES:——————————————————

Julia le hacía una pequeña revisión a Valeria, en la enfermería, cuando Valeria le preguntó:

–Julia,¿ tú sabes por qué Ainhoa no es novia de Ulises? –preguntó Valeria, un poco interesada por su hermana.

Julia no sabiía cómo responderle y lo único que se le ocurrió:

–Pues, Valeria… son cosas de mayores,¿ pero sabes qué podemos hacer?

–¿Qué? -respondió la niña ansiosa y muy feliz.

–Podemos -empezó a decirle a Valeria en voz baja.

Llegaron a la bodega. Y Valeria seguía preguntándose qué hacían allí abajo, que lo que buscaban no tenía que estar ahí, si no en el cuarto de Ulises.

–Mira esto -y Julia le enseñó una cámara de fotos, con poca batería-. La encontré hace mucho tiempo, supongo que Ulises se la olvidó y no ha vuelto  a buscarla. Dentro hay unas fotos y tú -dijo señalándola y tocándole la nariz-, tienes que dársela a Ainhoa, pero no le puedes decir que te la he dado yo, ¿vale?

–¡Vale! ¿Es un secreto?

–Sí, mira en este papelito están las fotos que tiene que ver exactamente, tú le das la cámara y le dices que tiene que ver estas fotos, ¿sí? ¿Podrás hacerlo? Supongo que son las indicadas…

–Claro que sí Julia, ya no soy una niña pequeña -le quitó la cámara de las manos y el papel y salió corriendo en busca de Ainhoa.

Julia también salió de la bodega, no sabía si aquello funcionaría, pero al menos lo habría intentado.

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Otro día amanece en el Estrella, los tripulantes desayunan. Sábado, día de “fiesta” todos disfrutan alegres, menos Ulises, que sigue sentado en la misma silla de la cocina, había pasado toda la noche allí. Ainhoa y Salomé entre risas y cotilleos entran a la cocina, sin saber que allí se encontraba Ulises. Y ya había leído la nota.

–Ulises… ¿has pasado la noche aquí? -le pregunta la cocinera, preocupada y preparando rápido un café para el muchacho.

–Sí…

–Bueno… esto yo me voy -dijo Ainhoa intentado excusarse para no hablar con Ulises.

–No, espera, el que se va soy yo… no creía que fuese a entrar nadie, pero mejor me voy yo -contestó Ulises, levantándose rápido, mientras cogía la cámara, y se acercaba a Ainhoa-. Ten.

–Pero… si yo… esto… -balbuceaba Ainhoa sin saber el porque le devolvía la nota.

–Cógelo, no tiene dientes, ni muerde ni nada por el estilo -decía mientras se dirigía hacía la puerta y antes de cerrar la puerta le guiño el ojo.

Salomé pendiente de la conversación miró a Ainhoa intrigada por esa nota.

–Ejem…

–Pues… voy a por Valeria -y salió corriendo de la cocina.

A mitad del pasillo cuando no tenía nadie a su alrededor abrió la nota y pudo leer:

“Ainhoa esto es demasiado difícil para mí. Sube esta noche a cubierta tenemos que hablar, por favor.”

Vilma que estaba detrás de ella, le arrebató la nota.

–¡Vilma, devuélvemela ,Vilma, no seas cotilla, dámela! -dijo Ainhoa muy nerviosa.

–Un admirador secreto y no me lo has contado ee, que buena amiga que eres, que ya no me cuentas las cosas -decía Vilma, con un tomo burlón e intentaba averiguar quién de quién era la nota.

–Si me la devuelves te lo explicó, ¡pero devuélvemela ya! -chilló Ainhoa un tanto histérica.

–Habla ya, bueno espera vamos a un lugar más tranquilo -y la agarró del brazo llevándola hasta la bodega-. Cuéntamelo todo.